Maravillas del universo

Maravillas del universo
En la tierra se dan hechos insólitos y fascinantes, pero nada que ver con lo que nos podemos encontrar en el universo conocido, donde las condiciones son extremas. Como muestra de ello expondremos los casos más curiosos de nuestro sistema solar.

Picos de luz eterna en la Luna

Cerca del polo norte de la Luna, concretamente en el cráter Peary, se da un fenómeno cuando menos curioso, ya que es el único sitio de todo el sistema solar donde jamás se pone el sol, es decir, que permanece iluminado sempiternamente, y además a una envidiable temperatura de 20 grados. Todo esto se debe a que el eje de rotación de la Luna está un poco inclinado en relación a su órbita y a la de la Tierra cuando gira alrededor del Sol.

Amanecer en Mercurio

Ver amanecer desde Mercurio es un espectáculo sin precedentes: el Sol se ve dos veces y media más grande que la Tierra y aparenta meterse dos veces el mismo día. El astro rey avanza en su arco sobre el cielo, se detiene de nuevo y continúa su viaje final hasta ocultarse por el horizonte. Estas maniobras se deben a que Mercurio rota tres veces por cada dos órbitas alrededor del Sol, y además tiene una órbita muy elíptica. Difícil encontrar algo más arrobador como ver al Sol nacer desde Mercurio, el mensajero de los dioses, que siempre flirtea con transmutarse en oro anegado en el resplandor del atanor alquímico.

Vórtices de Venus

Venus es el planeta del amor y de la belleza, pero en realidad es lo más cercano al infierno, ya que sus temperaturas son capaces de derretir el plomo y todos los días llueve ácido sulfúrico. Sin embargo, dentro de esta claustrofóbica atmósfera se da un fenómeno digno de admiración, ya que se crean en el polo sur unas nubes vorticales e incandescentes en forma de “S” o de “8” que, si pudieras contemplarlas desde su superficie, verías cómo arde el cielo varias veces al día.

La Gran Mancha Roja de Júpiter

Fácilmente apreciable con un telescopio no muy potente, no es otra cosa que una tormenta anticiclónica del tamaño de dos veces la Tierra, que emite unos rayos que se alzan 8.000 metros por encima de las nubes circundantes y que podrían pulverizar una ciudad terrestre entera en décimas de segundo. Los vientos en la Gran Mancha Roja de Júpiter soplan a más de 400 kilómetros por hora y rotan en contra de las manecillas del reloj cada siete días. Esta monstruosa tormenta lleva activa más de 500 años y no existen señales de que pare algún día.

Lluvia de diamantes en Urano

Debido a las altas presiones que sufre este planeta, las moléculas de metano de la atmósfera se rompen, y el carbono que las forma se precipita y puede unirse formando compactos cristales, que no son otra cosa que diamantes de gran envergadura. Tanto, que pueden llegar a los millones de quilates y a pesar en torno a los 200 kilos cada uno. De forma que, si algún terrestre quiere enriquecerse, tendrá que esperar a que arrecie la tormenta antes de apoderarse de ellos, por la cuenta que le trae.

DAVID MATEO CANO

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