Nuestras labores

Villaverde
Se busca la mejor función para que el barrio en el que nos hemos instalado tenga unas normas cívicas de convivencia que sean prósperas y de buen cumplimiento, pero para todos. Hay distinción de opiniones, considerablemente unánimes por llegarnos a convencer las ideas a que cada uno es libre de actuar, sin embargo la sensatez se encuentra muy perdida con ideologías distintas y no dar la suficiente importancia a lo que se podría llegar en alguna conclusión del intento masivo con opiniones que distorsionan las formas de actuar, de ser pasota, a la conciencia del ser humano.

Nos quejamos de vicio cuando nos asaltan por las calles entrevistadores que solo piden por unos minutos ser atendidos, y con bolígrafo y papel hacen su cometido para transmitir a los organismos oficiales la tesitura de expresión de los vecinos de nuestros barrios. Voy al tema central sin más preámbulos: es el desarrollo en el barrio de la materia pendiente de la limpieza.

Pedimos con insistencia mejores medidas de protección en las calles, aceras y paseos, llenos de suciedad ante la situación de penuria que nos encontramos en nuestras calles y parques de un extremo a otro, intentando la buena respiración del medio ambiente, y que nubla toda aspiración a encontrarnos las cosas como realmente se desean.

Nuestras labores a desempeñar se hacen añejas, y en su mayoría es por dejadez. Mientras que no nos toquen el bolsillo al ciudadano, es no saber apreciar el esfuerzo conseguido por mantener un contorno de limpieza más curioso, limpio y sano.

La limpieza en nuestras calles origina un estado de desánimo al ver cómo están, por no poner nuestros propios medios para no llamar la atención ante cómo se encuentran, y que pasan a un estado mejorable en el ámbito de los servicios de limpieza, que desarrollan su trabajo con estrategias de disponer una ciudad limpia y saneada. Pero solo depende de nosotros cuidar el medio ambiente, que para andar por las aceras se debe mirar hacia abajo para no pisar los excrementos de los canes y mascotas que no son recogidos por los propios dueños de los animales. Siempre queda un porcentaje mediano por recoger las heces con bolsitas color negro colocadas en las papeleras, siendo gratuitas y que el Ayuntamiento por medio de los operarios ofrece para mantener un barrio más lustroso.

Otro de los factores por el que las calles se encuentran dañadas de suciedad es por arrojar las colillas de los cigarros al suelo, y lo mismo sucede con algún papel. En general, reina la conciencia de actuación por no criticar tanto por la limpieza de las calles y ser partícipe por los buenos modales de buena gente que todavía hay por el barrio. Doy credibilidad a que el mismo proceder negativo no se lleva a cabo en la propia vivienda, donde se recogen las cacas del animal y ni se nos ocurre arrojar ningún cigarro o papel al suelo: lo mantenemos como una patena.

Vienen tiempos convulsos con las elecciones generales y autonómicas. Desde hace un mes, los servicios de limpieza mantienen las calles más curiosas que antes, doblando el turno de trabajo hasta por las tardes. Convocatorias, concursos, adelantos, citaciones, proyectos y presupuestos que vienen antes de lo previsto: todo es llegado por las votaciones para convencer a la ciudadanía con muchas promesas electorales y de grandes cambios. A muchos nos impiden ejercer este derecho al voto cuando los dos colegios electorales de Villaverde Bajo nos trasladan al barrio próximo de San Cristóbal de los Ángeles; si antes los teníamos a cinco minutos escasos, con el cambio que nos imponen y no dando ninguna facilidad para las personas con tantas limitaciones y discapacidades en las articulaciones, nos impiden acudir para introducir la papeleta en las urnas. Hay muchos temas por llegar a un destino final, sin avanzar y detención, hasta saber el ganador que nos pueda representar en la próxima legislatura.

Me quedo con dos conclusiones: serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar y valor para transformar lo que pueda por todas nuestras labores.

En la primavera, la sangre no altera.

Gabriel Agesa

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