El Bulbo de Codi

Uno de los grandes y más desconocidos misterios de todos los tiempos es el relativo al Bulbo de Codi, un punto en el que se rompen todas las propiedades de la física y de la lógica dando lugar a extraños desenlaces. Todo aquel, aquella o aquello que cae dentro de él se ve sometido a una serie de consecuencias muy drásticas a la par que dispares.

Para ponernos en situación nos centraremos en el último caso del que se tiene constancia, que ha sido la reciente aparición del barco pesquero Dragón del Sur, el cual desapareció en aguas del mar Báltico hará cuestión de cincuenta años y no se volvió a saber nada más de él, hasta que el mes pasado fue encontrado a la deriva en aguas del mar Siberiano del Este. En el momento de su desaparición lo habitaban tres pescadores daneses que salieron a faenar una cálida noche del mes de julio, y nada más se supo de ellos hasta que el pasado mes de enero su barco fue encontrado a la deriva por un carguero ruso.

Dentro del Dragón del Sur había dos moradores, uno de ellos muerto, al parecer (según la autopsia que se le practicó) a consecuencia de una hipotermia, mientras que el otro tripulante era un anciano que mostraba síntomas de inanición y que permaneció con vida durante una semana, pero en un estado muy febril que hizo imposible que diera su versión sobre los hechos, ya que se encontraba sumido en una especie de delirium tremens que le impedía hilar frase comprensible alguna. Las autoridades rusas investigaron al respecto, llegando a la conclusión de que estaban ante el Dragón del Sur, no solo por el título que lo identificaba en su casco, sino también por varias fotos sacadas de archivo, así como por su descripción técnica.

Siendo estos hechos realmente asombrosos, lo más escalofriante de todo es que las dos personas que aparecieron a bordo eran parte de la tripulación que salió de aguas danesas en 1971. El barco, en el momento de su hallazgo, a pesar de presentar algún golpe, tenía prácticamente el mismo aspecto que cuando desapareció. En cuanto a los dos tripulantes encontrados, uno de ellos, concretamente el que apareció muerto, no había envejecido absolutamente nada, mientras que el anciano sí había sufrido el paso de los años como cualquier ser humano. Pocos datos más se conocen del suceso, tan solo los que filtró a través de su página personal un militar soviético llamado Mijail Smolensky y que retiró dicho contenido a la semana siguiente de su publicación.

Lo narrado coincide con las extrañezas del Bulbo de Codi, un lugar en el cual todo deja de tener sentido. No se le sitúa en una ubicación en concreto, sino que puede aparecer en cualquier lugar y desaparecer al instante o estar durante siglos en un mismo lugar. Puede medir tan solo unos centímetros de diámetro o mostrarse como una grieta de cientos de metros. Sea como fuere, todo lo que cae dentro está sujeto a la más absoluta de las arbitrariedades. Quienes han sido atrapados por él pueden perder la cordura o recuperarla, envejecer o rejuvenecer. Lo único que recuerdan es un punto azul que lo envuelve todo.

DAVID MATEO CANO

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