Misterio estelar

ESO-y-M.-Kornmesser

El primer visitante interestelar conocido, 1 I/’Oumuamua, despertó muchísima atención. Los astrofísicos intentan ahora saber cuál fue su origen por medio de simulaciones por ordenador.

Parece un puro (según otros, una lámina o un fino disco), no tiene cola, no tiene nada en común con los cometas comunes, y en 2017 navegó a través de nuestro sistema solar sometido a fuerzas no explicadas. Tantas preguntas suscitó ‘Oumuamua que más de un astrónomo pensó incluso en inteligencias extraterrestres para entenderlo. Año y medio después, Yun Zhang y Douglas Lin, de los Observatorios Astronómicos Nacionales de China (Zhang), de la Universidad de California en Santa Cruz (Lin) y de la Universidad de Pekín (ambos) creen haber resuelto muchos aspectos del rompecabezas, y sin recurrir a los extraterrestres, tal y como exponen en Nature Astronomy, donde han publicado los resultados de una elaborada simulación por ordenador que quiere esclarecer el pasado del objeto de nombre hawaiano. El resultado: presumiblemente, el pequeño cuerpo formó parte de un gran asteroide en otro sistema solar, o incluso de todo un exoplaneta, que habría sido mayor que nuestro planeta.

Un día, aquel asteroide o planeta se acercó a su estrella. Creen los investigadores, basándose en sus cálculos, que la masa de la estrella, a la que no han localizado, debía de ser alrededor de la mitad de la solar. Lo bastante grande, no obstante, para que las fuerzas de marea tirasen del objeto hasta romperlo en muchos pedazos muy alargados, uno de ellos ‘Oumuamua. Bastantes caerían en la estrella, otros serían impelidos hasta el espacio de más allá de su sistema solar, donde permanecerían, solitarios. El tira y afloja de la gravitación aceleradora, el freno de los campos magnéticos y el gas interestelar fue arrastrando a ‘Oumuamua hacia el Sol.

Lo bueno de este cuadro es que, cuando los parámetros del modelo son los adecuados, puede explicar muchas de las peculiaridades del forastero de otro sistema solar. Y sin extraterrestres. ¿Qué le presta a ‘Oumuamua su superficie oscura, apenas reflectante, seguramente hecha de compuestos de hierro o de algún material orgánico rojizo? En la inmediata cercanía a su estrella natal el calor debió de ser tan grande que se evaporaron todos los materiales volátiles próximos a la superficie de ‘Oumuamua (o, mejor dicho, se sublimaron) y se formó una costra dura que mantuvo la integridad de un cuerpo tan alargado. En cuanto a la inexistente cola, lo que le quedase al objeto de gases como el monóxido de carbono se perdería en la gelidez del espacio durante los millones de años del viaje hacia el sistema solar. Sin embargo, en las profundidades bajo la superficie se podría haber conservado todavía agua. El desacostumbrado calor del Sol, mayor que la estrella de ‘Oumuamua, haría que se vaporizase. Eso generaría, por medio de la fuerza de reacción, la misteriosa aceleración adicional impartida al intruso interestelar. Que esta explicación responda realmente a los hechos es difícil de comprobar, ya que el veloz ‘Oumuamua ha desaparecido de la vista de los astrónomos y estará diciéndole a nuestro sistema solar “hasta nunca”.

DAVID MATEO CANO

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