El Ayuntamiento no logra tranquilizar a los vecinos sobre la plataforma logística

Plataforma logística en Villaverde
Las declaraciones del delegado del Área de Desarrollo Urbano son acogidas con escepticismo en el barrio.

El delegado del Área de Desarrollo Urbano, Mariano Fuentes, visitaba el 27 de agosto las obras de la plataforma logística que la constructora Pavasal levanta en la calle de Eduardo Barreiros, junto a la M-40, con el objetivo de lanzar “un mensaje de tranquilidad a los vecinos del distrito de Villaverde” ante su futura implantación. Fuentes, al que acompañaba la nueva concejal presidenta del Distrito, Concha Chapa, aseguraba que esta instalación no se pondrá en marcha hasta que esté garantizada la movilidad que genere la propia actividad de la empresa con la de los vecinos de los distritos de Usera y Villaverde.

“A día de hoy lo que el Ayuntamiento ha concedido es la licencia de obras”, confirmó, a la vez que afirmaba: “En ningún caso se va a permitir la implantación de la actividad hasta que los accesos a la plataforma logística se encuentren realmente ejecutados conforme a un nuevo estudio de movilidad de la Junta Municipal del Distrito de Villaverde con el objeto de analizar y asegurar el buen funcionamiento de la planta logística y su relación con las 1.720 familias del parque de Ingenieros que en los próximos años van a venir a vivir a este barrio ”.

Intento fallido

Pues bien, el intento era tranquilizar a los vecinos, pero por las primeras reacciones que hemos podido recoger ha resultado un intento totalmente fallido. De entrada, el responsable de Urbanismo y Vivienda de la Federación Regional de Asociaciones Vecinales de Madrid, Vicente Pérez Quintana, en declaraciones a Público, ha querido dejar claro “que la actividad que genere el futuro polígono no afectará a 1.720 familias, como ha dicho el concejal, sino a unas 25.000 o 30.000 personas que viven en el entorno: Ciudad de los Ángeles, Orcasur y Villaverde Alto”.

Ello es así porque para el acceso al mismo, en lugar de optar por la solución que parece más lógica, una entrada directa desde la M-40 (según datos de la nota de prensa emitida por el Ayuntamiento, la instalación tendrá 336 metros lineales de fachada a esta vía), el proyecto prevé que los camiones que accedan y salgan de esta gran instalación logística lo hagan por la entrada de la calle de Eduardo Barreiros, atravesando el barrio en un trasiego constante, día y noche. Quintana sostiene por tanto que “la única opción que hará compatible la actividad de la planta con la movilidad de los residentes en la zona es un acceso directo entre el polígono y la M-40”.

A este respecto, Fuentes ha anunciado que el Gobierno municipal incluirá en los próximos presupuestos una partida en el Área de Obras y Equipamientos para desdoblar la calle Eduardo Barreiros y que se estudiará la conexión con la M-40, analizando todas las variables posibles para que la implantación de la plataforma logística no afecte al barrio, a los distritos de Villaverde y Usera y a la propia ciudad de Madrid.

Ánimos ‘muy caldeados’

Por su parte, Jorge Pascual, el vecino que creó la petición en Change.org en torno a la cual comenzó a aglutinarse la resistencia del barrio ante este problema, comenta cómo los ánimos de los vecinos de la zona “están muy caldeados de ver que el Ayuntamiento mira para otro lado y nos torean con falsas promesas”, y quiere dejar también muy claro que no se creen el mensaje “tranquilizador” del delegado de área. Pascual destaca que a la visita-reunión no han sido invitados los vecinos, a pesar de que se habían comprometido en julio a hacerlo, considerando que delegado y concejala “han ido solo a sacarse la foto y seguir dando largas mientras la constructora continúa las obras. En una reunión donde deben intervenir tres actores y solo acuden dos de ellos, está muy claro que no se cuenta con el tercero”.

La presión vecinal consiguió que desde el pleno del Ayuntamiento se aprobase por unanimidad paralizar las obras, hecho que nunca se produjo, ya que la construcción ha continuado sin descanso durante todos estos meses, contando la constructora únicamente con la declaración responsable, que le permitía acondicionar el terreno pero no construir las naves. A finales de julio, el consistorio concedió finalmente la licencia para construir, como ha confirmado el delegado de área. Sobre esta cuestión, Pascual explica que nunca pararon las obras, y que “van a destajo desde el primer día, trabajando festivos y fines de semana. ¿Cómo se explica que en 20 días sean capaces de levantar esas naves? Obviamente tenían el trabajo muy adelantado”. Y vuelve a apuntar al Ayuntamiento: “lejos de buscar soluciones al problema, ha facilitado y permitido a la empresa continuar con el proyecto, saltándose sus propias normativas y estudios”. En cuanto al último mensaje del delegado, a este vecino le parece una “tomadura de pelo”. “Imagínate que fuera una central nuclear y el político de turno dijera que primero se construye y luego se hace un estudio para ver si va a perjudicar a los vecinos y buscar alguna solución. Muy triste. De verdad que ofende nuestra inteligencia. No han entendido el problema; no se trata solo de que se incremente el tráfico en 4.000 vehículos más al día y se generen problemas de movilidad, es que ese incremento hará que se eleven exponencialmente los índices de ruido y contaminación que ya soporta esta zona. En los mapas de ruido del propio Ayuntamiento aparece por encima de los límites que marca la normativa, por lo que la plataforma nace fuera de la ley”, lamenta Jorge. Todo apunta, por tanto, a que los vecinos volverán a la calle en este inicio de curso.

ROBERTO BLANCO TOMÁS

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