El proyecto de Roberto

Roberto Rodríguez. Proyecto fomento de lectura
Roberto en su clase. Foto R.B.T.
Un alumno con TEA de 3º de Primaria del Colegio Nuestra Señora de los Ángeles se las ingenia para aumentar notablemente el interés por la lectura de sus compañeros.

Roberto Rodríguez es un alumno de 3ºB de Primaria en el Colegio Nuestra Señora de los Ángeles. Es un jovencito muy educado, de simpatía espontánea, con un trastorno del espectro autista y un auténtico enamorado de la lectura. Lee mucho y rápido, y como suele ocurrir cuando se posee esta afición, es muy creativo y tiene una mente que no para de funcionar, de la que brotan constantemente ideas interesantes.

Hoy vamos a hablar de una de estas ideas, pues la ha puesto en práctica y ha sido un éxito que ha beneficiado a sus compañeros. En su clase existe desde hace tiempo el Plan Lector, y podemos ver en la puerta unas hojitas con estanterías dibujadas en las que los niños van pintando los libros que van leyendo. Pues bien, nuestro protagonista, observando estos “lectómetros”, consideró que no se leía lo suficiente, e ideó un proyecto con el objetivo de “aumentar el gusto por la lectura”. Esto se le ocurrió cuando estaba en primer curso, pero lo ha planteado este año, cuando ha superado ese poquito de “corte” que le daba hacerlo. Se lo contó a su profesora, Mari Ángeles Mercado, y al director, Jesús Díaz; lo pusieron por escrito con el título de “Proyecto de fomento de la lectura”; y finalmente lo llevaron a la práctica.

El propio Roberto nos explica en qué consiste: “se trata de prestar libros a los compañeros para que los lean. Cada uno trae un libro y explica por qué le ha gustado. Luego lo ofrece a los demás, los interesados levantan la mano y se sortea entre ellos. Se realiza en el tiempo libre, y es importante que los que traen los libros no cuenten la historia del libro (eso pasaba al principio), solo que den su opinión”. Para que no haya “atascos”, tienen una semana para leer los libros, y si alguno tarda más debe llegar a un acuerdo con el propietario para que le conceda una prórroga. Vamos, que Roberto ha pensado en todo.

Y como suele suceder cuando algo se diseña como es debido, el proyecto ha sido un auténtico éxito. Tanto que los “lectómetros” han subido como la espuma, ya se está llevando a cabo en cuatro clases más del centro y, según nos cuenta la profesora, los compañeros de Roberto están encantados con la iniciativa: “preguntan todo el rato cuándo hacemos proyecto… Están atentos a las recomendaciones de los compañeros para escoger los libros que les interesa leer, y buscan siempre tiempo para ello. Tenemos una hora a la semana de Plan Lector, y ahí lo hacemos de fijo, pero si luego tenemos unos minutos también los dedicamos a esta actividad”. Tremendo, ¿verdad? Todos preocupados porque se está perdiendo la afición a la lectura, y llega un alumno de 3º de Primaria y da con la solución. Hay que quitarse el sombrero ante este chaval.

Pero la mente de Roberto sigue en marcha. Como le gusta también escribir, ahora está intentando actualizar el proyecto añadiendo una parte para la escritura. Lo razona con lógica aplastante: “Va a seguir siendo el mismo proyecto, con el mismo nombre, porque en la lectura siempre hay uno al que le han publicado el libro; eso es algo que nunca puede faltar para que otro pueda leer. Así que esta nueva parte consistiría en que uno escribe y luego presta lo que ha escrito para que lo lean los demás”. Manténganse “a la escucha”, porque es seguro que este vecinito va a dar mucho que hablar en el futuro. Bravo Roberto, qué tío más grande.

ROBERTO BLANCO TOMÁS

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