La Comunidad Musulmana de Villaverde Bajo: abiertos a los vecinos

Comunidad Musulmana de Villaverde Bajo
«Queremos aportar algo más en el barrio»

En julio, antes de las vacaciones, nos acercamos por el Centro Cultural Islámico de Villaverde (C/ Encarnación Oviol, 55), buen “embajador” de una cultura muy presente en nuestro distrito pero que pocas veces sale en “los papeles”. Acompañados por Jesús, del Servicio de Convivencia Intercultural, nos recibió allí Adil Ababou, vicepresidente de la Comunidad Musulmana de Villaverde Bajo. También asistió a la cita Rosario, vecina, que nos dio la opinión de los habitantes de la zona.

Adil nos explicó que esta Comunidad Musulmana se establece en torno al año 2000. El primer objetivo es crear una mezquita, y pasan por cinco locales distintos hasta ubicarse en el actual, comprado en 2013, aunque por cuestiones de trámite de licencias no abre hasta el 2015. Hoy día tiene licencia de culto y de centro cultural islámico, y su principal objetivo como tal es “dar a conocer el islam, ofrecer una buena imagen del mismo y que los vecinos se sientan orgullosos de tener una cultura más en el barrio”.

Prácticamente a la vez que la mezquita nace la escuela, ya que “para los padres, lo principal son los hijos”, razona Adil. Después de tres años, ya tienen 300 alumnos, “y esperamos que sean más el curso que viene”, continúa Adil, que nos explica que entre ellos hay “bastantes latinos y africanos, y también algunos españoles”. La motivación de los padres de estos alumnos no árabes es que sus hijos conozcan otra cultura. Sus clases son los sábados y domingos, lo que hace posible su compaginación con la educación obligatoria, “y son clases de árabe nada más, no se mete religión… También tenemos español para mujeres, que da una compañera, y los jueves hay clases de árabe abiertas a todo el mundo… El año que viene vamos a incorporar a otro profesor, garantizado por el Ministerio de Justicia, para que dé enseñanza islámica para quien quiera; eso sí es ya más de religión…”. También dan apoyo escolar, y para el próximo curso piensan incluir también clases de matemáticas. Cuentan con espacio, ya que el centro abarca tres locales juntos: “Al principio estábamos más limitados, pues solo teníamos licencia para dos aulas, pero ahora ya tenemos cinco, y queremos separar las entradas de la escuela y de la mezquita. La idea es aprovechar la escuela al máximo, independiente y abierta a todo el mundo”, explica Adil.

“El centro cultural es el siguiente reto —continúa—: llenarlo de contenido y darlo a conocer. Estamos pensando en distintas actividades para hacer esto, como por ejemplo un día de donación de sangre, una jornada de puertas abiertas o actividades en torno a la cocina árabe”. Nos dice Adil que cuentan con un grupo muy activo de mujeres, que tienen actividades casi toda la semana, y explica que se encuentran muy bien en el barrio: “Al principio se notaba un poquito de recelo, pero nuestro ánimo siempre ha sido integrarnos y que los vecinos se sientan cómodos con nosotros”.

Rosario asiente: “Creo que los vecinos poco a poco van viendo esto como un bien para el barrio, aunque las personas son a priori recelosas de otras culturas, y les cuesta conocerlas, pero se van superando esas barreras”. Argumenta lo positiva que ha sido la llegada del Centro Cultural Islámico: “esto estaba hecho una porquería, abandonado por los dueños anteriores, con ratas, sucio, que echabas una cerilla y prendía… Después de comprar los locales, han tenido que hacer una remodelación total, y realmente ha sido una mejora para el barrio”. Desde su experiencia, Jesús nos comenta lo bien que se trabaja con este colectivo: “participan en la campaña Desmontando tópicos racistas, en la que hacen su parte dando a conocer la cultura islámica y musulmana en el barrio para acabar con esos tópicos. Son muy activos… Siempre que necesitamos un espacio podemos contar con ellos, nos dan todas las facilidades y tienen en todo momento una predisposición total a participar”.

Al despedirnos, Adil nos transmite un mensaje para los vecinos: “que sepan que aquí son bienvenidos, y que esperamos aportar algo más en el barrio y que no vean este centro como algo extraño… Todo lo contrario: queremos que se sientan como en su casa. Pueden venir a visitarnos cuando quieran, y estamos a la disposición de cualquier vecino si necesita algo o podemos ayudar en lo que haga falta”. Shukran yazilan, amigos.

ROBERTO BLANCO TOMÁS

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