Cómo controlar la tensión arterial

Tensión arterial
Alrededor de una tercera parte de la población española sufre de hipertensión arterial, que se considera un factor de riesgo para desarrollar problemas cardiovasculares.

Se trata de una enfermedad consistente en la alteración permanente de las cifras de presión sanguínea, que puede traer consigo problemas de salud importantes, aunque no siempre se le concede la atención que merece. La tensión arterial significa la presión que ejerce la sangre sobre los vasos sanguíneos al recorrer nuestro sistema circulatorio. Se entiende como necesario unos niveles en rango para el correcto funcionamiento, que se estiman en torno a 130-85 mmHg, por norma general. Si bien es cierto que los niveles adecuados de presión arterial pueden ser variables ligeramente de unas personas a otras, y también en función del momento que ha sido medida a lo largo del día.

Cuando la tensión arterial se eleva, el corazón debe aumentar el trabajo para que nuestro sistema circulatorio funcione adecuadamente según las demandas del organismo, y este factor, a largo plazo, puede aumentar el riesgo de sufrir insuficiencia cardiaca o angina de pecho. Otros problemas pueden ser relacionados con un deterioro en el funcionamiento del riñón, alteraciones de la visión, o con la disfunción eréctil en varones. En otras circunstancias más graves, la hipertensión puede dilatar la pared de los vasos sanguíneos incluso pudiendo llegar a romperse, causando situaciones muy críticas. Los consejos para mantener unos niveles correctos y prevenir la hipertensión arterial son los siguientes:

  • No fumar, o dejar el tabaco: supone una medida muy importante, puesto que el tabaco aumenta la tensión arterial y la frecuencia cardiaca. Además de aumentar el riesgo cardiovascular, el tabaco disminuye la capacidad de los tejidos para una vascularización adecuada. También se debe evitar el alcohol debido a que es otro factor que aumenta la presión sanguínea.
  • El ejercicio físico suave adecuado a la edad: es mucho más indicado el ejercicio aeróbico diario como pasear y caminar a un ritmo suave que salir a correr, puesto que el ejercicio suave disminuye las resistencias vasculares periféricas, y esto contribuye a disminuir la presión sanguínea en los vasos. Sin embargo, a medida que aumenta la intensidad de la actividad física puede repercutir negativamente.
  • Evitar el sobrepeso, y llevar una dieta sana adecuada: los pescados, las verduras y legumbres son muy ricos en minerales. Se debe evitar la sal y el abuso de comidas que sean muy calóricas.

Dr. Ángel Luis Laguna Carrero
Especialidad Medicina Familiar y Comunitaria
Máster Medicina de Urgencias y Emergencias
Experto Universitario en Nutrición y Dietética

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