17 equipos, más de 300 chavales

La A.D. Villaverde Bajo
De izquierda a derecha, Nacho Sáez (vicepresidente), Carlos García (secretario), Alfonso Salas (presidente), Miguel Ángel Núñez (director deportivo) y Jesús González (tesorero) en la grada del campo de fútbol del Polideportivo Félix Rubio. A.D. Villaverde Bajo

La A.D. Villaverde Bajo, escuela de fútbol municipal, afronta nueva etapa con un extraordinario crecimiento, pero también con algunas necesidades aún no cubiertas

En el año 1985, cuatro amigos fundaron la Asociación Cultural Villaverde Bajo, sin ánimo de lucro, que realizaba distintas actividades por y para los chavales del barrio. “Como cualquier barrio obrero, las dificultades y la situación del entorno no eran buenas, y con esto los chicos hacían deporte y se olvidaban por unas horas de los problemas externos”, explica la hoy Asociación Deportiva Villaverde Bajo en su web.

“Un grupo de padres de dicha asociación pensaron en crear un equipo de fútbol sala —continúa—, y se llegó a hacer dos. Los entrenamientos y partidos se disputaban en las canchas del colegio Antonio de Nebrija. Como iba creciendo en número de niños, se crearon otros dos equipos más de fútbol sala en categorías inferiores (liga municipal). A partir del año 1991 se decidió dar el paso a fútbol 11 y a estos equipos se les denominó ‘Agrupación Deportiva Villaverde Bajo’. En un año se pasó de tener cuatro equipos de fútbol sala a seis equipos de fútbol 11 desde Sénior hasta Benjamín. Gracias al buen trabajo de los padres, que eran los que ejercían de entrenadores en aquella época, el club fue creciendo y haciéndose un hueco en el fútbol madrileño. Llegado el año 2000, fruto del buen trabajo realizado por los componentes de las distintas juntas directivas, el Ayuntamiento se fijó en nosotros para ofrecernos un convenio de colaboración. Con la firma de este acuerdo, se consiguió tener campo concedido por el Ayuntamiento para entrenamientos y partidos oficiales, hasta la actualidad, siendo la única escuela de fútbol municipal de todo el Distrito”.

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La A.D. Villaverde Bajo tiene varios equipos en todas las categorías, de Chupetín a Sénior. A.D.V.B.

Llegamos así al momento actual, en el que la A.D. Villaverde acaba de renovar en mayo su junta directiva, que viene llena de energía, ilusión y proyectos. Para contármelos, qued con ellos una tarde de noviembre en el campo de fútbol del Polideportivo Félix Rubio, donde tiene su base de operaciones. Me reciben Alfonso Salas (presidente), Nacho Sáez (vicepresidente) y Miguel Ángel Núñez (director deportivo). Hacemos corrillo junto a una de las bandas y me cuentan mientras vemos a los chavales entrenar.

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‘Nos gusta que allá donde vayan nuestros equipos lo hagan dando una imagen de Villaverde como un sitio amable, de calidad, educado, respetuoso… Algo muy distinto a lo que dan los medios demasiado a menudo cuando sacan a este distrito”, explica Miguel Ángel, director deportivo. A.D.V.B.

Todos ellos, así como los otros dos miembros de la junta (Jesús González, tesorero; y Carlos García, secretario), son padres de chicos de la escuela, donde llevan ya bastantes años. La anterior directiva decidió presentar su dimisión, y ellos de forma natural asumieron el relevo para garantizar la continuidad. Su proyecto: mantener lo que ya se estaba haciendo bien e intentar dar un salto de calidad en algunos aspectos que consideran necesarios para adaptarse a los tiempos. “De calidad y también de cantidad, pues estamos viendo crecer exponencialmente el número de niños que están con nosotros”, apunta Alfonso. La escuela tiene ahora mismo en torno a 300 chavales, desde Chupetín hasta Sénior, en diferentes categorías.

Formación

Miguel Ángel nos explica la filosofía de la formación que allí se imparte: “La idea es estructurarla en varias etapas, y en ellas realizar primero un aprendizaje, después una mejora y luego un perfeccionamiento de todas las cualidades que hacen falta para ser un futbolista. Queremos centrarnos en la formación independientemente del talento que tengan los niños: evidentemente hay niños que son más talentosos, pero no queremos renunciar a que el que tenga menos talento tenga una formación de calidad. Entonces, basándonos también en la formación en valores, hemos implantado una nueva metodología en la que queremos que la base sea la toma de decisiones por parte de los niños; que aprendan a entender el fútbol y de esa manera que sean capaces de disfrutarlo más. Que no se trate solamente de realizar una actividad física, sino que además consigan dominar esa práctica deportiva. Llevamos dos meses con esta metodología, así que es pronto para hablar de resultados. De hecho, este año el objetivo es más la formación de los entrenadores, y poquito a poco, cada mes, metemos una acción nueva en los entrenamientos, en los partidos…”.

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En cada categoría, la A.D. Villaverde Bajo cuenta con dos equipos, tres en Juvenil y Prebenjamín, lo que suma 17 en total. “En lo que también insistimos, tanto a los niños como a los padres, es en que el resultado sea una consecuencia del trabajo que se hace en el día a día. Lo importante es habituarles a que éste sea un trabajo de calidad, y luego la competición te pondrá en tu sitio en función del talento, de los rivales, etc. El trabajo te recompensa de acuerdo a tus capacidades: si es de calidad, serás capaz de rendir muy cerca de tu 100%, y ése es el objetivo”.

Como en todas las actividades del barrio, la llegada de la pandemia supuso un parón de actividades y después un bajón en la participación, pero “parece que este año, después del verano, la cosa se normalizó un poco”, explica Nacho, y ha terminado creciendo hasta el punto de que han tenido que crear nuevos equipos, y al final incluso se han visto obligados “a decir a niños que no podíamos admitirlos por falta de plazas”. Y es que están al tope de su capacidad: en el polideportivo tienen “horas toda la semana, de lunes a viernes. El martes, jueves y viernes lo tenemos un poco en exclusiva, y también tenemos algunas horas los lunes y los miércoles, y hemos podido meter algún equipo ahí”. Esto nos lleva a hablar de una de sus necesidades actuales, la relativa a las instalaciones, pues con la actual situación se ven “un poco limitados, ya ves la cantidad de chicos que tenemos… Hay algunas horas más en las que el campo está libre, pero ahí entra el problema económico: si quieres cogerlas, como se salen del convenio, hay que pagarlas aparte, y no estamos en un barrio en el que puedas exigir unas cuotas altas a los chavales”.

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Más reivindicaciones

Pero ésta no es la única reivindicación de la escuela: Nacho señala también el estado del campo, que necesitaría un mayor mantenimiento, así como la falta de una cubierta apropiada para que los padres puedan ver a sus hijos sin mojarse los días de lluvia. También me explica que tenían un fisioterapeuta y solicitaron el vestuario de árbitros para poder recuperar ahí a los chavales lesionados, pero llevan tres meses esperando una respuesta, y  mientras tanto ese servicio no se puede dar. Por no hablar de la cuestión económica: Miguel Ángel apunta que mejorar la calidad de la formación “precisa de personal más cualificado, que a la vez requiere que le gratifiques mejor, para lo que necesitas unos recursos”. Y abunda Nacho: “ten en cuenta que los chavales que vienen aquí, aparte de pagar su cuota, en la que entra todo (formación, entrenadores, partidos, ficha, ropa y un largo etcétera de cosas), tienen que pagar otra cuota al Ayuntamiento por utilizar la instalación, lo que supone meterles un plus de 11 a 17 euros en función de la categoría. Y si te sales del convenio ya no tienes que pagar de esa manera, pero sí que tienes que alquilar campos… Vamos, que somos el mejor cliente que tiene el Ayuntamiento ahora mismo, y pensamos que lo que recibimos a cambio no está compensado con lo que se ofrece”.

Interviene Alfonso: “Para que te hagas una idea, no tenemos ni un cuarto donde reunirnos nosotros o con los padres. Si tenemos una reunión, o la hacemos en un vestuario, donde hay que esperar a que los chavales salgan de cambiarse, o la hacemos aquí a la intemperie. Tampoco tenemos un cuarto para guardar el material, solamente unas jaulas en el acceso al vestuario… Estamos muy, muy limitados, la verdad”. “La concejala estuvo aquí visitándonos recientemente, tenemos pendiente una reunión, y estamos a la espera de la llamada para acudir y contarle de primera mano las carencias que vemos aquí y ver qué pueden hacer”, explica Nacho. “Lo cierto es que esta instalación tiene muchas posibilidades, porque es amplia y está bien ubicada, pero a lo mejor se ha quedado un poco anticuada en cuanto a los espacios disponibles”, resume Miguel Ángel, quien señala también la necesidad de contar con un desfibrilador en las instalaciones del campo para no perder un tiempo valiosísimo en caso de emergencia.

Terminando nuestra charla, recapitulamos los objetivos. Alfonso, el presidente, lo tiene claro: “Para mí, que los niños disfruten, que se lo pasen bien, que los padres estén a gusto también con nosotros… Y, como decía Miguel Ángel, que aprendan y darles una serie de valores que nos parecen importantísimos. Después, disfrutando, llegarán los resultados”. Asintiendo, el aludido amplía: “Este año no hemos hablado de resultados deportivos con los entrenadores… Por mi parte, si mantenemos lo que hay, que no está mal porque hay buenas categorías, será un buen punto de partida para ir creciendo desde abajo. El primer objetivo es dar calidad a la base, de manera que puedas tener un mayor número de equipos, y a partir de ahí ir creciendo”. “Y equipos femeninos aún no tenemos, pero nos lo hemos marcado como objetivo a muy corto plazo y vamos a trabajar para conseguirlo”, concluye Alfonso.

El broche final lo pone Miguel Ángel: “Nos gusta que allá donde vayan nuestros equipos lo hagan dando una imagen de Villaverde como un sitio amable, de calidad, educado, respetuoso… Algo muy distinto a la que dan los medios de comunicación demasiado a menudo cuando sacan a este distrito”. Y es que la A.D. Villaverde Bajo, con más de 300 chavales que en ella disfrutan de su tiempo de la manera más saludable, sabe muy bien lo que es hacer barrio. Bravo.

ROBERTO BLANCO TOMÁS

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