CAMBIAR EL MUNDO

Coordinadora-ONGD

Mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas, pueden cambiar el mundo”. Esta frase, atribuida a Eduardo Galeano, nos da a entender el verdadero poder que tenemos la gente corriente, la gente que cada día vamos al trabajo (fuera o dentro de casa), o a la compra, o que limpiamos la casa, o que nos tomamos unas cañas o un café. Parece que siempre tenemos que obedecer alguna ley o alguna norma, o incluso la moda o a algún influencer o experto. Tampoco podemos poner sobre nuestros hombros toda la responsabilidad de lo que pasa en el mundo, sin embargo yo creo que tenemos bastante poder: por ejemplo, podemos ver un programa u otro de televisión, o incluso apagar la televisión (¡qué bien se vive sin televisión!).

¿Te has parado a pensar alguna vez en el poder transformador que tenemos a través del consumo? Por ejemplo, ¿te has preguntado alguna vez de dónde sale lo que comes? ¿Quién lo habrá cultivado? ¿Qué precio le habrán pagado? ¿Se habrán utilizado técnicas respetuosas con el medio ambiente? ¿Habrán maltratado a los animales?

En realidad podemos escoger muchas cosas, y no me refiero solo al color del cepillo de dientes. Podemos comprar en un súper o en una tienda pequeña. Podemos escoger un producto de China o un producto de Valencia o de Madrid. Podemos escoger comer carne todos los días o comerla dos días a la semana, carne de buena calidad que no esté llena de hormonas ni de medicamentos, carne ecológica de animales que han sido bien tratados. Comprar en mas cantidad y barato no es sinónimo de calidad.

Cuántas veces derrochamos en cosas que no son vitales (como en televisores o en móviles) y ahorramos como fieras en cosas importantes, como es la comida que nos alimenta, nos da la energía, la salud, el bienestar… El nuestro y el del planeta.

Se ha celebrado en Madrid la COP25 para discutir y llegar a acuerdos a nivel gubernamental sobre emisiones, contaminación, sobre el cambio climático. Supongo que casi todos habrán viajado en avión para asistir allí. Aviones pagados con los impuestos de todos los que sufrimos los efectos de la contaminación. Y se ha celebrado, al mismo tiempo, una contraconferencia en la Universidad Complutense y una gran manifestación por el clima, en la que estuvo Greta Thunberg, que atravesó dos veces el Atlántico (al principio la COP25 se iba a celebrar en Chile) en veleros. Y en esa manifestación es donde estuvimos la gente corriente.

Aunque no lo parezca, siempre podemos escoger.

Elva Franco

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