La Real Casa de Correos

Real Casa de Correos
En la época del reinado de Fernando VI de España ya se empieza a planificar la construcción de una Casa de Correos. La idea de una casa que ofreciera el servicio postal fue del marqués de la Ensenada hacia 1750, y el trabajo le sería encargado posteriormente al arquitecto español Buenaventura Rodríguez Tizón, conocido como Ventura Rodríguez, considerado junto con Juan de Villanueva el principal arquitecto del país de su época y el último barroco.

El 2 de mayo de 1808 se produce un levantamiento contra las tropas francesas, que se inicia en la Puerta del Sol enfrente de la Real Casa de Correos. Este levantamiento popular acabaría con los tristes fusilamientos el 3 de mayo frente a la iglesia del Buen Suceso. Al ser derribada dicha iglesia, el reloj se trasladó a la Casa de Correos, y se construyó una torre y un templete para su instalación en 1855. El segundo reloj, actual, fue obra del relojero leonés José Rodríguez Losada, y tardó tres años en construirlo. En 1865 Losada vivía en Londres, y había trabajado con la Armada Española haciendo instrumentos de precisión. Losada ofrece el reloj de forma gratuita al Ayuntamiento de Madrid. El reloj de la torre fue inaugurado el 19 de noviembre de 1866 por la reina Isabel II con motivo de su cumpleaños, y pasó a denominarse en la época “reloj de Gobernación”. También conocido como “reloj de la Puerta del Sol”.

El 12 de noviembre de 1912, cuando paseaba por la acera meridional de la Puerta del Sol, José Canalejas Méndez, abogado y político regeneracionista y presidente del Consejo de Ministros, sufre un atentado terrorista mientras miraba a través de la Librería San Martín que le causa la muerte por un disparo. Su cuerpo es trasladado a las puertas de la Casa de Correos, ya fallecido.

El 14 de abril de 1931 se produce la proclamación de la II República, y la Puerta del Sol fue testigo del cambio de poder y de las celebraciones populares por la proclamación que sucedió a la monarquía constitucional de Alfonso XIII de Borbón.

Después de la Guerra Civil Española, en 1940, este edificio se convirtió en la sede de la Dirección General de Seguridad durante cuarenta años. En ella se encontraban los calabozos de esta sede policial, a donde llegaban muchos presos políticos, que eran interrogados. Lo más conocido de su arquitectura es el reloj que existe en una torreta levantada sobre su tejado. Este reloj centenario se hace protagonista una vez al año en la noche del 31 de diciembre debido a las campanadas que marcan el ritual de las doce uvas, acudiendo miles de personas a la Puerta del Sol.

Frente a la puerta principal del edificio se puede ver una baldosa situada en esa misma acera, hecha de granito y latón, que marca el punto desde el que se empiezan a contar los kilómetros de las carreteras radiales españolas. Muchos turistas se ponen junto a ella para hacerse fotografías. Ese punto kilométrico 0 les hace sentirse como que están en el centro de España.

NARCISO CASAS

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