Iván Cerdán, escritor y cineasta, dirige el grupo de teatro de la A.V. La Unidad de Villaverde Este

Iván Cerdán

«La escritura se ha transformado en una necesidad fisiológica»

Iván Cerdán es licenciado en Derecho y Teoría de la Literatura. Ha publicado cinco libros: dos novelas, dos de teatro y uno de relatos. Asimismo, ha dirigido dos películas y numerosos cortos. Declara escribir a diario, y reconoce a Bergman, Woody Allen, Shakespeare, Philip Roth y Onetti como sus referentes más recurrentes.

Acabas de publicar un par de libros… ¿Qué encontrarán en ellos los lectores?

Confesiones de un anciano mientras le juzgan en Miami es una novela en la que la escritura, el sexo, el anhelo y el fracaso se abrazan entre el humor, la decepción y caricias. Un escritor encerrado en una habitación con su amante escribe un libro que le sumerge en lo que una vez fue. En cuanto a Manifiesto Widerberg, es un libro coral en el que participo con dos artículos sobre ese particular director. El esfuerzo de Nuria Pérez —que por cierto, es mi profesora de sueco— y Nacho Cagiga para que el libro saliese ha sido extraordinario. Hay que luchar para que ciertos directores siempre nos acompañen.

¿Cómo comenzó tu idilio con la escritura?

La escritura se ha transformado en una necesidad fisiológica. Comencé el romance con la poesía, y poco a poco fui adentrándome en los demás géneros. El guion es lo que más he escrito. En muchas ocasiones ni siquiera tengo claro a qué género pertenece lo que hago. Tengo publicadas dos novelas, Turbio y Confesiones de un anciano mientras le juzgan en Miami. Dos libros de teatro, Desgaste y Fotografías de un hombre triste. Esos libros son muy especiales. El editor Fernando Olaya fue una persona determinante en mi vida. Gracias a él, confié en mí. El libro de relatos Raíles son historias protagonizadas por ancianos. La tercera edad está siempre muy presente en lo que hago.

Háblanos de tu faceta de dramaturgo…

El teatro es una parte determinante en mi vida. Mi romance con las tablas será eterno. También mi continua decepción. Es tan difícil que algo quede como lo tienes en la cabeza que resulta demoledor. Tras la muerte de Fernando Olaya vivo en continuo luto. No creo que publique más teatro, porque sentiría que le traiciono. Lo escribiré, pero no sé si volveré a dar el paso.

Tenemos noticia de que este amor por el teatro lo has desarrollado también en Villaverde, donde diriges el grupo de teatro de la A.V. La Unidad de Villaverde Este… Cuéntanos cómo vives esta experiencia y tu relación con el barrio…

Es un grupo profundamente extraordinario. Su grado de implicación es excepcional. Este año hemos estrenado nuestra tercera obra. El desafío era enorme. En un escenario reducido a 3×3, sin objetos. Solo ellos, con las palabras. Es la vez que más me ha gustado algo que he dirigido. La vida en Villaverde es completamente diferente gracias a ello. Les debo mucho, y siempre les estaré agradecido por todo lo que me aportan a diario.

Por si todo esto fuera poco, también has hecho cosas muy interesantes en el mundo del cine…

He dirigido dos películas… Una de ficción, Donde nos toca estar, que es una road movie en la que una madre y sus dos hijos viajan por extrañas carreteras en busca de un familiar. La destrucción y la crudeza se arrastran por moteles y calor en un verano asfixiante. La otra es documental, codirigida con Benjamín Jiménez, Con la cuchara en el bolsillo (El invierno de nuestro descontento). Radiografía la escena del teatro off en Madrid. Actualmente estoy dirigiendo un documental sobre el excelente púgil Sergio Prado, Schuster. Trato de captar un instante determinante en su vida. En cuestión de cortometrajes estoy contento con algunos de ellos, que han servido para ganar premios y viajar. Por ejemplo, Anclaje, Reconocerse, Carnívoras, han sido premiados y gracias a ellos he viajado por Europa. Si todo sigue su curso, el año que viene, con la compañía que mencionábamos antes, haremos una película que se rodará íntegramente en Villaverde sobre la gente del barrio. Jugaremos a hacer de Carver en Villaverde. Estando ellos me atrevería a cualquier cosa.

Para terminar, ¿quieres enviar algún mensaje especial a los lectores?

Qué lean y que escriban. Nada hay más gratificante que ambas actividades. Son las que mantienen alejados a los demonios de la angustia que siempre nos visitan.

ROBERTO BLANCO TOMÁS

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