Los Rosales, un barrio agradable que necesita más atención

Los Rosales
Paseamos por sus calles con la asociación vecinal para ver personalmente sus carencias y fortalezas.

Continuando con nuestras visitas a los barrios del Distrito, este mes nos hemos acercado por Los Rosales. Y en este caso lo primero que toca es hacer una aclaración, ya que si miramos el mapa de Madrid, la actual delimitación administrativa de los barrios de Villaverde sitúa “Los Rosales” en un lugar que toda la vida ha correspondido a Villaverde Bajo, mientras que lo que siempre se ha llamado “Los Rosales” se unifica con Butarque bajo esta última denominación. Pues bien, aquí un servidor toma partido por los vecinos, considerando Los Rosales el barrio recorrido de norte a sur por la avenida del mismo nombre, que limita al oeste con Villaverde Bajo y al sur con Butarque… Y ahí es donde me he acercado en junio, estupendamente recibido por la A.V. Los Rosales, con quienes he charlado y paseado muy agradablemente.

Los Rosales me parece “un barrio muy barrio”, un lugar agradable, con vida en la calle y bastante espacio verde, aunque más bien dejado, un mal endémico de todo el “cinturón obrero” de Madrid. Su mayor problema, habitual en un distrito atravesado por vías de tren y carreteras, es el aislamiento y las consiguientes dificultades para acceder a los barrios vecinos. En este aspecto, la “barrera” más grande la constituyen las vías del tren que lo separan de Villaverde Bajo, donde se encuentran parte de las dotaciones que corresponden al barrio, existiendo además en ese lugar dos niveles con una diferencia de altura considerable, con la Gran Vía de Villaverde corriendo por el de arriba. Buscando una solución, Mónica, la presidenta de la asociación vecinal, nos explica que presentaron una propuesta a los presupuestos participativos para que se construyera una rampa que supere este problema, pero que los técnicos municipales les han indicado que no es viable y que en lugar de eso se hará una remodelación del túnel que une Villaverde Bajo con Los Rosales por debajo de las vías. Pero a fecha de hoy aún no se ha hecho ningún tipo de remodelación en dicho túnel, algo que además desde la asociación no se considera una solución válida.

Otro de los problemas importantes del barrio es el aparcamiento, algo que este “enviado especial” pudo comprobar personalmente. De momento los vecinos consideran que está en vías de solución, dado que se han habilitado recientemente dos aparcamientos nuevos (uno en el Novosur y otro al final de la calle de Concepción de la Oliva), que han descongestionado un tanto el barrio, pero para que esta solución sea más completa continúan reclamando que se habilite otro más en la rotonda de Zafiro, apuntando de paso que “en esa misma rotonda ya no existe la barrera que entendemos necesaria para que no se pueda acceder al Parque Lineal”. En el capítulo de urbanismo, la asociación vecinal pide también la recuperación de los pabellones ferroviarios de la calle de Eduardo Maristany, la solución definitiva a las inundaciones de la avenida de los Rosales (aunque reconocen que algo se ha hecho en este aspecto) y la apertura con las rehabilitaciones convenientes de las distintas entradas al barrio que han sido cortadas por diversos motivos.

Es reivindicación histórica de los vecinos la construcción de un centro de salud de Atención Primaria, algo que llevan dos décadas reclamando, dado que el existente “se encuentra muy por encima de sus posibilidades, ya sea en médicos de familia o, sobre todo, en pediatría”. También viene de antiguo la petición de que se construya una biblioteca pública en un barrio que, como nos cuenta Yolanda, vicepresidenta de la asociación, anda muy justito de oferta de ocio y cultura, especialmente para los jóvenes.

Limpieza y mantenimiento

 Y llegamos a otro apartado que suele ser “asignatura pendiente” en nuestros barrios. Mis interlocutoras identifican la limpieza y el mantenimiento como una de las principales carencias de Los Rosales, algo en lo que claramente es necesario un mayor esfuerzo municipal. Yolanda apunta también en el “debe” el mobiliario urbano: “El barrio está muy dejado por el Ayuntamiento: tenemos calles enteras que no tienen papeleras… Y hay poquísimos bancos: por aquí un abuelillo sale a dar una vuelta y no tiene donde sentarse”. “Hay una zona en la avenida de los Rosales en la que solo hay un par de bancos guarrindongos, en los que no obstante se sienta mucha gente porque no hay otros. Esa zona está de verdad muy dejada, y es una pena, porque la gente la utiliza, así que pensamos que se debería adecentar”, apunta Mónica.

El cuidado de los parques y áreas ajardinadas del barrio es algo que brilla por su ausencia y que los vecinos reclaman, así como el control de plagas en la zona (mosquitos, conejos…). La asociación también viene demandando desde hace tiempo la recuperación del entorno del Manzanares a su paso por el barrio, que el consistorio ya está realizando, aunque los vecinos apuntan que “en estas cosas el problema es que después no hay una continuidad y un mantenimiento”. Veremos qué ocurre en este caso.

En cuanto a deportes, Los Rosales cuenta con una nueva instalación deportiva básica, de la que Mónica nos explica que “está bien, y nos alegramos un montón de tener finalmente un campo de fútbol de césped… Lo que pasa es que, con la inversión que se ha hecho, seguramente se podría haber realizado un campo de mayores dimensiones, algo posible sin aumentar demasiado los costes cuando se estaba haciendo la obra, pero ya no”. Y otro problema con esta dotación: “cuando era una instalación deportiva de tierra, había una persona que la abría, la cerraba y la controlaba, pero ya no es así, y nos ha llegado a los oídos que incluso hay gente que se cuela para sacar allí a los perros”. Yolanda amplía la información: “es que hay agujeros en la alambrada, y como tampoco hay en el barrio dónde soltar al perro, la gente lo suelta dentro. Es gente que simplemente le está tirando la pelota a su perro, pero claro, la instalación no es para eso”. Por este motivo, la asociación vecinal reclama también que se habilite una zona canina en el barrio.

En cuanto a participación, Mónica y Yolanda nos confiesan que la asociación no anda mal, pero que vendría bien que hubiera más, especialmente en cuestiones reivindicativas y del día a día, más engorrosas por ejemplo que las actividades de ocio, de las que ofrecen un montón. “Claro, ten en cuenta que una parte importante de la población de este barrio es mayor, ha luchado muchísimo y ya no tienen tantas fuerzas. Falta más gente joven por aquí”, explica Yolanda. Eso sí, Mónica nos cuenta que tienen “un grupo de mujeres que son maravillosas y que están tirando muchísimo de la asociación”, lo que viene a demostrar por enésima vez que allí donde hay mujeres hay fuerza, constancia y compromiso. Que cunda el ejemplo, vecinos.

ROBERTO BLANCO TOMÁS

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