Villaverde en la Prehistoria y la Edad Antigua

villa romana de Villaverde
Trabajos de extracción y limpieza del mosaico de la villa romana de Villaverde. Memoria de Madrid / Museo de los orígenes

Villaverde ha sido una de las zonas de Madrid más ricas en yacimientos prehistóricos. Los homínidos más antiguos poblaron estas tierras hace unos 400.000 años y pertenecían al Homo heidelbergensis. Evolucionó hacia el Homo neanderthalensis, que se extinguió hace unos 30.000 años. Le sustituyó el Homo sapiens, al que pertenece nuestra especie.

Ocuparon el valle del Manzanares, que tenía un cauce que discurría 18 metros por encima del actual y entonces era un lago, de aguas poco profundas y clima subtropical, con vegetación de sabana, más caudaloso que ahora y con frecuentes inundaciones. Nuestros ancestros se dedicaron, desde las terrazas del río, a la explotación del medio natural, a la caza, la pesca y la recolección de frutos naturales, conviviendo con animales como rinocerontes, antílopes, hipopótamos, elefantes, uros, caballos, jabalíes, etc. El río Manzanares se llamó Guadarrama hasta el siglo XVII, cuando por instancias del poderoso duque del Infantado consiguió que el río que pasaba por uno de sus señoríos, El Real de Manzanares, tuviese su nombre. El nombre de Guadarrama pasó al actual, que en la Edad Media se llamaba Calatalifa o Calatalia.

En 1957, el conductor de una máquina excavadora, en los trabajos de ampliación de los terrenos de la empresa Transfesa, junto a la estación de Villaverde Bajo, descubrió varios restos de una especie de ciervo (Megaloceros matritensis), que subsistió hasta hace unos 400.000 – 300.000 años. También del Pleistoceno, varias partes del esqueleto de un elefante (Elephus antiquus), con el cráneo completo y los colmillos, expuesto en el Museo de Ciencias Naturales. Tenía una altura de 4,5 m y 2,5 m de colmillos. Se extinguió hace unos 30.000 años. En el yacimiento de Pista de Motos, en la confluencia del río Manzanares con el arroyo Butarque, en el 2006 se descubrió un colmillo de mamut de 3,80 m.

Muchos restos


Restos óseos animales
y útiles de piedra tallada
del Paleolítico Inferior
hallados en el Distrito.
Pérez de Barradas

La zona de Villaverde que da al río Manzanares fue habitada de manera densa y continua desde las primeras etapas de la humanidad, conservándose muchos restos encontrados antes de la urbanización de toda la zona.

Del Paleolítico Inferior se encontraron materiales líticos principalmente bifaces y lascas de la cultura achelense en los siguientes areneros de la jurisdicción de Villaverde: al suroeste de la estación de Villaverde Bajo se recogieron materiales líticos (piedra tallada); también al lado de la estación, junto a los talleres de Transfesa; en el arenero de Soto, junto a la depuradora de Butarque; en Valdivia este, frente al cruce de la cañada y la carretera de Madrid a San Martín de la Vega; y en el lugar del estanque de las tormentas de Butarque, en los trabajos de su construcción. Todos estos restos con una antigüedad de unos 78.000 años.

Del Paleolítico Inferior y Medio se encontró industria lítica en la desembocadura del arroyo Butarque, al suroeste de la estación de Villaverde Bajo y en los areneros de Los Rosales y de Los Llanos de Butarque.

De la cultura musteriense del Paleolítico Medio y Superior se encontraron restos de piedras trabajadas por el hombre en Valdivia centro y oeste, en el arenero de Los Vascos y en el arenero de Cojo, entre el anterior y el puente de Villaverde Bajo.

De la cultura auriñaciense del Paleolítico Superior, hallaron restos en el arenero de Valdivia centro. También en el de los Prados de los Ganaderos, entre la carretera de Madrid a Perales del Río y la estación de Villaverde Bajo.

Mosaico de la habitación C de la Villa de Villaverde. Memoria de Madrid

Pobladores

Estuvo poblada en el Paleolítico Medio y parte del Superior por el Homo neanderthalensis, que vivía en las terrazas próximas al río, en cuevas o chozas de madera, de las cuales quedaron los hoyos de los postes (fondos de cabañas).

En el Neolítico, el clima se volvió más cálido, la población se hizo sedentaria, levantó las primeras cabañas a orillas del Manzanares, desarrolló las primeras técnicas agrícolas, la domesticación de algunos animales, la alfarería y la industria pulimentada.

Se encontraron restos de cerámica y piedra pulimentada, de sílex y cuarcita, en  los siguientes lugares: Valdivia oeste, Los Vascos, arenero de Euskalduna, El Espinillo y en Pista de Motos, a orillas del río Manzanares, en la confluencia con el arroyo Butarque.

De la Edad de los Metales y de la época del Calcolítico se encontraron fondos de cabañas, industria ósea (punzones, espátulas), industria lítica de sílex y molinos de mano en Pista de Motos y en El Espinillo con cerámica campaniforme, queseras…

Recogieron gran cantidad de industria lítica en El Ventorro, en la carretera a San Martín de la Vega, en Villaverde Bajo lindando con el término de Getafe. Se excavó en los años 1962, 1973, 1977 y 1981. Fue un hábitat formado por unas 30 cabañas semiexcavadas, construidas con cañas, barro y techumbre vegetal. Se calcula que podía albergar a unas 150-200 personas (Adán Pozas, 2012). También se halló cerámica campaniforme, queseras, industria lítica de sílex como cuchillos, hoces, lascas, raederas, percutores, puntas, perforadores, molinos de mano, fragmentos de huesos de animales y de tres personas, diez crisoles y restos de fundición, lo que demuestra una gran actividad metalúrgica.

Tumba de la Edad del Bronce hallada en el yacimiento de Pista de Motos. Memoria de Madrid / Museo de los orígenes

Por los restos óseos encontrados sabemos que la ganadería que había en esa época era de ovejas, cabras, vacas, cerdos, caballos, perros, ciervos, uros, conejos, etc. También se encontraron restos humanos.

Los restos recuperados de la Edad del Bronce fueron fragmentos de cerámica, piezas de sílex talladas, industria lítica pulimentada, industria ósea y molinos de mano en el arenero de Euskalduna, Pista de Motos (restos humanos) y El Espinillo, este último de gran extensión y prolongado en el tiempo. Se empezó a excavar en 1990 y se encontró abundancia de industria lítica tallada, como raspadores, buriles, perforadores, raederas, puntas de flecha, cuchillos y piezas de hoz. Algunos arqueólogos (Urbina) consideran Euskalduna y El Espinillo el mismo yacimiento, ya que están separados por la carretera de Villaverde a Vallecas y hay similitud cronológica en sus restos.

En los tres yacimientos se excavaron “hoyos”, con restos humanos: en el de Euskalduna se localizaron dos cadáveres, que pudieron ser enterrados en tinajas, ya que se encontraron abundantes fragmentos. En El Espinillo se excavaron 98 fondos con materiales del Calcolítico-Bronce y el enterramiento de un adulto. En Pista de Motos, antiguo arenero luego utilizado como vertedero y pista de motocross, habitado desde el Neolítico hasta la Edad Media, se excavaron 16 silos, del tercer milenio, en base a la cerámica campaniforme encontrada, 192 estructuras pertenecientes a la segunda mitad del segundo milenio y 113 fosas con cerámica común. Apareció una sepultura de una persona de 35-45 años, y otra sepultura con tres cadáveres: un niño, una mujer y un hombre (Pérez Villa, 2014).                               

De la Edad del Hierro se descubrieron hoyos de los postes de cabañas, restos metálicos, fragmentos de cerámica en Pista de Motos y en Las Camas, junto al antiguo camino de Villaverde a Perales del Río, en la margen derecha del arroyo Butarque, antes de desembocar en el Manzanares. Destacan en Las Camas, en torno al año 1.000, dos grandes estructuras constructivas rectangulares a base de postes de madera, zócalos de adobe y entramado vegetal. Su gran tamaño es único en la prehistoria española (Urbina, Morín y otros, 2007). También se encontró gran cantidad de material arqueológico, como fragmentos de cerámica, industria lítica, molinos de mano, adobes, restos de objetos de metal, abundantes huesos de fauna y seis hornos para la fabricación de cerámica.

Según los análisis polínicos durante la excavación en 2004, el paisaje estaría formado por prados, campos de cultivo de cebada y trigo, monte bajo de jaras, brezos y pequeños bosques de pinos, encinas, robles, sabinas, enebros y avellanos, en las zonas cercanas al curso fluvial.

Los restos recogidos de las excavaciones se encuentran depositados en el Museo Arqueológico Regional de la Comunidad de Madrid, donde en el 2014 se realizó una exposición sobre este yacimiento de Las Camas.

Desde el siglo VII a. C. la zona estuvo poblada por el pueblo carpetano. De esa fecha es el yacimiento de la necrópolis de incineración del arroyo Butarque, situado a unos cien metros del cauce, de la que se excavaron diez tumbas con ajuares de brazaletes, fíbulas, torques, pulseras y un cuchillo de hierro. Los inicios de la II Edad del Hierro se definen esencialmente por la llegada de las cerámicas a torno. Los primeros documentos escritos se suelen datar hacia el siglo VI a. C., con lo que entramos ya en la historia.

Los romanos

Los romanos empezaron a conquistar Hispania en el 618, y después de las Guerras Celtibéricas (154-133) consiguieron pacificar el territorio de la Carpetania a mediados del siglo II a. C., y se incorporan a la romanización. La Carpetania era un territorio no muy definido, que en general comprendía la mayor parte de la Comunidad de Madrid, gran parte de la provincia de Toledo, algunas zonas de la de Ciudad Real, el extremo occidental de Cuenca y la parte sur occidental de Guadalajara.

Los romanos, después de su pacificación, se asentaron principalmente en valles dispersos en torno a vías y arroyos, buscando tierras fértiles para los cultivos y buenos pastos para el ganado. Las villas romanas eran las unidades básicas de explotación agraria romanas desde el siglo III d. C. Fue en 1927 cuando, en una de las salidas al campo de un profesor del Colegio del Pilar con algunos de sus alumnos, encontraron trozos de cerámica roja con barniz brillante (terrae sigillata). Anunciado el descubrimiento, lo excava Pérez Barrada entre 1927 y 1930.

En el cruce de la M-40 con la avenida de Los Rosales, frente al edificio de Novosur, se encontraba una villa romana, sobre un yacimiento paleolítico, de explotación agropecuaria y compuesta por un área residencial, donde vivía el amo o el encargado de la explotación, y un área de viviendas, aposentos de aparceros y siervos e instalaciones para el ganado, herramientas, pajares, graneros, bodegas, etcétera.

Hubo dos formas o niveles de ocupación: en el inferior, se documentaron restos de muros, tejas, ladrillos, trozos de mosaicos y una cabeza de alabastro del dios Silvano, protector de bosques y campos. Esta villa inferior o primera se construyó en el siglo I d. C. y fue destruida por un incendio a finales del siglo II o comienzos del siglo III. En la villa superior del siglo IV se encontraron dos mosaicos que cubrían el suelo de dos habitaciones, estucos y elementos constructivos. La vivienda principal tenía las paredes revestidas de estuco, suelos de mosaicos con decoración geométrica y donde se vivía rica cerámica de terrae sigillata.

Los restos se conservan en el Museo de San Isidro, donde se expone una maqueta sobre la reconstrucción hipotética de la villa y una reconstrucción de un dormitorio con el mosaico geométrico.

En los yacimientos del polideportivo de El Espinillo se encontraron también varios basureros de época romana, por lo que estaría, por su proximidad, relacionado con la villa romana inferior. También se encontraron restos romanos, según Pérez de Barradas, en el arenero del puente de Villaverde Bajo.

Solían estar bien comunicadas: las de Villaverde estaban cerca de una antigua vía romana, que transcurría desde el puerto de la Fuenfría, pasaba por la Casa de Campo, Villaverde y por Getafe, llegando a Titulcia y a Aranjuez.

Julio Hernández García

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