“Carillón, carrillón”

Se puede describir un carillón como un conjunto de campanas para producir sonidos melodiosos. Suelen utilizarse en las campanas de las iglesias y también en plazas públicas para fijar las horas.

1. Parece ser que los primeros carillones son del siglo XI. Entre otros carillones estarían el de Groupama, el de la Generalitat de Cataluña, el del edificio Plus Ultra, el de Leganés, el de la Plaza Mayor de Ciudad Real, el de la Laguardia, el Carrillón de Mingote, el de Munich, el de Dunkerque, el Guadalupano, etc. Lo que nos llevaría a hacer unas pequeñas reflexiones:
– La música es quizás el arte más profundo de y en la esencialidad humana, quizás se incrusta en la mente más profunda del ser humano, quizás la música sea uno de los artes más antiguos en la prehistoria humana, quizás la música remueve y conmueve algo del ser humano a niveles inconscientes, quizás, incluso nos recuerda los sonidos de la etapa de feto en el vientre de la madre. Quizás, el modesto y humilde carrillón, es diríamos un simple elemento que nos recuerda todo eso, y nos pone en disposición de alguna manera de la necesidad humana, de estar unos con otros, de la fiesta, de las relaciones humanas, del grupo, de pertenecer a algo en común.
– Los carillones, si nos fijamos bien, alrededor de ellos todo tipo de personas se ponen a percibirlos, verlos, escucharlos. Es como si alrededor de ellos, personas de todas las edades, niños y ancianas y adultos, padres y madres están esperando que surja la música. En los carillones en los que se combinan escenas, casi siempre de un tema, de una relación con esa ciudad o esa comarca, además tienen un componente, de significación de identidad histórica o de historia o de mitos o de literatura…
– Por lo general, cuando pasan las décadas los carillones son un símbolo-emblema-icono de la ciudad, son un instrumento cultural y artístico, plástico porque suelen tener figuras, musicales, por el sonido, pues da una especie de identificación e identidad de la colectividad, que se convierten en un emblema del lugar. Puede que una persona no se acuerde del nombre de un monumento de esa ciudad, pero si puede acordarse del carrillón, más si además de sonido, tiene figuras, o tiene diversos relojes, o diversos componentes.
– Señalo la importancia del humilde carrillón, porque de alguna manera, es simple y complejo, pero en las realidades simples, cosas, objetos, construcciones culturales humanas, producciones artísticas modestas está algo del ser humano, de una colectividad humana. No estamos señalando aquí, que sean grandes monumentos estéticos o artísticos o culturales, pero si son pequeñas cosas emblemáticas que dan color a una ciudad, a una comunidad humana, a una identidad, es como una mancha de color blanco en medio o en el borde de un cuadro, quizás, no sea lo más importante pero da un toque especial.
– Un carrillón es una obra formada por distintos especialistas, artesanos, artes, desde los que conforman y crean los sonidos, sean las campanas, sean sonidos grabados, las figuras, los movimientos de las figuras o de la representación, el significado de las escenas, la composición musical, etc. De alguna forma o manera, se hace un “objeto” que por lo general, no tiene una realidad instrumental clara, incluso el dar las horas del reloj, no es el fin exacto o fundamental, sino que a veces, es una excusa y un motivo…
– Podríamos pensar en un nivel más complejo de la significación, que en definitiva, un carrillón nos está mostrando el misterio y enigma de la existencia humana, el tiempo y el espacio, todo ser viviente y no viviente, está en un espacio-lugar y en un tiempo, en ese transcurrir y en ese movimiento de dinámica y de evolución y de progreso está la realidad más personal. Todo pasa. “Panta re”, de Heráclito. Somos y estamos en la mar de espacio-tiempo. Un reloj sea en forma de carrillón o de simples campanadas, en lo alto de una torre de una iglesia o de un edificio público, al sonar, nos está indicando multitud de significados-significantes profundos-esenciales-conscientes-inconscientes… Quizás, nos están diciendo que somos, pero que hace cien años no éramos, y que por esa plaza pasaron otras personas que ya no están aquí en la tierra, y que nosotros, no estaremos dentro de cien años, paseando por esa plaza. Sin entrar, ni negar las realidades metafísicas.
– Quizás el carrillón nos sugiere el silencio, la humildad y la grandeza de la vida humana, tanto a nivel individual o colectivo. La esencialidad y la fragilidad y la permanencia humana. Los contrarios y los contradictorios… Como toda cosa creada por el ser humano, como el ser humano…
2. Quizás, para terminar tendríamos que valorar, las pequeñas cosas, sean naturales, sean creadas por el ser humano, pequeñas cosas y pequeñas ideas y pequeñas palabras y pequeños objetos y, pequeñas obras construidas por el ser humano, como los carillones, pero todas esas pequeñas cosas, que forman y conforman nuestra existencia y nuestro existir, nuestra vida y nuestro vivir. Somos, somos y estamos de alguna manera en las cosas, creadas por el ser humano, por la naturaleza. Somos en esa mar inmensa de espacio-tiempo…

Por J.M.M. CAMINERO

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