Me duele el pecho… ¿Qué hacer? 

El dolor torácico es uno de los motivos más comunes de consulta médica en todo el mundo. Con cierta frecuencia, el dolor de pecho suele suponer una gran preocupación porque es el lugar donde tenemos localizado el corazón, la bomba que hace distribuir la sangre y poner en funcionamiento todo el sistema circulatorio gracias al que estamos vivos. Aunque hay varias causas que pueden originar algún tipo de dolor en el pecho, no todas son de origen cardiaco. Son factores de riesgo para padecer algún accidente cardiovascular: el tabaquismo, la hipertensión y la diabetes. 

Cuando el dolor aparece después de haber realizado algún ejercicio, tras coger pesos o esfuerzos físicos, no suele tener gran repercusión. Si el dolor aumenta con los movimientos respiratorios, se exacerba con la inspiración al coger aire, aumenta al palpar el pecho y en los cambios de posturas al acostarse en la cama, más bien orienta hacia un dolor de características mecánicas, es decir, musculoesquelético. Suelen ser debidos a osteocondritis (inflamación en las regiones de unión de cartílago con las costillas y esternón), así como por contracturas en los músculos intercostales. 

A veces, el dolor puede extenderse desde la cara anterior del tórax hacia la espalda y hacerse más intenso al respirar profundamente; puede originarse en las crisis asmáticas, bronquitis y neumonías. Se debe consultar por Urgencias si el dolor es tan intenso que dificulta la respiración, si al coger aire la respiración se entrecorta, puede ocurrir un fenómeno llamado neumotórax, cuando entra aire en un espacio llamado pleura que recubre el pulmón. 

El dolor que debe preocuparnos es el que no cede, ni mejora con la postura ni con la respiración, ni se modifica a la palpación. El dolor de origen cardiaco se localiza en el hemitórax izquierdo y/o en el centro del pecho, y se extiende hacia la mandíbula, el hombro izquierdo y llega hasta el antebrazo, puede causar adormecimiento en el brazo, y se acompaña por palpitaciones, palidez, frialdad, mareos y sudoración. En este momento, es importante no perder la calma y si está solo contactar con los servicios de emergencia en el 112, mantenerse sentado aflojar las prendas ajustadas. Para descartar otros motivos de tipo ansioso digestivo, será necesario acudir al centro más cercano de Urgencias.  

Si el dolor aparece en reposo, le despierta del sueño y no cede con un paracetamol, puede ser debido a un infarto. Si el dolor aumenta con los esfuerzos al caminar o subir cuestas y cede con el reposo, se extiende por el hemitórax izquierdo y causa sensación de falta de aire o palpitaciones, puede ser debido a una angina de pecho o una insuficiencia cardiaca, y debe consultar igualmente con un médico.  

Dr. Ángel Luis Laguna Carrero 

Especialidad Medicina Familiar y Comunitaria 

Máster Medicina de Urgencias y Emergencias 

Experto Universitario en Nutrición 

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