La glándula tiroides

Tiroides
El tiroides es una pequeña glándula que se sitúa en el cuello, por debajo de la piel, y está formada por dos mitades conectadas entre sí, abrazando la tráquea y el cartílago tiroideo. Su función es la secreción de las hormonas tiroideas, que controlan la velocidad de las funciones químicas y el metabolismo de nuestro organismo. Por ello, estas hormonas tienen una importante repercusión sobre nuestro cuerpo: estimulan a todos los tejidos a funcionar más intensamente.

Para producir las hormonas tiroideas, la glándula tiroides necesita yodo, que contienen los alimentos (especialmente en pescados, mariscos, frutos rojos, frutos secos). Esta glándula concentra el yodo en su interior y lo utiliza para su funcionamiento correcto.

La regulación de los niveles tiroideos resulta fundamental para un correcto crecimiento y desarrollo de nuestro organismo, también para que nuestro sistema metabólico funcione adecuadamente. Los desajustes hormonales pueden dar lugar a enfermedades que se hacen presentes en primer lugar mediante manifestaciones clínicas típicas, y posteriormente confirmando mediante un análisis de los niveles hormonales sanguíneos. En cualquier caso, resulta necesario consultar con un médico, que determine las pautas a seguir.

  • El hipertiroidismo es una enfermedad que consiste en la hiperproducción de hormonas tiroideas por la glándula tiroides, es decir, cuando la glándula produce demasiada cantidad de hormonas. La sospecha clínica inicial salta cuando aparecen un conjunto de síntomas, que pueden ser: intranquilidad, nerviosismo, agitación, palpitaciones, sensación de dificultad respiratoria, pérdida de peso, insomnio… La complicación más común que puede sufrir el paciente en este caso es la tirotoxicosis, en casos avanzados de muy elevada producción hormonal (puede requerir un ingreso hospitalario).
  • El hipotiroidismo es la enfermedad causada por escasa producción de hormona tiroidea. Los síntomas típicos son más graduales y progresivos: bajo estado de ánimo, depresión, aumento de peso, caída de cabello, piel seca, voz ronca, los párpados están más caídos y la cara se vuelve más hinchada… Algunas personas más mayores pueden parecer más desorientadas, y en otras ocasiones algunos de los signos se pueden confundir con una depresión. La complicación más común es el mixedema, como resultado de un hipotiroidismo mal controlado, que puede conducir a un fallo multiorgánico (descompensación generalizada del funcionamiento del resto de órganos de nuestro cuerpo).

Dr. Ángel Luis Laguna Carrero

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