¿Por qué disminuir el consumo de carne?

Consumo de carne
Una de las líneas de trabajo del Mar de Alimentación del proyecto MARES Madrid es incidir y sensibilizar en la necesidad de un cambio en el modelo alimentario, que no solo sea más sano para nuestra salud, sino también para nuestro entorno. En este sentido, pensamos que la salud pasa por tener una visión integral, comunitaria y medioambiental, y para ello es imprescindible, entre otras cosas, una reducción de la proteína animal en nuestra dieta. Sencillamente, menos carne.

Es casi costumbre que todos los primeros y segundos platos de nuestra dieta diaria, y hasta de bares y restaurantes, contengan proteína animal. ¿Por qué es necesario cambiar estos hábitos?

El consumo excesivo de carne genera sobrepeso

El Fondo Mundial para la Investigación del Cáncer recomienda una cantidad máxima semanal de consumo de carne de 300 gramos. Esto significa volver a reforzar la dieta mediterránea: aumentar el consumo de legumbres frente a la carne, que, junto al aumento de cereales, supone un aporte proteico vegetal saludable.

El consumo excesivo de carne, unido a la falta de ejercicio físico, genera sobrepeso, obesidad y enfermedades cardiovasculares. Y para reforzar esta idea, destacamos lo que ya advertía la OMS en el año 2015: la necesidad de limitar el consumo de carne y clasificar la procesada como “carcinógena para los humanos” y la roja como “probablemente carcinógena para los humanos”.

Implicaciones en el medio ambiente

Hay un dato clave sobre el impacto del consumo de carne en el planeta: según la FAO, la ganadería es responsable de 15% de los gases de efecto invernadero a nivel mundial. Por no hablar de la deforestación, la cantidad de agua necesaria para la producción de carne y las consecuencias sociolaborales de la industria de la carne, así como la contaminación del suelo y de la atmósfera.

Para disminuir estas implicaciones, es importante consumir alimentos locales, que además de ser beneficioso para la economía local significa comer más fresco y reducir las emisiones. Asimismo, el cultivo de hortalizas de temporada respeta el ciclo natural y el ritmo de crecimiento no forzado, lo que nos proporciona unas cualidades nutritivas y organolépticas mayores.

Cuando elegimos productos que no son de temporada, estamos eligiendo ingredientes de origen lejano con una mayor incidencia en el cambio climático, menos frescos y  producidos en peores condiciones por las agricultoras.

¿Empezamos por algún lado? Algunas claves

Reduce tu consumo de proteína animal

  1. Aumenta el consumo de legumbres combinado con cereales.
  2. Elimina la proteína animal del primer plato.
  3. Aumenta el consumo de hortalizas y frutas de temporada.

Por lo tanto, no hablamos de eliminar el consumo de carne de nuestra dieta, sino de mejorarla en calidad y cantidad para que beneficie a nuestra salud, a la sociedad y al planeta. Como ya apuntaba Petrini en su libro Bueno, limpio y justo: “Desearía que la comida que tomo no prive de comida a otras personas en el mundo. Lo bueno es de todas, el placer es de todas”.

MARES MADRID

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