El primer medio siglo de la A.V. de la Colonia San Nicolás

Colonia San Nicolás
Recordamos con sus miembros la historia del barrio y damos un repaso a su estado actual y necesidades.

El 22 de noviembre de 1968, hace 50 años, era legalizada la asociación vecinal más antigua de nuestro distrito, la Asociación de Propietarios y Vecinos de la Colonia San Nicolás, lo que sin duda constituye una excelente excusa para visitar este pequeño barrio, rememorar su historia y comprobar cómo sigue todo por allí.

La colonia comenzó a construirse a mediados de los años cincuenta, como muchos de los barrios del llamado “cinturón obrero de Madrid”, para alojar a la creciente población de clase trabajadora que emigraba a la capital. Las obras terminan a mediados de los sesenta, aunque lo de “terminar” es un decir, ya que la permisividad del régimen propiciaba que, como en este caso, muchos barrios destinados a la clase obrera se concluyesen simplemente con los edificios construidos, pero sin calles asfaltadas ni servicios. Luis Antón Pizarro, vicepresidente de la asociación vecinal lo recuerda, explicándonos que tenían “las casas hechas, pero sin calles, sin aceras, sin luz… Esto era un desierto”. Tal va a ser precisamente el motivo para crear la asociación, aprovechando una ligera apertura del régimen que va a permitir el nacimiento de las asociaciones vecinales y sorteando los múltiples obstáculos legales existentes. La asociación nace en torno a 1965-66, pero como apuntábamos no se legaliza hasta noviembre de 1968, y ello tras la cuidadosa revisión por la Dirección General de Seguridad de sus estatutos y el veto de dos de los componentes de la primera junta directiva por considerarlos políticamente “dudosos”.

El trabajo desde entonces hasta la actualidad, como nos explica Luis, ha sido intenso, ya que todo lo que hoy tiene la colonia se ha tenido que conseguir a través de la lucha. La asociación es fuerte, integra a prácticamente todos los hogares de la colonia (alrededor de 700), y empieza por el principio: en febrero de 1970 solicita al Ayuntamiento la urbanización de sus calles. Sirva como imagen la anécdota recogida en el libro que editó la asociación por su 40º aniversario: en aquella época los vecinos, para salir a la carretera de Villaverde a coger los autobuses, tenían que ir con botas de goma y luego cambiarse de calzado para no ir hechos un desastre. Pero no es hasta diciembre de 1972 cuando se puede informar a los vecinos sobre la pavimentación del barrio. Años después el Ayuntamiento pasaría al cobro dicha pavimentación y el alcantarillado, y hubo que discutir bastante para conseguir que al menos se hiciera una rebaja.

Ya en la década de los ochenta se acondiciona la colonia con la plantación de árboles y la instalación de bancos y mesas. De todo esto y de su conservación se encargan los propios vecinos, hasta que en octubre de 1988 se hace cargo de todo ello la Junta de Distrito, nos explica Ana García, presidenta de la asociación. En 1999, los vecinos piden y les es concedido un parque infantil en la zona ajardinada del barrio.

Deterioro

Pero después de tanto trabajo, han tenido que contemplar en los últimos años cómo la colonia se ha ido deteriorando por falta de mantenimiento. Luis se lamenta: “como se ha ido dejando, estamos sin jardines, todo estropeado, los árboles no se podan a su tiempo, plazoletas en malas condiciones, y es una decepción, con todo lo que esperábamos de esta Administración municipal… También desde la asociación venimos pidiendo hace años que nos pongan algo para hacer deporte las personas mayores en las plazoletas, en los espacios interbloques, pues la población ha envejecido, y para los mayores el deporte es medicina…. Teníamos la promesa de la Administración anterior, pero llegó ésta, llevan ya tres años, y nada…”.

Aprovechamos para repasar las necesidades actuales del barrio. Al cuidado de los jardines y la falta de mobiliario urbano como los ya apuntados aparatos de gimnasia o las papeleras (que escasean: “se han pedido muchas veces, pero no las ponen”, apunta Ana), nuestros anfitriones añaden la limpieza y el mantenimiento de la colonia, hoy bastante dejados. También algo tan importante como la accesibilidad, cuestión sobre la que Ana nos comenta que “solo hay dos rebajes de aceras, en la entrada y en la salida de la calle Escoriaza”, por lo que las personas con problemas de movilidad (cada vez más, dado el envejecimiento de la población) tienen que dar amplios rodeos.

Participación

Todo esto en cuanto a la colonia, pero la asociación también tiene una necesidad no menos importante, y aprovecha el reportaje para realizar un llamamiento. Se trata de la participación, que ha pasado del casi 100% de hogares asociados de sus inicios a las cifras actuales de 236 socios. Entre los motivos para este descenso, Luis y Ana citan el envejecimiento de la población y la diferente forma de vivir en los barrios que se da en nuestros días, con una población que se mueve más y arraiga menos. La dinamizadora vecinal de la FRAVM en esta asociación, Izabella Agata Bodziacka, lo explica: “esto en tiempos era como un pueblo. Entre tres o cuatro calles formaban una gran familia. Las fiestas estaban llenas de gente, no cabía un alfiler, se ve en las fotos. Con el tiempo esto ha cambiado por la forma de vida, que también ha variado: la gente ya no echa raíces en un sitio, ahora nos movemos más y no sabemos dónde vamos a estar pasado mañana”. Ana añade: “de hecho esto sigue siendo como un pueblo para los que quedamos de aquella época, pero la nueva población trabaja fuera del barrio y viene a dormir, no hace vida en el barrio, excepto si tiene niños, por motivos evidentes”. Continúa Luis: “esta nueva población es emigrante, como lo era la original, solo que ahora viene de más lejos: Sudamérica, Marruecos… Vienen a buscarse la vida, trabajan muchas horas, y lo que menos van a hacer es acercarse por la asociación, es lógico”. “Y el empleo también ha cambiado: antes trabajabas en una empresa y buscabas el piso cerca del trabajo, pero ahora, como hoy trabajas en un sitio, mañana en otro y pasado mañana en otro, pues ya la gente no lo hace así”, concluye Ana.

Este descenso paulatino se ha notado en la actividad de la asociación: en la temporada 79-80 se crean las secciones juveniles, que a su vez forman la sección deportiva, en la que han participado cientos de niños y jóvenes en fútbol, baloncesto, fútbol sala y atletismo de todas las categorías. Esta sección desaparece en junio de 2002 porque las personas encargadas de su funcionamiento lo dejan y no hay relevo. Lo mismo ocurre con las fiestas del barrio, que se celebran por primera vez en 1981 y dejan de celebrarse en 1989. Más han durado otras actividades socioculturales (talleres de fotografía, de corte y confección, cine…), que finalmente se han ido cerrando, unas veces por no “hacer la competencia” a los centros de mayores que también las tienen y otras por falta de demanda, aunque como nos explica Izabella, la asociación sigue muy activa en la medida de sus posibilidades: “En realidad tienen mucha actividad. Claro, estaban acostumbrados a los clásicos talleres, pero eso también se hace en los centros de mayores, y lo suyo es no duplicar esfuerzos, sino buscar algo que no hagan los demás… La asociación participa en las actividades contra la violencia machista, estaba en la Mesa de Salud, está en Uniendo Barrios… Han sido pioneros en celebrar el Día del Libro: lo han hecho durante cinco años, y este año no hemos podido por estar centrados en la celebración del aniversario. También participan en la Mesa de Mayores, colaboran en lo que pueden para montar las fiestas del Distrito, apoyan mi labor de mediación y resolución de conflictos en los colegios… Como ves, hacen muchas cosas, y participan en todo lo que pueden”. Con todo, desde la asociación se llama a la participación para poder hacer muchas más cosas en y por el barrio, a ser posible gente joven, pues les preocupa el relevo: “nadie es eterno, el barrio es de todos y alguien tiene que recoger el testigo”, resume Luis.

ROBERTO BLANCO TOMÁS

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