La trombosis de miembro inferior

La trombosis de miembro inferior es un problema de salud habitual en nuestra población. Son factores de riesgo para considerarse más propensos al mismo la diabetes, el tabaquismo y el sedentarismo (la falta de actividad física). Los trombos se crean debido a una alteración en la coagulación de la sangre: la formación de un coágulo, que permanece dentro del vaso sanguíneo y bloquea el flujo en ese lugar, fenómeno que impide que la sangre circule libremente para llevar los aportes a los tejidos.

El trombo puede quedarse enclavado en el mismo vaso sanguíneo, y otras veces puede circular por el resto del sistema circulatorio y bloquear la circulación sanguínea en otros aparatos, causando otros problemas de salud (los más comunes son ictus y embolia de pulmón).

Hay mayor riesgo de complicaciones en aquellas personas que presentan además alguna enfermedad cardiovascular: arritmias, hipertensión arterial, hipercolesterolemia (cifras elevadas de colesterol). El cáncer y las enfermedades que provocan alteración en la coagulabilidad de la sangre también aumentan el riesgo, por lo que estos enfermos son de especial precaución. Los síntomas para reconocer el trombo en la pierna son los siguientes:

Dolor: característico de inicio brusco, desde la región de los gemelos, y que se extiende desde allí hacia el resto de la pantorrilla y llega hasta el pie. Puede dar dolor al plantar en el suelo para caminar.

Enrojecimiento de la pierna: que se extiende, con sensación de tumefacción, empastamiento y cambio de coloración, que puede ser desde un color rosado hasta llegar a morado, en toda la pierna.

Hinchazón: la persona siente la pierna hinchada. Comparada con la contraria hay aumento por completo del tamaño. Esto se debe a un edema (inflamación) de los tejidos blandos que rodean la musculatura y vasos sanguíneos.

Cabe destacar que se puede confundir con otros problemas en la pierna: insuficiencia venosa crónica, tromboflebitis (inflamación del sistema venoso superficial), celulitis (inflamación del tejido graso subcutáneo). Siendo aconsejable una evaluación médica en caso de duda, para concretar si fuera necesario otro tipo de estudios. Cuando la sospecha clínica es baja no suele requerir otros tratamientos; si la sospecha es alta se puede confirmar con pruebas de laboratorio y/o de imagen (eco-doppler), siempre a criterio facultativo. El tratamiento se basa en la administración de heparina, que tiene efecto anticoagulante.

Dr. Ángel Luis Laguna Carrero, Especialidad Medicina Familiar y Comunitaria, Máster Medicina de Urgencias y Emergencias, Experto Universitario en Nutrición y Dietética

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