Cómo protegerse del calor en verano

CALOR VERANO

Cuando llega el verano es importante tener en cuenta que el clima afecta a todo nuestro cuerpo: el cambio de temporada nos hace estar más cansados durante todo el día, mentalmente nos sentimos más lentos. También aumentan nuestras pérdidas de agua insensibles por evaporación, y esto significa que, al aumentar la temperatura del ambiente, también nuestro cuerpo pierde más líquidos a través de la piel y del sudor, lo cual es un mecanismo que a nuestro organismo le sirve para regular la temperatura corporal. Por este motivo, es importante beber agua y líquidos durante todo el día, aunque no tengamos sed. Porque en verano hay más riesgo de deshidratación, es vital beber agua constantemente. Especialmente los niños y las personas mayores se tienen que cuidar, para evitar sufrir desmayos y bajadas de tensión. No se deben hacer ejercicios físicos importantes, ni exponerse al sol en las horas principales del mediodía.

Si una persona se marea por haber sido expuesta mucho tiempo al calor, hay que colocarle en posición cómoda o tumbado, elevarle los pies ligeramente y si está despierto darle algún líquido de beber, se le pueden colocar compresas frías encima y echarle aire con un ventilador para reducir la temperatura. Es conveniente, una vez pase el desmayo, no colocarle de inmediato de pie porque se puede volver a marear. Las ropas deben ser holgadas, y si tiene algún cinturón que le aprieta demasiado, se puede desabrochar.

Durante el resto del día, es siempre adecuado ponerse la crema de protección solar un rato antes de tomar el sol o salir a la calle, porque así da tiempo a que la piel pueda absorberlo y se facilita una mayor efectividad del producto. La crema debe tener un factor de protección alto: recordad que sirve para no quemarse con la radiación solar y además para evitar el factor de acumulación del efecto solar que tiene a lo largo del tiempo, y que puede generar a largo plazo otras lesiones en la piel que aparecen con el paso de los años.

Por otra parte, es ideal llevar ropas de colores claros porque reflejan mejor la luz, y es mejor que las prendas sean cómodas para que no compriman las partes del cuerpo y pueda fluir bien la circulación. La alimentación se debe componer de modo importante de frutas y verduras durante todo el día para garantizarnos el correcto aporte de vitaminas y minerales. Los helados y batidos son muy apropiados en esta época, y sirven para hidratarnos además de tener un componente proteico interesante. Las bebidas alcohólicas no favorecen: si se toman debe ser con precaución.

Dr. Ángel Luis Laguna Carrero, Especialidad Medicina Familiar y Comunitaria, Máster Medicina de Urgencias y Emergencias, Experto Universitario en Nutrición y Dietética

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