Las pérdidas auditivas

Pérdida auditiva

Dr. Ángel Luis Laguna Carrero

La pérdida de audición es un deterioro en el que distinguimos dos motivos causantes: puede ocurrir por un problema mecánico en el oído externo (canal auditivo) o en el oído medio que obstruye la conducción del sonido; o bien por una lesión en el oído interno y en las vías del nervio auditivo (llamada “pérdida neurosensorial”). En este tipo de pérdida, la transmisión del sonido es correcta a través del oído externo y medio, pero se produce una degeneración en las terminaciones nerviosas en el oído interno que provoca una disminución en la percepción y calidad del sonido. Suele ser una causa muy común de pérdida auditiva relacionada con la edad, que se produce como parte del envejecimiento normal y también aumenta con la sobreexposición a sonidos intensos o repetidos. Cuanto más tarde se diagnostica, resulta más difícil adaptarse a las posibles soluciones.

Partes del oído

Los trastornos relacionados con el oído interno en general también pueden originar vértigo (mareo con sensación de movimiento en giro de objetos), tinnitus (zumbido de oídos); que a su vez pueden estar originados por varias causas subyacentes como infecciones, traumatismos, algunos fármacos, y en otras ocasiones causados por patologías que requieren un estudio más exhaustivo.

Una primera evaluación por su médico puede orientar el tipo de pérdida auditiva, siendo medida con la aplicación de un diapasón colocado sobre los huesos del cráneo, que sirve para valorar la transmisión de los sonidos conducidos por aire y por hueso. La audiometría es la prueba diagnóstica de elección capaz de medir la función auditiva introduciendo a la persona en una cámara insonorizada, usando unos dispositivos electrónicos que producen sonidos en tonos y frecuencias concretos, registrando los niveles conseguidos en un informe.

El tratamiento de la pérdida auditiva depende de la causa. En muchas ocasiones la disminución auditiva está sencillamente causada por problemas leves como un tapón de cera o un cuadro catarral. En otras ocasiones, cuando la disminución auditiva es progresiva y se relaciona con la edad, es adecuado una revisión más especializada para valorar otras opciones. Entonces se intenta compensar la pérdida con dispositivos de audición cuando es necesario.

Para cuidar nuestros oídos se aconseja, si es posible, bajar el volumen de la televisión, la radio, el equipo de música y todos los reproductores. No exponerse a ruidos a todo volumen, y en caso de trabajar con equipos ruidosos ponerse protección auditiva adecuada.

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