“Prisionero en mi propia casa”

Prisionero en mi casa, denuncia de Miguel, desde Amifivi
El siguiente texto nos llega a través de Amifivi (Asociación de Minusválidos Físicos de Villaverde), que denuncia la lamentable situación que vive Miguel, el afectado. Él mismo ha escrito las líneas que siguen.

“Las personas con discapacidad tienen derecho a elegir con quién y dónde vivir. Para que ese derecho sea real, los Estados que firmaron la Convención de Derechos de las Personas con Discapacidad tienen la obligación de dar todos los apoyos necesarios para que estas personas puedan vivir como elijan y no sean aisladas.

Mi experiencia personal es otra: llevo ya varios años siendo limitado en movilidad. La compleja situación derivada de las barreras arquitectónicas nos supone a las personas ante estos casos una triste y latente realidad: vivir confinadas en un área de la vivienda sin poder salir. Mi testimonio personal es para  reivindicar la situación de nuestro colectivo. Las personas con diversidad funcional tienen nombre y apellidos, y sufren discriminación y aislamiento. ¡Que se cumplan las leyes ya!

Mi salida a la calle supone un riesgo y una aventura. Simplemente es tener que bajar de la silla de ruedas que tengo en casa al suelo, arrastrarme hacia los escalones, que son 16, y depender de otra persona o varias para que me traigan la silla de calle. En muchas ocasiones tengo que pagar para realizar esta acción. No puedo ponerme de pie de ninguna manera, y ya mis brazos carecen de fuerzas. La silla de calle esta guardada en un local exterior. Todo esto simplemente para salir de mi domicilio.

Ésta es la cruda realidad de miles de discapacitados como yo en toda España. Poder salir de nuestras casas supone toda una odisea, hasta el punto de que podemos pasar larguísimas temporadas metidos en ellas. Somos prisioneros de nuestras propias viviendas. No estamos en una cárcel, pero carecemos de libertad”.

REDACCIÓN

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