El cerebro, divino tesoro

El cerebro humano
El cerebro humano está formado por neuronas, que no son otra cosa que células nerviosas por medio de las cuales somos capaces de pensar, de sentir, de tomar decisiones, de asustarnos, de ser temerarios y de un largo etcétera de acciones que nos definen como seres humanos. Es tan complejo nuestro cerebro que casi asustan las cifras que se manejan en torno a él: tiene cerca de cien mil millones de neuronas, y cada una de ellas a su vez alberga del orden de 7.000 conexiones neuronales.

Cada neurona es independiente, y están separadas unas de otras por medio de un espacio que se llama “sinapsis”. Para superar este espacio y mandar información de una neurona a otra, se hace por medio del axón, que es una especie de tubo que se conecta con la neurona receptora a través de unas ramificaciones nerviosas llamadas “dendritas”. Se estima que el cerebro de un niño de tres años de edad cuenta con cerca de un cuatrillón de sinapsis. Toda la información que se envía va codificada en unas sustancias químicas creadas por el cuerpo, llamadas “neurotransmisores”, que dependiendo de qué cantidad de éstos tenga cada persona, define nuestra existencia y nos hace la vida más alegre o más tormentosa.

Los principales neurotransmisores que existen son los siguientes:

— El glutamato, que regula la memoria.

— El gamma-aminobutírico (llamado también “GABA”), el cual nos proporciona un efecto calmante.

— La acetilcolina, que es la que rige el aprendizaje y los procesos cognitivos.

— La serotonina, que es el neurotransmisor del sueño, y también regula los ciclos circadianos.

— La dopamina, que se encarga de todo lo relacionado con el placer.

— Las endorfinas, que son las que controlan la felicidad. Por definirlo de una manera más gráfica, diremos que es una especie de opioide natural.

En este breve resumen os he definido cómo funciona el cerebro y la complejidad del mismo. Se ha avanzado mucho de un tiempo a esta parte, pero todavía no somos capaces de dominarlo y utilizarlo a conveniencia (y tampoco sabemos si eso sería ético o no), sin embargo un grupo de neurólogos de élite reclutados de los laboratorios más prestigiosos de todo el mundo está intentando romper esas barreras sin que estén claras todavía sus pretensiones. Todo se está llevando en secreto desde hará cuestión de año y medio en Pyonyang. El coste de dicho proyecto es tremendo, pero las cifras exactas solo las conoce el Gobierno de Corea del Norte, que hasta la fecha no ha hecho público ningún resultado, aunque informaciones no siempre fiables afirman que los voluntarios (o no voluntarios) que son sometidos a los experimentos salen transformados en personas totalmente diferentes a como entraron.

DAVID MATEO CANO

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