¡A ver si nos aclaramos! 

Todos sabemos que en España en el año 1936 se produjo un levantamiento militar contra la república legalmente instituida que culminó con la victoria de dicho levantamiento militar en el año 1939. Con esta victoria se instauró una dictadura militar que eliminó todas las conquistas sociales que se habían conseguido con la república, y sobre todo acabó con las libertades políticas y sindicales, eliminó la posibilidad de elegir a quienes nos gobernasen e impuso un régimen de terror basado en eliminar a todo el que hubiera sido o fuera contrario a dicha dictadura. Esto costó la vida a miles y miles de españoles. 

Los símbolos más destacados de este régimen eran la bandera rojigualda y los himnos de Viva España y Cara al sol, que por obligación se cantaron en los colegios hasta mediados de los años sesenta. Esta dictadura duró hasta que Franco, su cabeza visible, murió en 1975. Se abre entonces un periodo de reformas y cambios políticos hasta que en diciembre de 1978 entra en vigor la Constitución que hoy sigue siendo norma suprema del ordenamiento jurídico español. 

En todo este tiempo, y gracias a la lucha e implicación de la mayoría de los ciudadanos, ha habido avances sociales, conquista de libertades y de derechos, pero últimamente estamos viendo que algunos de éstos nos van desapareciendo por culpa, qué casualidad, de los partidos y sectores que se envuelven con los símbolos, heredados de la dictadura (pues no se cambiaron), de la bandera rojigualda y el himno nacional. Por efecto de estos partidos y otros partidos y sindicatos que no se han opuesto lo suficiente, estamos viendo cómo vamos perdiendo derechos que tanto esfuerzo y sacrificios costó conquistar, y además nos imponen leyes para castigar la contestación social (“Ley Mordaza”). Además apoyan al poder económico en su objetivo de privatizar los servicios públicos esenciales: sanidad, educación, residencias de mayores, etcétera. 

Como consecuencia de favorecer que el capital nacional y extranjero entre en la sanidad pública y en la gestión de los centros de mayores para hacer sus negocios millonarios, hemos visto cómo la Covid-19 se ha cobrado miles y miles de vidas en España. Para favorecer la entrada del capital privado en el sistema sanitario, se vienen haciendo recortes en los últimos años en la sanidad pública, tanto en personal como en equipamiento; por eso no hemos podido hacer frente a esta pandemia con los medios adecuados. 

Al cederle al capital privado la gestión y explotación económica de los centros de mayores y no controlar si la gestión que hacían era la adecuada, e impedir que asociaciones de familias de usuarios lo hicieran, la gestión ha sido totalmente nefasta, con criterios de beneficio del negocio, proporcionando medios escasos y personal insuficiente y a menudo poco especializado. Por eso no es de extrañar que gran parte de las personas fallecidas por Covid-19 hayan sido personas residentes en estos centros. 

Por ello, además de reconocer y agradecer con nuestros aplausos todas las tardes el sacrificio y la dedicación de todo el personal sanitario, de las fuerzas de orden público, el Ejército y todos los que con riesgo de sus vidas están haciendo que nuestra sociedad no se pare, es totalmente necesario que exijamos que la sanidad, la educación, los centros de mayores y otros servicios esenciales sean totalmente públicos y universales, y dejemos de hacerles la ola a los que se envuelven con la bandera rojigualda y el himno nacional, que solo quieren el beneficio de una minoría a costa del esfuerzo y sacrificio de la mayoría del pueblo.  

Además, que no se nos olvide: ¡gobierne quien gobierne, los servicios públicos se defienden! 

Juan Presa 

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