Adiós septiembre. Hola junio

Exámenes de Septiembre
Este pasado junio de 2018 se ha llevado a cabo una nueva medida educativa en Madrid, que consiste en adelantar los exámenes de septiembre a junio. Nos avisaron las primeras semanas de clase, nada más empezar: “Chicos, este año no hay exámenes de septiembre”. Obviamente, a muchos no nos hizo mucha gracia, porque septiembre nos ha ayudado siempre con alguna asignatura pendiente. Sinceramente, creo que ni los profesores se esperaban el caos que ha sido este cambio. Al adelantar los exámenes de septiembre también han adelantado los de final de curso, y el tiempo de preparación para éstos ha acortado mucho temario. El estrés al que hemos estado expuestos este curso para mí ha superado a todos los demás años.

Según las Consejerías de Educación de las comunidades de Madrid y La Rioja, este sistema está pensado para que los alumnos no tengan que estudiar durante el verano ni los padres tengan que estar pendientes de pagar academias y clases particulares. También se basaron en el número de suspensos que había en las extraordinarias de septiembre. Opino que solo dos semanas entre los finales y los extraordinarios no son suficientes para repasar el temario de todo el curso. “Es imposible recuperar en unos días lo que no se ha trabajado a lo largo del curso”, avisa Nicolás Fernández Guisado, presidente del sindicato ANPE, que duda de que “un alumno que suspende el 8 de junio sea capaz de superar la materia el día 25”.

Otro problema que se presenta es cómo ocupar el tiempo de los alumnos que han aprobado todas las asignaturas. Supuestamente estos alumnos disponen de un montón de actividades: “talleres participativos de lectura o cine fórum”, “intercambios con otros centros”, “torneos de debate y deportivos”, “prácticas de laboratorio”, “visitas educativas”, “formación en primeros auxilios”, “campamentos urbanos bilingües” o “proyectos de interés general”, que en la mayoría de instituciones no se llevan a cabo pues el profesorado está ocupado dando clase a los alumnos que han suspendido su materia. Lo que se traduce en que los alumnos aprobados, como no encuentran nada que hacer, no van a clase.

“Los colegios están abiertos, pero muchos niños se quedan en casa porque no tienen nada que hacer. Este sistema penaliza a los que han aprobado”, dice Mónica Haro, responsable de la Confederación Católica Nacional de Padres de Familia y Padres de Alumnos (Concapa) de Cantabria, y tiene toda la razón. Pongo en duda que este sistema sea el más efectivo, pero ya lo comprobaremos a lo largo del tiempo.

Sofía O. (Libres Pensadores)

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