Infracciones por aparcar

Aparcamiento
En la actualidad, la preocupación en el barrio es por el aparcamiento, existiendo otros temas de actualidad necesarios, pero cada materia lleva su paso. La incertidumbre por aparcar no es debido a las grandes ciudades: al existir medios de pago, hay más posibilidades de conseguir dejar el vehículo en perfectas condiciones de estacionamiento.

Si nos trasladamos a nuestros barrios, la odisea por aparcar nos lleva hacer lo imposible, más cuando todas las plazas son gratuitas y no hay que mirar el bolsillo por un determinado espacio de horas. Por siempre es considerado dónde puedo estacionar, y si me apuran, quedar tranquilo de no interrumpir el paso a los viandantes o a vehículos de grandes dimensiones.

Unos optan por el transporte público, que son los que vienen de fuera y dejan estacionados los vehículos en las cercanías de las estaciones de tren. Otros utilizan los vehículos para acudir a ganar el jornal diario, quedando los barrios más despejados, e incluso espacios suficientes para aparcar, y es notado al hacer alguna gestión particular. Avanzan las horas y, entradas las tardes, es cuando somos sufridores en el asfalto por poder aparcar. Si analizáramos las horas empleadas mensualmente en ello, sería cuantiosa la pérdida de tiempo.

Se dan vueltas por todas las zonas del barrio, y es considerado milagroso si en esos precisos instantes alguien abandona el espacio reservado, y nuestra forma de actuar es como si nos hubiera tocado un premio de consolación. Y a otros conductores nos toca la resignación de ocupar espacios llamados a infringir el aparcamiento.

No hay más que verlo al salir a las calles: vehículos encima de las aceras, bordillos, pasos de cebra, glorietas y rotondas, calzadas en doble fila, señales de tráfico de total prohibición por giros en otras calles y, lo más grave, en las plazas de movilidad reducida. En éste último apartado, en mi zona, ha costado lágrimas y sudores para concienciar a los conductores de que el uso es exclusivo para los que padecemos las limitaciones. Ocupar una plaza de discapacidad por aquellos que no están autorizados es aprovechar las desgracias que atravesamos en nuestras limitaciones de vivir a diario. Y hay escasa o nula vigilancia municipal para tantas infracciones por aparcar que de continuo son bien vistas.

Estamos cansados de tantas restricciones de tráfico originadas por la alta contaminación en la ciudad de Madrid, y que al llegar al barrio se cometan infracciones al aparcar. Las multas de tráfico nos hacen recapacitar para no volver a tener “la receta” en el parabrisas del vehículo. Solamente pido conciencia y respeto a quienes ocupan las plazas de minusválidos no estando autorizados. Mejor estar en buenas condiciones físicas y tener la dificultad de aparcar.

G.T.S.

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