Un hallazgo, en el Día del libro

Breve diccionario de términos ambiguos
El 23 de abril de este año, Día del Libro, se ha visto alterado por manifestaciones contra la condena a los violadores que componen “La Manada” por abuso sexual y no agresión sexual a una joven. Pero en Villaverde, como en otros lugares de Madrid, se pudo celebrar el Día del Libro, exaltando el valor de la lectura con “multitud de actos”, como se dice en este periódico (nº 262 de mayo). Pensando que los hechos juzgados por la Audiencia de Navarra iban contra la libertad de las mujeres, que el tribunal que condenó a “La Manada” confundía abuso con agresión, y que uno de los jueces, que consideraba inocentes a los cinco violadores, creía que violar en grupo y en las circunstancias que lo hicieron no constituía delito, encontré en una librería un libro de bolsillo titulado Breve diccionario de términos ambiguos, editado este mismo año.

El autor, Luis Carlos Bellido, ha sido profesor de Lengua Española en el Instituto de España en Londres, en la Universidad de Salamanca y en otras instituciones. En 37 capítulos y 159 páginas, explica la ambigüedad entre vocablos como apariencia y realidad, autoridad y poder, democracia y demagogia, eros y pornografía, igualdad e identidad, información y conocimiento, libertad e independencia, libertad y libre albedrío, medios y fines, muerte digna y eutanasia, opinión y verdad, realidad e ideología, etc. Al final incluye una relación de los 73 términos tratados en el libro que puede ayudar a resolver dudas, incertidumbres y confusiones motivadas por un lenguaje ambiguo, es decir, que puede entenderse de varios modos.

En un prólogo de tres páginas, trata el valor de la palabra, tema de actualidad hoy día, dado que la palabra está manipulada por intereses políticos y económicos en los tradicionales medios de comunicación, redes sociales, etc., y con un vocabulario empobrecido. El autor nos recuerda el comentario de Sócrates en la obra Crátilo: “Hablar sin precisión no solo hace daño al individuo, sino que crea confusión y hace imposible la convivencia”. También se refiere a la frase de Ortega y Gasset: “¡Cuidado con las palabras, que son los déspotas más duros que la humanidad padece!”.

Sobre la instrumentalización del lenguaje, cita la afirmación de Stalin: “De todos los monopolios de que disfruta el Estado, ninguno será tan crucial como el monopolio sobre la definición de las palabras. El arma esencial para el control político será el diccionario”. Pero el diccionario al que me refiero en este artículo no es “arma esencial para el control político”, sino un medio para expresarse adecuadamente, no como los que juzgaron a “La Manada”, que llamaban abuso a lo que era violación. Ayuda también a distinguir sintagmas nominales mal usados, como cuando se confunden presos políticos con políticos presos, bienestar con felicidad, caridad con filantropía, certeza con verdad, educación con instrucción, permisivismo con tolerancia, etc. El manifiesto de la Asociación de la Prensa de Madrid Por un periodismo libre, veraz e independiente, con motivo del Día Mundial de la Libertad de Prensa, el 3 de mayo, alude a cuestiones tratadas en el Breve diccionario de términos ambiguos: información, independencia, libertad y verdad.

CARLOS RODRÍGUEZ EGUÍA

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