‘Intento concentrar toda mi energía en saborear la vida’

Samuel Zamorano: "Que se entere el mundo entero / que nací siendo cetrero". Foto Cedida por el entrevistado

Samuel Zamorano, poeta y vecino de Butarque, acaba de publicar poemario: ‘Romance. Poemas de cetrería’

Samuel Zamorano Cauto, poeta y vecino de Butarque, acaba de publicar nuevo poemario, Romance. Poemas de cetrería, en el que consigue unir dos de sus grandes pasiones. Viejo conocido de nuestra redacción, hemos charlado con él en abril para saber más sobre este último proyecto y otras muchas cosas interesantes relacionadas con él. Lo puedes leer todo en la entrevista que sigue.

Acabas de publicar poemario: Romance. Poemas de cetrería. ¿Qué encontrarán en el los lectores?

Bueno, Romance es un poemario más enfocado en el colectivo cetrero, aunque por supuesto puede leerlo todo amante de la poesía. Se trata de un racimo de poemas que hablan del noble arte de la cetrería, haciendo un recorrido por las distintas aves que usamos en él, como el halcón peregrino, el azor, el gavilán, el águila real, etc. También hay poemas que hablan de los distintos tipos de vuelo que practicamos los cetreros con esas aves en el campo; hay otro poema que habla de Félix Rodríguez de la Fuente, que fue quien resucitó la cetrería en España cuando ya estaba desaparecida y, por consiguiente, es el padre de la cetrería española. Nuestro gurú, digamos. Y más poemas relacionados con la cetrería.  En total son 30 poemas cetreros.

Sinceramente, y con toda la humildad del mundo, creo que se trata de un poemario muy bonito. Cada poema baila al compás de la rima, y creo haber logrado y transmitido en cada verso la hondura y profundidad que encierra la cetrería, un arte bellísimo que se pierde por antiguo en los confines del tiempo. Además, en Romance cobra también mucha importancia el apartado visual, pues a cada poema le acompaña una fotografía. He tenido la inmensa fortuna de contar con la inestimable colaboración de fotógrafos profesionales de naturaleza y vida salvaje, principalmente de Pedro Adalia, que ha hecho un trabajo maravilloso logrando unas fotos realmente espectaculares. Además, creo que se trata de un poemario con una edición muy cuidada, empezando por la portada, pasando por el interior y terminando en la contraportada. Soy un enamorado del arte en todas sus manifestaciones, aparte de una persona muy minuciosa, y siempre me gusta cuidar mucho cada detalle de mis trabajos.

¿Por qué la cetrería? ¿Qué es para ti y cómo ha encajado en tu poesía?

Porque es la gran pasión de mi vida. Uno de los poemas de Romance dice: “Nacimos soñando vuelos / y hemos crecido volando…”. En otro momento confieso: “Que se entere el mundo entero / que nací siendo cetrero…”, y realmente es así. Nací con esta pasión dentro de mí y desde muy niño soñaba con tener un halcón en el puño y verlo volar. Hoy puedo decir que llevo 35 años de mi vida practicando la cetrería y que para mí lo es todo. Decía Federico II de Hohenstaufen que “un día sin cetrería es un día perdido”, y yo trato de no perder un solo día. Amo el ritual de preparar los halcones cada mañana, de salir al campo al amanecer, de verlos volar libres por el cielo y contemplarlos a mi antojo. El vuelo del halcón es parte de mi vida. Solo viendo volar a mis pájaros en el campo, lejos de todo y de todos, llego a sentirme pleno y  libre, y en conexión total con la Tierra.

Me ha resultado muy sencillo encajar la cetrería en mi poesía, y realmente he disfrutado mucho escribiéndolo. Además, es un libro que he escrito en un periodo corto de tiempo. Una etapa fértil de escritura. Lo he disfrutado tanto que ya he comenzado a escribir una segunda parte de Romance.

No hemos sabido de ti desde enero de 2018, cuando te entrevisté con motivo de tu poemario Solo si la vida es salvaje… ¿En qué has estado desde entonces?

Bueno, viviendo, que no es poco. He intentado concentrarme en disfrutar del maravilloso regalo de la vida. En saborear la vida. Intento concentrar toda mi energía en ello. Hace ya mucho tiempo que me di cuenta de que lo más importante para mí y con lo que más disfruto es con las pequeñas cosas, porque en realidad son las más grandes. Para ser feliz, para estar bien, solo necesito a mi familia, a mi mujer, a mis hijas, la escritura y la cetrería. Trato de disfrutar de todo ello al máximo cada día, e intento rodearme de arte y de belleza cada vez más. La familia y el arte son mi refugio vital, ya lo único que me salva de este mundo hostil, insensible y tan deshumanizado en el que vivimos. 

¿Cómo has vivido este año de pandemia?

Bueno, pues he pasado por diferentes fases y estados de ánimo, imagino que como todos. Creo que en general no me he quejado mucho y he intentado tener presente que siempre puede haber algo peor. La salud es lo principal. Por fortuna, en mi entorno más cercano hemos tenido salud, así que nos podemos considerar privilegiados. Si no se puede salir a la calle tanto como quisiéramos o hay que usar mascarilla hasta que pase todo esto, lo considero un mal menor y lo acepto. Llevo peor, en cambio, el componente político de la pandemia: politizarla por el interés de cada uno, que nos usen para conseguir votos o nos manipulen con tretas y malas artes para hacernos creer cosas que no son. Desconfío totalmente de los datos que nos dan unos y otros y de los medios de comunicación. Es una pena, pero creo firmemente que intentan manipularnos a su antojo y por sus intereses.

¿Ha afectado a la promoción de tu nuevo poemario?

Es evidente que sí. De hecho, al final descarté hacer presentación del poemario, pues sinceramente no lo veía. Presentar con mascarilla algo que para mí es sagrado, recitar con mascarilla, con la gente guardando la distancia de seguridad, con límite de aforo… creo que al final lo que tiene que ser un acto bello se convierte en algo que ya no lo es tanto, y se pierde un poco la magia y el encanto que tiene que haber en momentos así.

Me apena mucho que la cultura se haya visto tan perjudicada. Tantos músicos cancelando conciertos, etc. Espero que todo acabe cuanto antes, porque esto ya es lo que le faltaba a la cultura para rematarla. Y un pueblo sin cultura es una verdadera pena.

¿Algún nuevo proyecto que puedas contarnos?

Estoy trabajando en otro poemario. Después de Solo si la vida es salvaje he continuado escribiendo versos y tengo ya un racimo de poemas nuevos que crecen poco a poco. Lo que ocurre es que la poesía es algo que no se fuerza, tiene que llegar. Y desgraciadamente no llega cuando nosotros queremos, sino cuando quiere ella. Pero ahí estamos, trabajando en un nuevo poemario. También, como he dicho, me he embarcado en una segunda parte de Romance, y también estoy dándole forma a otra obra de cetrería: una obra grande y ambiciosa que me va a llevar trabajo y tiempo terminarla pero con la que voy a disfrutar mucho. Espero publicarla de aquí a 2025. Todo eso y, por supuesto, tener salud para seguir disfrutando como hasta ahora de todo aquello que amo.

Para terminar, ¿quieres enviar algún mensaje a nuestros lectores?

Me gustaría mandar un mensaje de ánimo a todos. De positividad. De concentrar nuestra energía en ser positivos y en disfrutar cada día del regalo de la vida. Todo esto pasará, y volveremos a abrazarnos y besarnos. También un mensaje de socorro y de apoyo a la cultura y al arte, porque con la cultura y el arte la vida es mucho mejor, y el mundo un lugar mucho más hermoso en el que vivir.

ROBERTO BLANCO TOMÁS

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