ESCENA 17, UNA APUESTA POR EL TEATRO

TEATRO, ESCENA 17
Maijo Pazos y Sara González, en la entrada de Escena 17. Foto: R.B.T.

En un antiguo local de apuestas, La Mordaza Teatro ha abierto una sala que ofrece una programación regular, variada y de calidad de las diversas artes escénicas

ROBERTO BLANCO TOMÁS

De un tiempo a esta parte viene siendo habitual en distritos como el nuestro que las casas de apuestas ganen terreno a otros tipos de espacio, incluidos los culturales, un fenómeno que no nos gusta nada. Pero lo que no es nada habitual es que espacios dedicados a la cultura desplacen a los locales de apuestas. No solo no es habitual, sino que es heroico, y nos encanta. Y eso es exactamente lo que ha pasado con Escena 17.

El espacio conocido como Escena 17 es un proyecto de La Mordaza Teatro. Una antigua casa de apuestas en el número 102 de la calle de La del Manojo de Rosas, reconvertida en sala de teatro. Y no teatro aficionado, ni academia de teatro (aunque también se imparten talleres), sino teatro profesional, con una programación variada de obras de todo género y alta calidad. Además, configurando una completa cartelera en la que incluyen también otras artes como la música y la magia, amén de una rica oferta para el público infantil/familiar.

Quedamos en la sala una soleada mañana de octubre, y allí Sara González y Maijo Pazos, dos de las socias, me cuentan toda la historia de este apasionante proyecto escénico. Los orígenes de La Mordaza se remontan al “crudo invierno de 2010”, aunque su núcleo fundador (Sara, Maijo, Javier Martín y Sergio Cabanillas) se conocía desde bastantes años antes y llevaban mucho tiempo haciendo teatro. Las ganas de desarrollar un proyecto propio juntos les animaron a fundar la compañía, abriéndose así el telón para esta aventura.

Sara nos resume su recorrido: “Nos lanzamos a hacer el espectáculo La muerte y la doncella. Maijo tenía muchas ganas de dirigir y nosotros muchas ganas de actuar, así que empezamos con ese proyecto, y luego vinieron muchos más. Ensayábamos en Villaverde, en un local que era una oficina, y después de pasar por distintas salas en el centro de Madrid, nos dijimos ‘¿por qué no nos lo montamos en casa?’. Entonces transformamos aquella oficina y creamos un pequeño espacio llamado ‘Local 2’, donde estuvimos funcionando cinco años… Ya se nos quedó pequeño, y entonces juntamos dos socias más, Isabel Martín y Laura Godoy, y estuvimos buscando por todo el Distrito, viendo locales que se adecuaran a lo que queríamos, y por fin encontramos éste, justo lo que necesitábamos, y nos lanzamos. Era un antiguo local de apuestas y, como dice Maijo, ahora apostamos aquí por el teatro, y los vecinos están encantados”.

Con este nuevo local, han podido aumentar la oferta. “Local 2 era un espacio más pequeñito —interviene Maijo—, tenía otro cariz… Era como más de andar por casa, y tampoco teníamos tanta capacidad entonces como para poder hacer una programación más amplia: teníamos una cosa o dos a la semana, un infantil al mes… Cuando nos planteamos coger Escena 17, la idea era dar una oferta mayor, y ahora tenemos una cartelera muy variada. Una parte es de formación, y el resto, las obras de teatro o conciertos que programamos, intentamos que vayan un poco dirigidas a todos los públicos, que haya un poco de todo”.

Para muestra, nos cuentan lo que tienen para noviembre, empezando por una nueva propuesta escénica con muy buena pinta. “Se va a llamar Los siete pecados capitales —anuncia Maijo—. Es un proyecto colectivo que convoca a siete creadores, ellos mismos escriben su propia pieza, cada uno sobre un pecado capital: la gula, la envidia, la lujuria… en escenas de no más de diez minutos. El gran estreno será a mediados de noviembre. Éste es un trabajo más experimental, y a los creadores se les da libertad para enfocar el pecado como quieran… Hay de todo, desde cosas en tono cómico a otras mucho más trágicas, y lenguajes distintos. Es un formato que ya en alguna ocasión hemos utilizado y nos ha resultado muy bien, porque son pequeños fragmentos que luego al final hacen el espectáculo entero. La diversidad le da riqueza, y para el espectador creo que va a ser un lujo y un viaje”.

Además, el 8 de noviembre tienen El cuadrilátero, “textos interpretados por muchas actrices, todos sobre la temática de mujer y las dificultades para conciliar”, explica Sara, “y luego los viernes 15 y 22 tenemos un teatro más experimental, Crash, de Teatro Crudo, una propuesta muy interesante. También tenemos la payasa Purpurina el 17 de noviembre, y el 29 un concierto acústico”. Completan la programación del mes Teatro off y Macbeth vermut, ambas los domingos. Y es que otra de las novedades de esta fase del proyecto la constituye el hecho de que han abierto el espacio a otras compañías y artistas. Maijo asiente: “empezamos nosotros, pero hubo un momento en que nos dijimos que solos no podemos. Si tenemos que gestionar el espacio, hacer las funciones, ensayar, dirigirlas, actuar y venderlas solo nosotros… Además, aquí hay bastante gente que hace muchas cosas y muy interesantes: música, improvisación, teatro, danza… A menudo se acercan para ver el espacio por si lo pueden utilizar… Y eso es fantástico”.

Otra parte importante en las actividades la ocupa la formación, con cuatro talleres permanentes (más cursos intensivos en ocasiones para desarrollar aspectos concretos). Sara se encarga de dos de ellos, “uno los miércoles para niños de 7 a 12 años, muy divertido, que hemos empezado tarde y de momento tiene pocos alumnos, o sea que estamos deseando que se anime más gente para poder montar alguna obra chula. Y luego los jueves llevo un taller de iniciación para adultos, que ya venía de Local 2, está creciendo un montón y lo pasamos fenomenal”. Maijo se encarga de los otros dos, uno “los sábados por la mañana de 10:30 a 13:30. Es el sexto año que llevo con él, lo inicié en Local 2, y es un grupo que ha encontrado ya una estabilidad, tiene más recursos y podemos abordar ya obras un poco más complicadas. Y luego tengo otro taller que todavía no he iniciado y mi intención es hacerlo en enero, para jóvenes. Quiero que sea de creación escénica total, sin texto previo. Me gustará utilizarlo para que hablen de las cosas que les preocupan y que el teatro sea el vehículo para poderlo hacer”.

Para terminar, Sara apunta algo no menos importante: “también tenemos un bar muy chulo para ambientarse antes de la función. Ponemos música relacionada con el espectáculo del día, nos lo curramos mucho, pueden rellenar su ficha para hacerse socios y, si se quedan después, pueden hablar con los actores, preguntarnos lo que quieran… Nos encanta que la gente se quede después y poder saludarles”.

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