‘Sobre todo quiero promover la lectura’

← David Salazar, frente a la estación de Villaverde Alto, su barrio de toda la vida. R.B.T.
← David Salazar, frente a la estación de Villaverde Alto, su barrio de toda la vida. R.B.T.

David Salazar, vecino de Villaverde Alto, ha publicado ‘Día y medio’, su primera novela

David Salazar tiene 26 años, y es “vecino de Villaverde Alto de toda la vida”. Maestro de Educación Primaria, se encuentra asimismo en los “inicios oficiales” de su carrera como escritor, ya con obra publicada, pues recientemente ha salido a la venta Día y medio, su primera novela. Para hablar de ello y de próximos proyectos nos encontramos en una esplendorosa mañana primaveral frente al metro de Villaverde Alto y, ya sentados en una terracita (pues hace un día de terrazas “de libro”), enciendo la grabadora y comenzamos la entrevista que sigue. 

¿Qué va a encontrar el lector en tu Día y medio?

Es una novela bastante breve y también bastante cruda. Por los comentarios que he recibido, a la gente le encanta o no la puede tragar: no es un libro que deje indiferente. Está muy marcada por el enfoque del personaje principal, un joven que ve la vida de una manera un poco diferente a la mayoría, que no comprende las costumbres actuales, los ritmos de vida, la forma de comunicarse… Un tío un poco raro [risas].

Me ha llamado la atención que la acabas de publicar, pero la escribiste hace cuatro años… 

Sí, en aquel momento fue la manera que encontré de sacar lo que llevaba dentro, otros lo hacen con la música… Lo que pasa es que yo no tenía a nadie en este mundillo: entre mi familia, amigos y conocidos no había nadie que hubiese escrito un libro ni trabajado en una editorial, y lo dejé ahí aparcado. La enviaba en formato PDF a mi familia, a mis amigos, a quien lo quería, y ya está: no hice nada más. Pero ya este año me comentaron varias personas que se podía autopublicar, estuve mirando y lo hice con Amazon, porque es muy fácil. Pero sí me gustaría encontrar una editorial pequeñita que estuviese interesada, o si no en un futuro a lo mejor montarme la mía… Es que, claro, cuando te lo haces tú solo moverlo es un rollo: tienes que meter tiempo, dinero…

¿Y qué tal llevas ese tema de la promoción?

Bien, ya he vendido unos 50 o así, y me ha sorprendido… A lo mejor le podría dedicar mucho más tiempo, pero como tampoco soy muy fan de las redes sociales, pues bueno… De vez en cuando publico algo, subo alguna noticia, pero tampoco lo estoy moviendo de una manera excesiva. En fin, estoy contento; voy poco a poco… 

¿Cómo te dio por empezar a escribir? ¿Ha sido siempre tu mecanismo expresivo o lo has descubierto con la novela?

Bueno, no sabía que era una forma de expresarme… Lo hacía cuando me lo mandaban en el colegio, como algo que tenías que hacer. Y gané entonces algún premio, pero me daba igual, la verdad. Luego, con el tiempo, ya pensé: “y a mí que me decían que se me daba bien esto de escribir…”. Y decidí probar.

Ésta es tu primera obra publicada, ¿pero tienes más cosas escritas?

Sí, al principio escribía muchos poemas, relatos… Fíjate, cuando empecé a escribir ya de forma deliberada fue a raíz de una operación de fimosis, con 20 años o así. Lo pasé de mal… Bufff… Y me dije: “esto tengo que plasmarlo para que no se me olvide”. Se lo envié a un amigo más mayor, que ha leído mucho, y le pareció increíble. Ahí me empezó a picar la curiosidad por probar en serio y escribir un libro.

¿Qué temas te inspiran? 

A mí lo que siempre me ha llenado más es la literatura clásica, especialmente los escritores llamados “malditos”, como Bukowski, Henry Miller y similares, que tocaban temas peliagudos para su época, en contra de lo establecido, “realismo sucio”. Van por ahí los tiros y el estilo de escritura que practico.

¿Dirías que ser de Villaverde marca tu visión del mundo y tu forma de escribir? 

Hombre, claro que sí: me he criado aquí… A ver, hasta los 17 yo he sido un chaval de barrio, de estar aquí todos los días… Luego a partir de esa edad empecé a hacer terapia, porque tuve mis problemas, y ahí comencé a plantearme la vida de otra manera, a expandir mi forma de ver el mundo, a querer conocer más, salir del barrio… Pero bueno, algunas de estas historias que escribo son cosas que me han pasado a mí, y el lector tendrá que adivinar cuáles son reales y cuáles no [risas].

¿Y cómo vives el barrio a día de hoy?

Pues la verdad es que ando más metido en el barrio que nunca, porque ahora estoy por las mañanas cuidando a mis abuelos, y claro, cada día bajamos al mercado a comprar, hablo con el pescadero, conozco al panadero, al carnicero, a prácticamente todos los abueletes del paseo, y eso es un Villaverde que no conoce todo el mundo. Aparte de esto, también juego al fútbol con el FutSala Villaverde. Con 16 años empecé a entrenar allí, y recomiendo a todo el mundo la escuela, porque no es fácil encontrar un equipo de barrio, que viene de donde viene, porque al principio no tenían nada y han ido logrando unas cosas increíbles, con entrenadores de calidad y una dedicación alucinante. Allí se aprende realmente a jugar, y gente que viene de otros equipos flipa, porque hay un nivelazo. Yo juego de pívot, pero ahora solamente entreno, ya no compito. Y todo lo que he aprendido de fútbol ha sido aquí.

También eres profesor: cuéntanos esa otra faceta tuya…

Sí, terminé la carrera el año pasado, pero ahora estoy trabajando más como educador social que como profesor. Soy maestro de Primaria, pero estoy con una asociación que trabaja con chavales de familias desestructuradas, con problemas de tipo diverso que no nos podemos imaginar, la verdad… Lo que hago es más bien refuerzo escolar, no es como dar clases en un cole. Tengo chavales desde los seis hasta los dieciséis, organizados en muchos grupos, con los que trabajamos de lunes a jueves el ámbito educativo, y luego los viernes los dedicamos al ocio. Es en Vallecas, que como sabes es muy parecido a Villaverde.

Volviendo a la literatura, ahora estás promocionando tu novela, ¿pero tienes en mente ya alguna otra cosa?

Sí, ahora estoy escribiendo una segunda parte muy despacito, porque tengo muy poco tiempo, o sea que va a tardar un montonazo en salir [risas]. Luego estoy escribiendo las memorias de mi abuela y un diario con mis abuelos, que también van ambas cosas despacito. El diario lo estoy escribiendo porque el panorama es peculiar, la verdad… Son tres en la casa: mi abuela, mi abuelo y la hermana de mi abuelo. Mi abuelo tiene alzhéimer, y su hermana (son los dos ya mayores, tienen casi noventa) creo que principio de alzhéimer, entonces mi abuela tiene ahí una carga inhumana… Y bueno, da mucha pena, pero también hay muchas situaciones surrealistas que me tomo con humor, porque si te las tomas a llorar no haces más que llorar. También tengo el proyecto de hacerme una página web, y un amigo del Líbano me está preparando una portada para esta novela de cara a una posible reedición.

¿Cuáles son tus expectativas en esta carrera que has iniciado?

Mi intención no es hacerme famoso ni el dinero… Primero lo hago por mí, no para impresionar ni para que la gente lo lea… Si la gente me lee, fenomenal; pero si no, no pasa nada. Yo lo que quiero es promover la lectura sobre todo, conseguir que gente de mi alrededor lea más, ya que cada vez se lee menos. De hecho, yo con mucha gente lo que hago de primeras no es venderles el libro, sino que se lo dejo para que lo lean, y luego si quieren se lo quedan, y si no, pues me lo devuelven y ya está. En un futuro, si esto va mejor y tengo más repercusión y más libros, pues no sé… me gustaría dedicar una parte del dinero a una obra social o algo así, pero ya lo dirá el tiempo.

¿Quieres mandar algún mensaje a los vecinos?

Bueno, creo que siempre hay que acordarse de donde uno viene, y me parece más enriquecedor crecer en un barrio humilde, pequeño y obrero que crecer en la abundancia; pero al mismo tiempo creo que hay que estar abierto a salir del barrio, a experimentar nuevas cosas, vivir nuevas experiencias y conocer gente nueva de fuera, porque si te quedas aquí al final terminas estancándote, en plan de “siempre lo mismo con la misma gente, los mismos planes” y demás. Yo hice un Erasmus, y recomiendo viajar y vivir fuera al menos una temporada: a mí sinceramente me cambió la vida.

ROBERTO BLANCO TOMÁS

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