‘El proyecto aguanta por cabezonería’

Roberto Cano y Celso Pérez, presidente y secretario de FutSala Villaverde, un club deportivo con dos décadas de historia que sigue adelante superando las dificultades con esfuerzo e ilusión

El deporte de base, por su papel a la hora de ofrecer un ocio saludable y enseñar de forma práctica valores como el compañerismo y la importancia del esfuerzo y del trabajo conjunto a la hora de alcanzar metas, resulta un elemento de gran utilidad en eso que conocemos como “hacer barrio”. La situación actual de pandemia, como en todos los sectores, ha supuesto dificultades añadidas para este tipo de actividades, y a objeto de observarlo mejor en un ejemplo de nuestro distrito hemos entrevistado a Roberto Cano y Celso Pérez, presidente y secretario respectivamente de FutSala Villaverde.

Comencemos por el principio: presentadnos vosotros mismos vuestro club.

Celso: FutSala Villaverde nació en el año 2000, derivado de otro club del Distrito. Empezamos un grupo de chavales, entre los que estaba yo, y fuimos ascendiendo año a año hasta que en la temporada 2006-2007 el equipo logró ascender a Segunda División de fútbol sala, que entonces se llamaba “División de Plata”. Después, en la temporada 2008-2009, logramos la clasificación para un play-off de ascenso a Primera División, entonces “División de Honor”. No pudimos jugarlo por motivos económicos, y desde entonces, a causa de la crisis, el equipo ya ha ido bajando categoría a categoría hasta estar a día de hoy en Tercera División.

Aparte, empezamos a crear la escuela a mediados de la década pasada, y en la actualidad contamos con cuatro equipos federados: un Tercera División, un Preferente y un Juvenil Preferente masculinos, y un femenino Sénior en Segunda. Luego tenemos también un Juvenil, un Infantil, un Alevín y un Benjamín municipales. Ocho equipos en total. La ilusión del club es volver a llegar lo más arriba posible, si económicamente podemos y si deportivamente nos lo ganamos en la pista.

La situación de pandemia que vivimos ha alterado el desarrollo normal en todos los sectores… ¿Cómo lo habéis vivido vosotros?

C.: El último año, en el aspecto económico, gracias a que tenemos personas como Roberto, que se está moviendo mucho con los patrocinadores, lo vamos sobrellevando como podemos. Este club no se ha creado para sacar ningún beneficio económico, o sea que hay niños que están pagando sus cuotas y otros que no pueden pagarlas y evidentemente las asumimos entre todos los demás. El último año, cuando llegó marzo y se cortó todo, el club sufrió lo suyo, ya que bastantes padres no pudieron hacer frente a los pagos. Hemos empezado 2021 con -4.600 euros, y estuvimos sopesando cómo salíamos en federación con todos los equipos, incluso valorando no salir… pero bueno, luego decidimos seguir adelante y lo hemos conseguido.

El proyecto aguanta por cabezonería. Muchas veces se ha salido adelante así, porque en cuanto a ayudas oficiales, este club tiene subvenciones desde que lleva Roberto de presidente, dos años. Y FutSala Villaverde tiene ya 20 años de existencia, ha estado en Segunda División y es el club que más alto ha llegado en el Distrito a nivel colectivo en el deporte masculino, gracias a la cabezonería y a los patrocinadores. Estamos en Plata y

Castañar desde la temporada 2006-2007, y como para jugar en Segunda teníamos que cumplir una serie de requisitos, entre ellos tener unas gradas con capacidad para mil personas, ese gasto lo asumió el club: 150.000 euros. Por eso cuando llegó el equipo de balonmano y supimos que tenían gratuidad en el uso de las pistas lo reclamamos también para nosotros: hemos puesto las gradas sin pedir nada a cambio, porque esto lo hacemos sin ánimo de lucro, pero sí queremos que al menos los niños no tengan que pagar las pistas. Así conseguimos con la anterior junta una autorización, concedida para cuatro años y renovable cada año. Pero llegó el nuevo jefe de Deportes y la eliminó, aunque quedaba un año, así que de nuevo pagamos por las pistas.

¿Qué ha cambiado con la COVID a la hora de practicar deporte?

Roberto: Pues lo primero que ha cambiado es que hemos tenido que hacer cada club un protocolo COVID… Luego la instalación tiene su propio protocolo, y también las federaciones, tanto la española como la madrileña… y hay que cumplirlos todos a rajatabla. La Federación Española tiene como particularidad que cada 15 días nos hacemos test de antígenos. Aparte, nuestro club ha comprado más por si tenemos que usarlos nosotros con algún alevín o infantil, siempre con permiso de los padres. Otra novedad: el club ha tenido que buscar un médico por si hay un caso COVID, un gasto más… Los partidos, como norma general, son sin público; y en fin, lo que vemos en la tele: desinfección de banquillo cada vez que termina el tiempo, etcétera. Jugar con mascarilla es obligatorio en las categorías inferiores, y aunque en principio no lo es en la nacional, también depende de las normas del pabellón: si éste te obliga te la tienes que poner.

¿Y cómo es ahora mismo la situación del club a nivel deportivo?

R.: Pues la verdad es que estamos bastante bien: todos nuestros equipos tienen ahora mismo opción de ascender de categoría. Hay equipos que no han llegado a debutar, como el Juvenil por ejemplo, por algún caso COVID en otro equipo y la nieve, pero bueno, ya está todo normalizado, y creo que esta temporada deportivamente puede ser buena, económicamente la podemos salvar, y para el año que viene ya veremos [risas]…

¿Qué expectativas tenéis a medio/largo plazo?

C.: La ilusión deportiva del club es que ojalá llegara lo más arriba posible y superara el récord que conseguimos nosotros, con jugadores formados en el Distrito… Eso me encantaría. Y un reto muy especial es que por fin tenemos un equipo sénior femenino, en el que hemos tenido que meter a dos niñas de 14 años y a una juvenil para que puedan jugar, porque no hemos encontrado más chicas. Todo empezó porque teníamos una niña que llevaba desde alevines con los niños, y como la injusticia dice que a partir de cadetes no pueden jugar juntos, fue una promesa que le hice, que ha llegado tarde porque ya han pasado tres años desde que llegó a la edad de jugar de cadete, pero al final se ha conseguido, y la ilusión ahora es poder tener una base también de chicas.

R.: Y luego, en lo social, que todo niño o niña que quiera jugar en el Distrito pueda hacerlo, quitarles de las casas de apuestas y demás, y cuanto más se fomente el deporte en el barrio, mejor. Si luego tenemos un equipo que está en Segunda División, pues mejor todavía para todos, aunque de momento es una utopía, ya que tendríamos que afrontar mucho dinero.

¿Algún mensaje para los lectores?

R.: Que la escuela está abierta para todo el mundo, tanto niños como mayores… También necesitamos monitores, y toda ayuda o colaboración con el club será siempre bienvenida.

En las redes: Facebook: FutSala Villaverde;Twitter: @FsVillaverde; Instagram:@fsvillaverde

ROBERTO BLANCO TOMÁS

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