Carta a la ‘insolidaridad’

III Encuentro Comunitario de San Cristóbal de los Ángeles

Soy vecina de San Cristóbal de los Ángeles desde hace 25 años. Vivo en un barrio del sur de Madrid que me gusta mucho y que no pienso abandonar pese al empeño que ponen políticos, medios de comunicación, vecinos y vecinas del barrio y de otros barrios colindantes.

Mi día a día en el barrio no coincide con el que describen tanto unos como otros. ¿Cómo se puede hablar de “ciudad sin ley”, de foco de drogas y robos, de inseguridad, de miedo…? Las personas que usan esos calificativos no conocen el día a día de nuestro barrio.

El barrio donde yo vivo es un barrio diverso, solidario como pocos, ocupado y preocupado por las situaciones que se crean por la falta de acción de las instituciones ante las reivindicaciones, peticiones, denuncias, solicitudes, exigencias, etc., de los vecinos y vecinas, la mayoría de las veces a través de la asociación vecinal.

La mayoría de los casi 16.000 habitantes del barrio somos gente obrera, en paro, con trabajos precarios temporales y mal pagados y por supuesto con falta de acceso a vivienda social para nuestros jóvenes, que no pueden independizarse aún teniendo trabajo por no poder pagar los alquileres. Todas esas carencias están, pero… ¿solo en San Cristóbal de los Ángeles? ¿No os habréis confundido de responsable? Al tachar al barrio de foco de droga y de inseguridad.

A todas esas personas que denuestan nuestro barrio, sin saber a qué intereses responden, les animo a compartir el día a día de nuestra gente. Por ejemplo, los tres meses largos de reparto de comida para las personas que se quedaron sin nada durante la pandemia, el reparto de productos de comida, higiene y limpieza que se sigue realizando, la recogida y reparto de ropa infantil de 0 a 12 años que está llevando a cabo la asociación vecinal, etc., por la colaboración voluntaria y altruista de estos habitantes tan “delincuentes” a los que os referís.

¿Que tenemos problemas derivados de la venta y el tráfico de drogas, de la okupación ilegal de viviendas, casi todas de propiedad bancaria? Claro que sí. ¿En qué barrio de Madrid no existen estos mismos problemas? La diferencia está en las actuaciones políticas, judiciales, policiales, etc. En “otros barrios” se lo tomarán más en serio y se actuará de manera más contundente, ¿por la renta? ¿Por opciones políticas? ¿Por motivos electorales? ¿Por presupuesto por vecino? ¿Por falta de inversiones? ¿Por…? Por lo que ustedes quieran; cuando las actuaciones no dan soluciones definitivas, solo se consigue trasladar el problema a otro lugar.

A los vecinos y vecinas insolidarios que acusan a San Cristóbal y sus gentes de foco de droga y ciudad sin ley, les haré solo una pregunta. ¿En vuestros barrios no hay “delincuentes” (presuntos)? ¿No hay puntos de venta de droga? ¿No hay okupaciones mafiosas?

Solo recordaros que el mayor punto de venta que nos ocupa ahora en San Cristóbal no es de San Cristóbal, geográficamente hablando pertenece a otro barrio, pero por supuesto que nos “da de lleno” por la proximidad de la salida de la estación del metro, aunque no por ello hemos pedido que se corten los accesos de comunicación con el resto de nuestros vecinos y vecinas; es más, nos unimos a ellos y ellas cuando se trata de reivindicar la dotación de servicios inexistentes en sus barrios, centros de salud, institutos y demás servicios sociales que creemos imprescindibles para que los barrios del sur, en este caso, sean lugares dignos para vivir.

Con la construcción de la pasarela peatonal que unirá Butarque con San Cristóbal de los Ángeles no se incrementará la inseguridad, de la que ya disfrutáis, como el resto de barrios del Distrito, unos en mayor medida que otros, pues no es patrimonio solo de San Cristóbal; se abre una vía de comunicación y accesibilidad para las personas que viven en Butarque y que hasta ahora han estado accediendo a la estación de RENFE Cercanías en condiciones peligrosas e inaccesibles, personas mayores y menores, que yo que soy usuaria habitual del tren, en periodo invernal no sé cómo han podido hacerlo, a oscuras por senderos irregulares y saltando vallas, con menores, con bebés en carritos, etc. Esa situación sí es de inseguridad.

Os pediría que antes de dar pábulo a algunas de las informaciones que llegan, preguntéis a quienes pueden tener información más directa y fidedigna y pusiéramos todos y todas en práctica la empatía, que en los tiempos que vivimos hemos olvidado: somos individuos, no colectivo.

Para mí la empatía es la única ideología que puede ser capaz de cambiar el mundo. Si partiéramos de premisas como éstas y las lleváramos a cabo, sería mucho más fácil cambiar las cosas y no culpabilizar a nadie: antes de hablar, escucha; antes de escribir, piensa; antes de herir, sufre; antes de rendirte, intenta; antes de morir, vive.

“La unidad hace la fuerza”; pues en lugar de echarnos en cara los problemas que no hemos creado ni unos ni otros, trabajemos juntos y juntas para conseguir que nuestros barrios, totalmente abandonados por las Administraciones, sean unos barrios con futuro, dignidad y buenos para vivir.

Clara de la Flor Arriba

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