Dos décadas poniendo en valor lo positivo del barrio y del Distrito

Javier Cuenca presidente de La Incolora
‘Centramos el foco’ en la Asociación Vecinal La Incolora para conocer mejor su recorrido y actividad.

La Asociación Vecinal La Incolora es un proyecto asociativo que nace en Villaverde Alto (Casco Histórico) a principios del 2000 “como fecha para recordar, aunque en realidad somos un poquito anteriores”, puntualiza Javier Cuenca, su presidente. El apunte de “Villaverde Alto, Casco Histórico” también es importante, ya que la asociación consiguió en un pleno municipal que se denominase de esta forma al barrio, anteriormente llamado “San Andrés”. “Pensábamos que la gente se identificaba mucho más con este nombre que con el anterior”, explica Cuenca, que sigue con los orígenes: “La Incolora es resultado de juntarnos un grupo de personas del barrio que ya nos conocíamos desde los años ochenta, época en la que hubo mucha vida político-social, porque estaba casi todo por hacer”. Entre ellas destaca al ya fallecido Julio Alguacil: “él es un poco el nexo de unión de todos los demás que nos juntamos. Nos conocíamos de haber participado anteriormente en el movimiento ecologista, en el proyecto de radio libre Onda Sur, el Ateneo Libertario, el grupo de La Talanquera… Se da también la circunstancia de que una asociación vecinal histórica de Villaverde, Pueblo Unido, estaba atravesando un momento de crisis, no tiene capacidad para continuar y desaparece… Y aunque también hay otras asociaciones, pensamos que quedaba ahí un pequeño vacío que podíamos ocupar nosotros”.

“Hay que decir ya hubo aquí una ‘Incolora’ en el siglo XIX. Tenía la sede donde ahora está el Colegio Dámaso Alonso, y era una asociación cultural”, nos ilustra Javier, quien sobre el porqué del nombre aclara: “Nosotros siempre hemos llevado a gala que somos apartidistas. Nos encanta la política, porque participar en el movimiento vecinal es hacer política, pero la asociación no está afiliada a ningún partido, y al entrar no se le pregunta a nadie de dónde viene, ni qué creencias tiene, ni nada. Nuestro objetivo es tratar de poner a Villaverde en positivo, mejorar el entorno y aglutinar a cuantas más personas mejor. De hecho, la asociación ha tenido siempre muy claro el valor de coparticipar con el resto de asociaciones y colectivos. Creemos que el barrio no se debe mirar desde un solo punto de vista y que hay que abrirse a todas las cosas y grupos posibles”. Esta idea también se extiende más allá de su ámbito de actuación, participando muy activamente en la Coordinadora de Asociaciones de Villaverde, en los Foros Locales, en la Mesa del Sureste y en la Federación Regional de Asociaciones Vecinales de Madrid. Gente inquieta, no paran y se les ve en todas partes, lo que ha influido en su crecimiento, encontrándose ahora en torno a las 400 personas afiliadas.

Hitos

Damos un pequeño repaso por la historia de La Incolora, que ha participado en todos los procesos clave del barrio desde su creación hasta la fecha. Un ejemplo destacado lo constituye la llegada del Metro, de la que Javier recuerda: “Nosotros estuvimos peleando desde el principio, incluso podemos decir que somos un poquito los responsables de que llegara hasta aquí, porque en un principio la Comunidad de Madrid quería que acabara en San Cristóbal de los Ángeles. Nos planteaban que ahí había una curva que era de muy difícil trazado, y que por lo tanto no podía llegar a Villaverde Alto”, pero la asociación, recogiendo el sentir del barrio, no se dejó convencer. “También hemos estado presentes en el desmantelamiento del cuartel de Ingenieros —continúa—, que se ha convertido en una zona residencial. Ahí hemos sentido un poquito de frustración, porque nuestra idea era que hubiera más equipamiento en lugar de tanta vivienda, o en todo caso que hubiera habido mucha más vivienda pública, porque también como asociación nos preocupa que la gente que viva aquí no se tenga que ir porque no pueda costearse una vivienda”.

El presidente sigue destacando hitos de la asociación: “el Parque Forestal también fue una petición nuestra, el que se vaya a recuperar el auditorio de Plata y Castañar, también tenemos medio apalabrada con el Ayuntamiento la construcción de una pista de atletismo… Vamos picoteando en todos los temas que se detecten como importantes para el barrio, además de forma transversal, porque no tenemos una única preocupación: nos preocupa la ecología, el feminismo, la educación, la cultura…”. Y recuerda otro de los “emblemas” de La Incolora: “quitar el mito de Villaverde como una zona problemática. Todo lo contrario: Villaverde tiene mucho de positivo. Primero un potencial humano: la gente que viene a vivir aquí se reencuentra con lo que es un barrio, que la gente te saluda cuando te cruzas por la calle, que los vecinos se conocen entre ellos… En segundo lugar, que el nombre es verdad: realmente es verde, y al lado tenemos la ribera del Manzanares… Y cómo no, nuestra red de comunicación: ahora mismo estamos a 15 minutos del centro”.

A lo largo del año

Repasamos sus actividades “fijas” a lo largo del año. En primer lugar, los Carnavales: “el entierro de la sardina siempre lo hemos llevado nosotros, porque es una tradición que no quisimos perder. Ha habido años en los que hemos estado participando también en las comparsas y demás, pero ahí dependemos de si ese año tenemos gente o no”. Después el 8 de Marzo, Día de la Mujer Trabajadora, en el que “hacemos siempre algún acto en el Centro Cultural Ágata, bien de teatro con nuestro propio grupo o traemos colaboraciones de fuera. Contamos también con los espacios municipales, Clara Campoamor y Dulce Chacón, y siempre les pedimos que nos echen una manita, porque ellas son las especialistas y pensamos que en esos temas también tiene que estar presente la gente especializada”.

Sigue la Semana de la Primavera, “algo ya también tradicional nuestro. Es una actividad que se realiza desde hace 30 años, aunque La Incolora solo tiene 20. Nosotros en su momento recuperamos este testigo del movimiento asociativo, tras un par de años en los que se había perdido. No tiene fecha fija de celebración: nos adaptamos al calendario de las AMPAs, y suele ser entre el último fin de semana de mayo y la primera quincena de junio. Creo recordar que solamente un año no se ha hecho, y el motivo fue la guerra de Irak, como protesta. Últimamente tiene unos índices de participación espectaculares”. Luego llegan las fiestas, en las que “no montamos caseta, pero sí estamos allí con nuestras camisetas. Sacamos casi de manera bianual una camiseta del barrio con motivo del verano, variando el color, pero siempre con una idea fija en el lema: Villaverde (‘Villaverde en positivo’, ‘Vive Villaverde’, ‘100% Villaverde’)”. La siguiente actividad fija es el 25 de noviembre, Día de la Eliminación de la Violencia Contra la Mujer, en el que organizan un acto similar al del 8M. “Y luego preparar la cabalgata y la carrera popular, de la que ya llevamos ocho ediciones y que lleva el nombre de otro compañero también fallecido, José Manuel Torres Vales. Con ella fomentamos el deporte popular y un ocio alternativo y sano”.

Pedimos a Javier un análisis del estado del barrio y sus necesidades. “Creo que el tema dotacional lo tenemos resuelto —contesta—. Nuestro problema actual es el envejecimiento de la población, por lo que habría que apostar por una mayor asequibilidad de la vivienda para que la juventud arraigue en el barrio. Y por supuesto también el empleo, fundamental si quieres que la gente acceda a la vivienda, lo que nos lleva a la potenciación del polígono industrial, con empresas limpias, y también de la FP, que hace bastante falta. Y luego más limpieza y rehabilitación, ya que el barrio se ha ido deteriorando con el tiempo, y accesibilidad, que nunca se tuvo en cuenta. Ahora llega una época electoral, y para el movimiento vecinal es el momento de pedir. Hay que conseguir de una vez por todas que se reequilibre de verdad la ciudad, y como digo Villaverde es un sitio donde se pueden hacer muchas cosas”.

El presidente se despide con un mensaje a los vecinos, animándoles a que participen: “que se acerquen a la asociación y nos conozcan, que somos muy variados y aquí caben todos. Es muy importante que fluya comunicación entre los vecinos y las asociaciones para que éstas puedan canalizar lo a aquellos les preocupa y lo que piensan sobre los temas que les afectan y defenderlo”.

ROBERTO BLANCO TOMÁS

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