Conservatorio Profesional de Danza Carmen Amaya

Conservatorio de Danza Carmen Amaya
El Conservatorio Profesional de Danza “Carmen Amaya” pertenece a la Consejería de Educación, Juventud y Deporte de la Comunidad de Madrid, y en él se pueden cursar las Enseñanzas Elementales y las Enseñanzas Profesionales de Danza, en sus especialidades de Danza Clásica y Danza Española. En el centro se imparten a través de un gran equipo de profesionales de amplia experiencia, reconocidos internacionalmente dentro del mundo de la danza.

Hay  un alto grado de implicación en el centro, lo cual se manifiesta en la cantidad de actividades que se realizan a lo largo de cada curso. Es una profesión durísima que exige dedicación, disciplina, tenacidad y mucha vocación. Una vez recibida la autorización a las plazas vacantes por parte de la Administración, los alumnos que hayan superado la prueba de acceso y obtengan plaza procederán a matricularse en las fechas que se indiquen, mediante los impresos de matrícula.

Se encuentra emplazado en el mismo edificio del barrio El Espinillo que el Conservatorio Profesional de Música “Victoria de los Ángeles” (sobre el que pudimos leer en este periódico el pasado mes de marzo el artículo que constituye la primera parte de esta serie), y cuenta con unas modernas instalaciones e infraestructuras, entre ellas un gran auditorio. Como ya sabemos, el conservatorio se inauguró en el año 2002.

Este centro lleva el nombre de Carmen Amaya, nacida en Barcelona en 1913. Su padre fue Francisco Amaya, apodado “el Chino”, un guitarrista pobre que se ganaba la vida tocando por las tabernas de su pueblo. Cuando tenía tan solo cuatro años y era una gitanilla delgada y morena, Carmen empezó a salir con su padre por las noches a buscarse la vida para sobrevivir. El hombre tocaba la guitarra mientras la pequeña Carmen cantaba y bailaba. Después, se dedicaban a recoger las monedas que el público les había arrojado al suelo.

Carmen Amaya es hoy en día un mito del baile, y también cantaba. De hecho, su padre pensó en un primer momento que estaba mejor capacitada para el cante que para el baile. Tenía la voz ronca y oscura, típica del cante gitano.

La enfermedad que sufría se vio agravada por el rodaje de su última película, Los Tarantos, en la primavera de 1963. En este año falleció en Begur, situado en la comarca catalana del Bajo Ampurdán (Gerona). El flamenco hoy en día es considerado Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad desde el 16 de noviembre de 2010 por la UNESCO, durante una sección intergubernamental celebrada ese día en Nairobi (Kenia). España ha dado a la danza, en las últimas décadas, una prodigiosa generación de coreógrafos y bailarines, profesionales que dejan su huella en todo el mundo.

NARCISO CASAS

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