Marte (un sueño imposible)

Marte

Desde hace ya más de un siglo, el ser humano vio la posibilidad de visitar y de colonizar Marte, al cual se le considera nuestro planeta gemelo dentro del sistema solar, ya que tiene muchas similitudes con nosotros, aunque también gran cantidad de diferencias, siendo éstas mucho más marcadas que nuestras similitudes.

Hasta la fecha han sido muchas las misiones no tripuladas enviadas a Marte. Las primeras en pisar el planeta rojo fueron las sondas Viking 1 y Viking 2, las cuales realizaron un estudio biológico de zonas opuestas del planeta. A partir de ese momento han ido llegando nuevas sondas, así como diferentes rovers o vehículos no tripulados, entre los que cabe destacar el Pathfinder, el Spirit, el Opportunity y el Curiosity, que todavía se encuentra en Marte. En 2018 aterrizó la sonda espacial Insight, que tiene la ambiciosa misión de profundizar a cinco mil metros del suelo marciano para estudiar su interior.

Hemos visto en imágenes reales cómo es la superficie de Marte, la cual no difiere en gran medida de la de cualquiera de nuestros desiertos, solo que con un color más rojizo que se debe al óxido de hierro en polvo predominante en su superficie. También tenemos cartografiado todo el planeta con un grado de detalle increíble. Tanto, que le hemos dado nombre a sus diferentes accidentes geográficos, asombrándonos de algunos de ellos, como es el caso del maravilloso Olympus Mons, una montaña de veintidós mil metros de altura que haría las delicias de cualquiera de nuestros alpinistas más célebres, quienes no dudarían en intentar coronarlo, a sabiendas de que sería un viaje sin retorno.

Como un viaje sin retorno sería intentar enviar a Marte a cualquier ser humano, porque aunque ya haya misiones programadas a nuestro vecino planeta para llevar a gente, como es el caso de la empresa Space X o la misma NASA entre otras, la realidad nos dice de que nunca lo conseguiremos y que, si alguien llega, jamás regresará con vida. Para empezar, diremos que la atmósfera de Marte es más tenue que la de la Tierra, de modo que deja escapar los gases menos pesados, como es el caso del oxígeno, vital para la vida humana y sin el cual no podríamos existir. En cuanto a la temperatura, solo tiene una pequeña zona habitable en el ecuador, donde en verano y solo por el día puede alcanzar 20 grados, ya que por la noche la temperatura desciende bruscamente. En el resto del planeta, la cosa es bastante más radical, puesto que las temperaturas oscilan entre los 65 y los 145 grados bajo cero. La gravedad es mucho menor que en la Tierra, llegando a ser en torno a un 62% menos. Es decir, que una persona que pesase 70 kilos en la Tierra en Marte tan solo tendría un peso de 26 kilos y medio, con los problemas que ello nos traería para una estancia prolongada, debido básicamente a que la pérdida de masa ósea y muscular que sufriríamos sería brutal, de tal guisa que al cabo de un corto periodo de tiempo ya no podríamos apenas movernos. A todos estos inconvenientes habría que añadir otro irrebatible, y es que al no tener Marte apenas atmósfera ni tampoco un campo magnético que la proteja, la radiación ultravioleta proveniente del sol y la interacción con los rayos cósmicos del espacio exterior serían demoledoras para cualquier persona, ocasionándole todo tipo de enfermedades y mutaciones genéticas. Por último simplemente mencionar que por muchas conjeturas que se hayan hecho acerca del agua, no está demostrado que exista, y en el hipotético caso de que existiera nos resultaría imposible sintetizarla y hacerla apta para su consumo en un entorno tan hostil.

Por todas estas causas, y por otras técnicas que nos llevaría mucho tiempo explicar, podemos aventurar de que jamás veremos a un hombre en Marte. Y si no, “tiempo al tiempo”.

DAVID MATEO CANO

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