Umm Kulthum, el alma de las naciones árabes

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Voces que gritan —embelesadas, enloquecidas, ansiosas— esperan en un majestuoso auditorio. Frente al público, una orquesta toca los característicos primeros acordes. Los silbidos se hacen ensordecedores. Una dama con un pañuelo en la mano llena con su presencia el escenario y ya nadie tiene ojos para otra cosa.

“Tus ojos me llevaron a aquellos días que se han ido. Me enseñaron a arrepentirme del pasado y sus heridas. Todo lo que mis ojos vieron antes de conocerte a ti, fue una vida perdida. ¿Cómo podría considerar esa parte de mi vida? Con tu luz comenzó mi amanecer. Toda mi vida anterior a ti se ha perdido. Es un pasado desperdiciado.”

Considerada una de las mejores cantantes que hayan existido, durante más de cincuenta años Umm Kulthum asombró al mundo árabe con su voz inigualable. Una voz capaz de penetrar el corazón de la gente y expresar el alma de las naciones. Sus conciertos en El Cairo, que se convirtieron en el punto culminante de esa generación, eran retransmitidos en vivo por la radio, extendiéndose mucho más allá de las costas de Egipto.

Um Kulthum nació en una familia egipcia pobre alrededor de 1904 en el delta del Nilo. Su padre era el jefe de la mezquita de una aldea, y su madre se quedó en casa criándola a ella y a sus dos hermanos. Desde muy joven, estuvo de gira con su padre cantando en bodas y diversas funciones religiosas. Tuvo que hacerla pasar por un niño, ya que las niñas no podían recitar y cantar versos coránicos en público. A la edad de seis o siete años, Umm Kulthum actuaba en las casas de los líderes locales, quedando asombrados por el poder de su voz.

No pasó mucho tiempo antes de que su fama se extendiera a nivel local. Recorrió todo el delta actuando hasta que, a principios de la década de 1920, Umm Kulthum y su familia se mudaron a El Cairo para seguir desarrollando su carrera profesional. Allí recibió lecciones de música, a menudo con profesores privados, ya que las mujeres en ese momento no eran admitidas en el Club de Música Oriental de El Cairo.

Enta Omri (“Tú eres mi vida”) es uno de los clásicos más queridos y más versionados de todo el repertorio de la música clásica árabe. “Mi corazón nunca fue feliz antes de ti, yo solo había visto dolor y sufrimiento. Solo ahora he comenzado a amar la vida. Y solo ahora me preocupo de que se me escape la vida. Toda la felicidad que anhelaba antes de ti, mis sueños la encontraron en la luz de tus ojos. Oh, corazón de mi vida… eres más preciado que mi vida. ¿Por qué no te conocí tiempo atrás?”

Esta canción es especialmente importante porque es la primera en la que colabora con el reconocido músico de laúd, cantante, compositor y actor egipcio Mohamed Abdel Wahab. Con él consigue una maravillosa sinergia. La letra la escribió Ahmed Shafik en el año 1965.

El año pasado, los egipcios pudieron revivir a su diva. Umm Kulthum reaparecía en un escenario, en el primer concierto que se ha celebrado en su querido Egipto natal usando un holograma de la artista. Volvieron los vítores, los aplausos, el júbilo. Gracias a la tecnología, los que se fueron aún nos cantan. La afluencia de público constató una vez más cómo su voz sigue resonando en lo más íntimo de los egipcios.

LAILA MUHARRAM

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