Crónica de un ‘apartheid’

Tras dos semanas de confinamiento en buena parte de los barrios del sur, las limitaciones se amplían a toda la ciudad

Toda la mañana y parte de la tarde del viernes 18 de septiembre la pasamos pendientes de las noticias, pues la cosa pintaba mal para los barrios del sur: estaba previsto que el Gobierno de la Comunidad, en rueda de prensa, anunciara las nuevas medidas que acababa de tomar para hacer frente a la pandemia. El confinamiento, de toda la ciudad o de algunos barrios (los nuestros, claro), estaba sobre la mesa. Tanto, que había convocatoria de las asociaciones vecinales para ir todos a protestar a la Puerta del Sol a las 20:00 si finalmente nos confinaban. Así que nuestra inquietud creció bastante cuando, tras un primer aplazamiento, la rueda de prensa fue trasladada a la tarde. El motivo no era nada tranquilizador: decían estar comprobando cuidadosamente la base legal de las medidas que acababan de aprobar para no dar pasos en falso.

Pues bien, llegó la tarde, compareció la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, y anunció lo que todos temíamos: confinadas 37 zonas básicas de salud ubicadas en seis distritos de la capital y otros siete municipios madrileños. En Villaverde, las zonas elegidas fueron San Andrés, San Cristóbal, El Espinillo y Los Rosales. Además, las reuniones sociales se reducían a seis personas, cierre de establecimientos a las 22:00 salvo los esenciales y limitación de aforos al 50%. Los vecinos de los barrios “desgraciados” (pues en esto no cabe hablar de “agraciados”) pueden ir a servir una cerveza al resto de la ciudad, pero no a tomarla, según el ingenioso meme que corre por las redes.

Como estaba previsto, a las ocho de esa misma tarde hay concentración en Sol. Las medidas entran en vigor a las 0:00 del lunes, no habiendo demasiadas posibilidades de evitarlo, ya que el Congreso ha aprobado el miércoles 16 “una ley en la que el Gobierno incluyó a última hora una enmienda para trasladar de los jueces ordinarios a los Tribunales Superiores de Justicia de las comunidades autónomas la competencia para fallar sobre decisiones políticas contra la pandemia que afectan a derechos fundamentales de los ciudadanos”, según informaba el diario 20 Minutos. Los Tribunales Superiores han demostrado en la práctica ser mucho más permisivos con las medidas tomadas por las comunidades autónomas, por lo que cualquier intento de recurrir parece condenado al fracaso. El domingo 20, a las 12:00, hay nuevas concentraciones de protesta, esta vez en todos los distritos afectados. En Villaverde tuvieron lugar frente a los centros de salud de San Andrés y Los Rosales, contando con una nutrida asistencia. Es un último pataleo doce horas antes del inicio del confinamiento.

Empieza el confinamiento

Al día siguiente, los barrios amanecen más o menos como siempre, y los metros, abarrotados, llevan a oleadas y oleadas de trabajadores a los tajos: en esa situación no hay protección efectiva ante el virus. En las zonas confinadas, los vecinos tratan de seguir con sus vidas normalmente, guardando todas las medidas de seguridad, como vienen haciendo desde el principio. Esto es importante destacarlo: desde el inicio de la

pandemia, la precaución ha venido siendo la norma en nuestros barrios, pues nadie quiere contagiar o ser contagiado. Es falso que los habitantes de los barrios del sur se hayan relajado especialmente: ahora nos confinan y nos tratan de estigmatizar, pero nos siguen obligando a ir a trabajar como ganado, y nuestros centros de Atención Primaria sufren carencias y recortes desde mucho antes de que comenzara todo esto. A lo mejor está ahí la clave, ¿no creen? Ese mismo día 21 tiene lugar la reunión de Pedro Sánchez e Isabel Díaz Ayuso en la sede de la Comunidad. Ante un fondo cubierto de banderas de España y de Madrid, el presidente explica que no ha ido a “criticar”, sino a “ayudar”, lo que en principio da por bueno todo lo que haga el Gobierno autonómico. Se nota mayor presencia policial en la calle, pero en las primeras 48 horas no ponen multas: de momento solo informan.

El jueves 24 hay nuevas movilizaciones frente a los centros de salud de los barrios confinados. En nuestro distrito tienen lugar ante los de San Cristóbal de los Ángeles, Los Rosales y San Andrés, convocando otra vez a una nutrida asistencia, que respeta escrupulosamente las medidas de protección, en defensa de la Atención Primaria y reclamando los medios que la misma necesita, el fin de la segregación de los barrios obreros y medidas efectivas contra la pandemia. Poco después llegan noticias de lo ocurrido en Vallecas, frente a la Asamblea de Madrid: brutales cargas policiales y detenciones, que llenan de indignación y mensajes de solidaridad con los jóvenes represaliados las redes sociales villaverdinas.

El viernes 25, la Comunidad amplía el confinamiento a ocho nuevas zonas, ninguna en nuestro distrito, pero todas ellas también de mayoría de población de clase obrera. El descontento sigue creciendo, y parece que empiezan a notarse las diferencias entre Gobierno y Comunidad, pues poco después del anuncio de las nuevas medidas aprobadas por esta última el ministro de Sanidad comparece ante los medios para pedir a Ayuso que revise sus actuaciones y “escuche a la ciencia”. Por otra parte, el Tribunal Superior de Justicia de Madrid avala las restricciones impuestas, por lo que esa misma tarde la Policía empieza a multar “en serio”.

Segunda semana

El lunes 28, cuando arranca la segunda semana de confinamiento, Comunidad y Gobierno central siguen sin ponerse de acuerdo: el Gobierno apunta de forma cada vez más insistente que hay que cerrar todo Madrid, pero la Comunidad sigue en sus trece. Mientras, las multas suben como la espuma: el martes 29 leemos en la prensa que “La Policía Municipal de Madrid interpone entre 50 y 60 propuestas de sanción al día por incumplir las restricciones de movilidad que hay en determinadas zonas sanitarias de la capital”. Algo nada sorprendente, pues cuando se establecen sanciones es con la intención de llevarlas a la práctica. Las cuantías son elevadas, a los vecinos de los barrios obreros no les sobra el dinero y seguramente esto dé lugar a más de una tragedia doméstica, pero la empatía no es algo habitual entre “los que mandan”.

Finalmente prevalece el criterio del Gobierno, y el Boletín Oficial del Estado publica el jueves 1 de octubre una resolución sanitaria con el acuerdo alcanzado el día anterior en el Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud, “que incluye el confinamiento perimetral de Madrid y otras nueve ciudades de la Comunidad y limitaciones de horarios y aforos. Según Sanidad, ‘la orden se notificó en la noche del miércoles a las comunidades autónomas, que son las competentes para su ejecución, y no precisa de nueva publicación en el BOE para ser efectiva’, de modo que habría empezado a contar el plazo de 48 horas para la aplicación de las restricciones, que según el Gobierno son de obligado cumplimiento”, según informa El País.

La ciudad de Madrid será confinada al completo a partir de las diez de la noche del viernes 2, en cumplimiento de la nueva normativa del Ministerio de Sanidad y tras su publicación en el BOCM. Más o menos como lo que llevan experimentando en los barrios confinados desde dos semanas antes, pero ya para toda la ciudad, lo que no agrada al Gobierno regional. Éste afirma que cumplirá la normativa, aunque ha recurrido la orden de Sanidad y solicitado medidas cautelares contra ella.

Al cierre de esta edición, todo apunta a que las cosas van a seguir en la misma línea durante bastante tiempo: continuarán las limitaciones y la gresca entre nuestros políticos. Parece que nos lo vamos a tener que tomar con bastante paciencia, vecinos, así que les deseo el mejor confinamiento posible (y sobre todo tranquilo, sin incidencias que reseñar).

ROBERTO BLANCO TOMÁS

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