‘La voluntad es importantísima, es el motor de todo’

Ismael Martínez Casas, gerente de IMC Motorsport 2019 SLU, empresa dedicada a la formación en mecánica especializada y de competición, con escudería propia… y varias veces campeona.

Ismael Martínez Casas, gerente de IMC Motorsport 2019 SLU, que se dedica a la formación en mecánica especializada y de competición, es un vecino de San Cristóbal de los Ángeles “de toda la vida”. Su padre, Torcuato, trabajador de Barreiros (una de las empresas históricas de Villaverde, luego adquirida por el Grupo Chrysler y después por el Grupo PSA), fue quien les transmitió a él y a su hermano, recientemente jubilado, la pasión por la automoción que ahora parece haber heredado también su hijo de nueve años, pues cada vez que se acerca por allí “se vuelve loco” con la gran “caja de juguetes” que le resulta IMC, llena de herramientas, vehículos, materiales… “Poder trastear con la gasolina, con el aceite, con el hierro, poder transformarlo todo y luego escuchar cómo suena el resultado cuando accionas el contacto… Hay que vivirlo”. La ilusión le brilla en los ojos a Ismael al explicarlo, pues como confiesa, para él “esto es una droga: no puedo quitarme, sé que voy a morir con ello”.

Para que la formación sea lo más real posible, IMC tiene escudería propia de competición, que además ha cosechado éxito tras éxito. Echamos una soleada mañana de noviembre con Ismael en sus instalaciones en el getafeño Polígono Industrial Los Olivos para la entrevista que sigue, unas horas muy agradables, pues resulta un excelente anfitrión: incluso nos invitó a sentarnos en el Seat Panda ganador en su categoría del último Campeonato de España de Rally Clásico, y no tengo palabras para describir la sensación, con el asiento de competición ciñendo bien los riñones y ese rugido poderoso, inesperado en un Pandita, al pisar el acelerador. Como bien dice nuestro entrevistado, “hay que vivirlo”.

Ismael, acabáis de ganar el campeonato de España de Rally Clásico…

Sí, con este Seat Panda del 80, réplica de uno de los primeros coches de rally de Carlos Sainz. Hemos sido campeones de España de Fabricación Nacional y segundos en Pre-81.

No es la primera vez que ganáis… De hecho, lo hacéis bastante, ¿no?

Bueno, llevamos ocho años con este proyecto, formando a ingenieros, a muchachos de FP y también a gente que le interesa el mundo de la mecánica y la competición pero que no tienen estudios especializados… Con los chavales de las ingenierías llevamos seis años corriendo en el campeonato de la Real Federación Española de Vehículos Históricos y hemos estado siempre en los primeros puestos. Con el Panda tenemos cuatro campeonatos, y con los Peugeot 309 otros cuatro. También hemos tenido Peugeot 205, Porsche, Audi S1, Audi Quattro, y siempre hemos estado en cabeza.

El palmarés impresiona… ¿Por qué ganáis tanto?

Bueno, es que ponemos mucha voluntad… La voluntad es importantísima, es el motor de todo. Esto se hace por amor, el amor al sector de la automoción, que me inculcó mi padre. Él empezó con Eduardo Barreiros, que hizo un proyecto brillante, y sobre todo ilusionó a una población: animó a mucha gente a trabajar y a que confiasen en él, y llegó a tener miles de trabajadores. Y luego dio la oportunidad a los hijos de esos trabajadores para que pudieran formarse. Mi hermano y yo entramos a estudiar en sus centros de formación y empezamos el trayecto de competición en la fábrica. En aquella época se corría con los Chrysler 180, luego los Talbot Horizon, Talbot Sunbeam Lotus, Talbot Samba, Peugeot 205, Peugeot 309, y luego el Grupo PSA hizo la concesión del departamento de competición a BMR Racing. Mi hermano se quedó en plantilla con ellos y yo estuve cooperando.

Sois una escudería muy particular: vuestro objetivo no solo es ganar, sino que los chavales aprendan, y en ese sentido intentáis que la experiencia sea lo más parecido a un equipo grande…

Sí, nosotros iniciamos el proyecto desde una base: cogemos una carrocería, empezamos a trabajar en ella e intentamos sacar el máximo rendimiento a todos los elementos que tenemos… En competición contamos con un presupuesto al año de unos 100.000 euros, que es lo que viene a costar un Campeonato de España. ¿Y qué intentamos? Que sea lo más real posible: que los chavales se sientan integrados dentro de un equipo oficial, que vivan como se vive en un campeonato mundial, los mismos sentimientos: quieres que tu proyecto, tu coche, esté en cabeza, que no falle, que la mecánica funcione y que el piloto sea fiable… Te marcas unos objetivos, estudias a tus rivales, ves cómo estás tú y qué puedes mejorar…

Tratamos de llevarlo al extremo, porque la profesionalidad en esto es fundamental: tienes que pensar como se piensa cuando estás compitiendo, centrado en el trabajo que estás desarrollando. No hay tiempo para pensar en la novia, los amigos o la familia: es alta competición, y no puedes dejar una rueda floja. Así que sobre todo ese fin de semana en el que estás compitiendo tienes que estar muy vinculado a lo que se está viviendo, no solamente dentro del coche o en la asistencia, sino en lo que está haciendo el coche dentro de los tramos. Entonces desconectas del mundo, te centras en el espectáculo y tu cabeza empieza a pensar en todo lo que tienes que hacer cuando viene el coche, con los problemas que viene, cómo tardar el menor tiempo posible y que sea una reparación eficaz. Así, en esta formación lo que inculcamos a los chavales es eso, tanto en las prácticas aquí como en la propia competición, y lo que ellos van cogiendo son métodos y tiempos. Tenemos gente que ha terminado trabajando en el Campeonato del Mundo con equipos oficiales como Hyundai, y también otros que están en equipos privados aquí en España.

La de competición es una de vuestras enseñanzas más llamativas, pero tenéis bastante más. Resúmenos qué se puede aprender en este centro.

Si empezamos por la ingeniería, ingeniería mecánica, adquisición de datos, motores, caja, suspensión, frenos, dinámica, compuesto de gomas… Luego tocamos vehículos camper, food trucks y todo lo que sea una restauración en el sector de la automoción… También hacemos cursos de pilotaje, copilotaje, en campo, en asfalto, conducción 4×4… Somos un centro privado en el que se imparte formación privada y formación con convenio, colaboradora con otro centro, ya sea una universidad o un centro de Formación Profesional. Entonces depende mucho del programa: si es un programa nuestro, es un programa abierto, podemos hacer un traje a medida; si es un programa que estamos gestionando con una facultad, es mucho más concreto y definido. Eso depende del cooperador o el partner que tengamos.

Para el próximo año queremos lanzar un proyecto de competición con un ciclo de formación, al que puede venir cualquier chaval independientemente de sus estudios. Estamos hablando con la Universidad Europea para lanzar un título con 180 horas. Y en la rama de 4×4, estamos ahora lanzando otro proyecto nuevo, que es parecido a lo que se conocía como Camel Trophy. Son rallys programados en 4×4, pero nada de devorar o destrozar el medio ambiente, sino cuidarlo. La idea es hablar con los ayuntamientos para repoblar la zona con estas expediciones.

También sois una empresa comprometida con el barrio…

Bueno, dentro de la situación que vivimos intentamos colaborar con las empresas que están con dificultades, y les echamos un cable a nivel mecánico. De ese modo los chavales hacen prácticas y nosotros ayudamos a esa empresa que quizá está pasando una mala situación dándole una solución al problema.

Y cuéntame, ¿en qué estáis ahora y qué cosas pensáis hacer en breve?

Para la temporada que viene queremos hacer el Campeonato de España de Vehículos Históricos en Velocidad para ganar el absoluto. Tenemos un proyecto con un piloto, que es Javier Esquer, y vamos a fabricar un 309 para el próximo año. En este proyecto los chavales irán trabajando en la mecánica, en el acondicionamiento del coche, y queremos que se vea dentro de los primeros puestos. También estamos fabricando una furgoneta, una Mercedes Sprinter 3500 que iba para el desguace, la rescatamos y le estamos dando una segunda vida como vehículo camper para sacarlo el próximo año con nosotros a las asistencias, que nos acompañe como vehículo técnico y logístico. Como ves, se trata de un concepto totalmente distinto al de los coches de rally: en este caso lo que se busca es el confort.

¿Quieres mandar algún mensaje especial a los lectores?

Sí, agradecer mucho al barrio, que me ha dado todo, y también a la población que tenemos, que pese a la mala imagen que nos intentan colgar desde algunos medios, es una población muy buena. Y gracias al señor Torcuato, mi padre, que fue el fundador de todo esto, porque si no es por él nosotros no estaríamos aquí.

ROBERTO BLANCO TOMÁS

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