¡QUEREMOS ESTUDIAR EN NUESTRO BARRIO!

BUTARQUE---INSTITUTO1
AVIB / FRAVM / REDACCIÓN
El domingo 26 de enero las camisetas amarillas de Butarque volvieron al centro de Madrid para insistir en lo que llevan años reclamando: el acceso a una educación pública de calidad en su propio barrio. Esta vez, un nuevo instituto público.

En efecto, la Asociación Vecinal Independiente de Butarque (AVIB) y las AMPAs de los colegios El Greco, Ausiàs March y Los Rosales y del instituto Juan Ramón Jiménez llevaron hasta la Consejería de Educación de la Comunidad de Madrid su petición de construcción urgente de un nuevo centro de Secundaria.

La comunidad educativa de Butarque tomaba esta decisión tras constatar que el único instituto del barrio no podrá absorber el curso que viene la demanda de plazas existente.

“El pasado 10 de diciembre, en una reunión con la Consejería de Educación, se reconoció por primera vez que el IES Juan Ramón Jiménez no tendrá capacidad suficiente para escolarizar a todo el alumnado que comienza en septiembre la etapa de Secundaria y que es necesaria la construcción de un nuevo instituto. Mientras tanto tienen intención de crear un centro ‘fantasma’, un IES jurídico sin edificio propio, trasladando al alumnado a algún colegio con aulas libres fuera del barrio”, sostiene AVIB en una carta que ha hecho llegar al vecindario.

BUTARQUE-INSTITUTOButarque se movilizó
por la construcción
de un nuevo instituto

Si tenemos en cuenta que para construir un nuevo centro escolar es necesario, en primer lugar, modificar el Plan General de Ordenación Urbana de Madrid con el fin de lograr una parcela con capacidad para acogerlo, y que en este caso ni siquiera existe presupuesto, proyecto o acuerdo de cesión de suelo con la Comunidad de Madrid, “este trámite podría tardar cuatro o cinco años siendo muy optimistas”. “No estamos ante un problema puntual que afecta al alumnado de sexto de Primaria, sino que es algo que afectará a casi todos los niños y niñas que estén actualmente en Primaria”, aclara la asociación. Es decir, al alumnado de los tres colegios adscritos al Juan Ramón Jiménez: Los Rosales, Ausiàs March y El Greco.

Ante este problema, el pasado 17 de enero las AMPAs de estos tres centros, junto a la asociación vecinal del barrio, acordaron en una asamblea iniciar una campaña de movilizaciones para exigir la construcción de un nuevo instituto público en las parcelas educativas del UZP 1.05 del Plan Parcial Villaverde – Barrio de Butarque. “Nos negamos a cualquier solución, aunque sea temporal, que pase por obligar a nuestros hijos e hijas a estudiar fuera del barrio”, sostenían las convocantes de la movilización.

Tras la protesta, el 6 de febrero acudirán al pleno de la Junta Municipal de Villaverde para apoyar la presentación de una proposición destinada a que “se inicien los trámites para acondicionar las parcelas educativas de forma que sea posible la construcción del nuevo instituto”.

En el marco de la campaña, que en redes sociales se identifica con el asunto #OtroInstitutoEnButarque, AVIB ha abierto una petición en Change.org cuyo enlace ofrecemos junto a estas líneas.

“La experiencia de estos años y la situación de otros barrios de reciente creación que todavía no tienen centros educativos nos siguen demostrando que la única manera de que la Comunidad de Madrid construya los equipamientos públicos necesarios es a través de la movilización de la gente. Si lo pueden evitar, como han intentado en la reunión mantenida, engañándonos, nunca construirán otro instituto en Butarque, poniendo en riesgo y vulnerando la educación de miles de niñas y niños condenándoles a estudiar fuera del barrio. Debemos hacer todo lo posible por evitarlo”, concluyen los convocantes de la movilización.

Puedes firmar la petición en:
https://bit.ly/312ogXv

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A QUIEN QUIERA ESCUCHARME…

Nací en 2008, y siempre he vivido en el barrio de Butarque. Mis padres se instalaron aquí en el 2006, cuando aún era casi un barrio de nueva creación, que poco a poco iba teniendo servicios públicos. Llegó el año en el que quería ir al colegio, septiembre de 2011, cuando yo aún no tenía ni los tres años.

Mis padres me han contado que tuve que ir al principio del curso en autocar a un colegio de Vallecas, ya que el Ausiàs March no estaba acabado. Al parecer este colegio empezó a funcionar dos años antes como fantasma, usando algunas instalaciones del colegio El Greco… ¡Estos mayores hacen y dicen cosas rarísimas!…

Tengo que decir que, de lo poco que recuerdo del autocar, era muy divertido. Nos tenían que ayudar a subir los escalones, y cantábamos de camino. Mi madre me cuenta que, cuando estuvimos ya en la primera fase de la construcción del colegio, andábamos todo el día de paseíllo al comedor del Greco, y así al parecer estuvimos durante dos años.

Yo solo recuerdo que como tampoco teníamos patio nos quedábamos sin celebrar fiestas en el exterior, mientras veíamos como se lo pasaban genial los del colegio de al lado. Acabó mi etapa de Infantil —¡qué lástima!—, y otra vez empezaron las imposiciones. Nuestro cole se inició como bilingüe siendo nosotros los cobayas, sin posibilidad de elegir otras opciones, según dice mi madre.

Ahora, en 2020, me encuentro en 6º de Primaria, y no hago más que escuchar a mis padres hablar sobre la situación del Instituto Juan Ramón Jiménez, el cual no sabemos todavía si será bilingüe. Pero es que además ahora resulta que no hay plazas, y que cabe la posibilidad de que estemos de nuevo en unas instalaciones “fantasmas”, yendo en autocar a otro instituto durante unos años… ¡de nuevo!

Yo solo sé que escucho a mis padres discutir sobre el futuro tan incierto que tengo, que nunca han podido elegir nuestra educación (al parecer me quisieron matricular en El Greco, pero no me dieron la plaza), que todo han sido imposiciones: el colegio, el bilingüismo, y ahora el instituto…

Y yo, que ahora me voy enterando un poco de cómo funcionan los servicios públicos, les pregunto a mis padres: “¿vosotros no pagáis suficientes impuestos? No entiendo por qué nuestros políticos no nos dan lo que necesitamos, ¿no me habéis dicho que yo tengo que estudiar obligatoriamente hasta los 16 años porque lo dicen los que nos gobiernan? Entonces, ¿por qué no nos ponen el instituto necesario y siempre tenemos que hacer manifestaciones?

Por otro lado, como yo le digo a mi madre: que a mí ir un día a Sol, con música y en bicicleta, sinceramente me parece divertidísimo si lo hago con mis compañeros, y que si tenemos que ir un día a dormir al instituto, como me ha contado que hizo en El Espinillo para reclamar que hiciesen o acabasen unas fases del Instituto Juan Ramón Jiménez, que también lo haría con tal de hacer una cosa diferente y divertida con mis compañeros, que realmente es con quienes mejor me lo paso.

Lo que no me gusta demasiado es la idea de tener que separarme de ellos, precisamente por falta de instituto… Eso ya no me gusta nada de nada.

Otra cuestión es ver a mis padres siempre mosqueados y malhumorados, nerviosos por esta situación. La verdad es que no entiendo quién planifica nuestros estudios, pero creo que no lo hacen muy bien.

A mis padres les oigo decir que difícil no es, solo tienen que contar cuántos niños hay en los colegios del barrio y que todos están obligados hasta los 16 años a estar en un centro escolar, y que se sale a los 11 en mi caso del colegio. No veo las dificultades de números y necesidades.

Un alumno de 6º de Primaria del Ausiàs March

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