Coke: “Nos gustaría volver a hacer el campus en Villaverde”

Coke, futbolista del Levante
El ahora futbolista del Levante analiza cómo le ha cambiado la vida en los últimos años tras su paso por Alemania, y desvela los planes futuros para su campus.

Es uno de los jugadores más queridos de todo el fútbol español: por talento, trabajo, trayectoria y deportividad, pero también por su carisma, educación, trato y cultura. Y quién sabe si precisamente por ello, el fútbol le tenía todavía reservado a cambio un 2018 mágico. Se trata de Coke Andújar (26 de abril de 1987), criado en el distrito de Villaverde, y que repasa en este periódico cómo le ha cambiado la vida en los últimos años. Cual montaña rusa. Pues después de haber tocado el cielo en el Sevilla, decidió mudarse al Schalke con la terrible fortuna de lesionarse de gravedad nada más aterrizar. Tras recuperarse plenamente, y sin los minutos necesarios al inicio de la pasada campaña en Alemania, decidió dar el salto al Levante en enero de 2018. Un punto de inflexión en toda regla, pues desde ese momento no solo recuperó sus mejores sensaciones en los terrenos de juego, sino que protagonizó además una de las salvaciones más milagrosas del fútbol español en los últimos tiempos, regateando la amenaza del descenso a Segunda cuando parecían casi desahuciados. El propio Coke lo analiza en primera persona y desvela que tiene en mente organizar de nuevo su campus de verano en Villaverde tras un año de ausencia.

La última vez que hablamos con usted iba camino de Alemania para jugar en el Schalke 04 desde el Sevilla. ¡Cómo le ha cambiado la vida de nuevo!

¡Sí! Estoy muy contento ahora mismo. Hubo tiempo para todo. Me lesioné nada más llegar, y fue una época durilla [una rotura de ligamentos en su rodilla que le tuvo seis meses parado]. Aunque con la perspectiva del tiempo, creo que uno aprende cosas en estos momentos de recuperación. Tuve tiempo para disfrutar de otro país que me encantó. Pude volver a jugar en el Schalke, que es un grande de Alemania. Y lo disfruté mucho. Ahora estoy en el Levante muy contento. El año pasado pasaron muchas cosas en muy poquito tiempo desde que llegué. Una época bastante mala, y luego una racha casi histórica en el club. Estoy muy contento ahora mismo por lo que he conocido, pero también por poder echar raíces ahora en lugar donde tengo muchas ganas de vivir la experiencia.

¿Cuál fue el secreto para esa remontada récord el año pasado en Levante? Nadie daba un duro por su permanencia en Primera y pasaron a ser casi invencibles…

¡Es que fueron 22 de los últimos 28 puntos! Y porque el último partido ya estábamos relajados y se hicieron muchas rotaciones también… Es lo bonito del fútbol. Nuestro punto de inflexión fue en Getafe. A partir de ahí, el equipo vuelve a creer en sus posibilidades, el míster renueva la confianza de todos cuando llega, y la verdad es que fue inmejorable lo que vivimos con Paco López. Salió a relucir toda la convivencia que había en el grupo, que no había problemas, que se entrenaba al máximo… Pero faltaba el puntito de que salieran las cosas en el campo, y al final salió por fin.

El otro milagro, para mí, fue verle en tan buena forma después de una lesión tan dura y en un momento tan sensible de su carrera, cuando abandona España por primera vez ya con 29 años. ¿Esperaba poder recuperar de nuevo su nivel por completo o temió en algún momento que esa lesión pudiera ser definitiva?

Bueno, cuando estás en mitad de la recuperación siempre esperas poder volver, claro. Lo que necesitas en ese momento es continuidad. A mí me estaba faltando en los seis primeros meses de la pasada temporada en el Schalke, y por eso también decido salir al Levante el pasado enero. Pero no pensé nunca en la retirada tampoco. Nunca había sufrido una lesión así, pero fui hablando con gente que me iba avisando de que habría momentos donde todo parecería rodado, pero que nunca había que bajar la cabeza. Hubo momentos complicados en los que los dolores no desaparecían del todo, pero no quedaba otra que seguir currando. Estuve cuatro meses en Barcelona tratándome con el equipo del doctor Cugat, cuyo trato fue inmejorable. Gracias a ellos pude tener una  grandísima recuperación. Tampoco vi nunca que las cosas se fueran a torcer tanto.

¿Qué podemos esperar del Levante este año? Porque si siguen el mismo ritmo de Paco López, acaban en Europa…

¡Ya ves! [ríe]. A ver, es complicado. Tenemos que pensar que el año pasado hicimos cosas muy buenas, siendo el mejor de España en las últimas jornadas. Pero también hicimos cosas muy malas. Tenemos que ser regulares, fiables, hacernos fuertes en casa, porque el año pasado nos costó en nuestro estadio… Hay que empezar por ahí. El comienzo de momento es inmejorable [al cierre de la edición marchaban a mitad de tabla]. Ganamos 0-3 al Betis en un estadio que para mí tiene su historia y lo disfruté. Ya veremos, pero la permanencia tiene que ser el objetivo.

Imagino que tendrá apuntado en rojo en el calendario el día que vuelva a Vallecas, ahora que el Rayo Vallecano ha ascendido…

¡Sí! Si no me equivoco, creo que es el 22 de diciembre en Vallecas. Es una fecha señalada, donde siempre aprovechas para volver a ver a los amigos… De hecho, el otro día ya me escapé para ver el Rayo-Sevilla. Hasta hace poco eran mis dos únicos equipos. Uno con el que me crie, y el otro donde conseguí cosas que nunca imaginé en mi carrera.

Contra el que no pudo jugar fue contra el Sevilla, por este último esguince de rodilla…

¡Una pena! Sobre todo por verles, porque siempre es bonito cruzarte con gente con la que has compartido tantos momentos. Es verdad que van quedando pocos futbolistas ya. Creo que en el Rayo quedaba Míchel, Salva y Cobeño, pero en otra parcela; y en el Sevilla es más reciente, pero también estamos acostumbrados a una renovación constante.

Por último, ¿cuándo va a volver a Villaverde con su campus?

El último año no se pudo hacer. Pero en todas las ediciones anteriores no pude estar más a gusto: en mi colegio de toda la vida [el C.I. Nuevo Centro], con amigos que ahora son profesores, con mi hermano, mis primos… Era algo casi de la familia para los niños. Y ahora que sigo yendo de vez en cuando al colegio, veo a los chavales todavía. Nos gustaría volver a hacer el campus, y pensaremos en nuevas formas para hacerlo. No se hizo el año pasado, pero no está cerrado para otros años ni mucho menos.

Por Alberto Piñero | @pineroalberto

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