Entrevista a Fernando José Baró, anticuario y escritor

Fernando José Baró

ROBERTO BLANCO TOMÁS

Fernando José Baró es anticuario y escritor, con bastante obra publicada, de la que destacamos lo más reciente: con la editorial Entrelíneas vio la luz en 2015 El marqués de Alféizar, las memorias de un marqués decimonónico abrasado por la pasión de querer; y en septiembre de 2016 Redes y otros relatos, con CVC Ediciones, historias tejidas a base de sentimientos con una segunda edición en enero de 2017. Al cierre de esta edición presenta Cuando éramos reyes en la Feria del Libro de Madrid.

¿Cómo comenzaste a escribir?

Tarde, con 33 años. Siempre me gustó la lectura, y con esa edad, más sosegado tras los alocados años de adolescencia y primera juventud, necesitaba contar mis vivencias, mis inquietudes, lo vivido y lo que me gustaría vivir. Dejar plasmado de algún modo parte de mi vida, mis deseos, mis éxitos y mis fracasos.

¿Qué géneros has tocado?

Comencé escribiendo poesía. El amor es o debería ser una parte importante, fundamental, en la vida. Poesía amorosa que también conlleva desamor; quién no lo ha sufrido alguna vez… Son malos tiempos para la lírica, pero siempre digo que para que se cumplan los sueños es necesario no dejar de creer en ellos. Siempre me he sentido abrasado por la pasión de querer. Posteriormente me pasé a la prosa, que es donde realmente me siento a gusto. Relatos breves, artículos y novela. Ahora escribo poca poesía, solo en momentos muy puntuales. Viviendo un desengaño o tras la pérdida de un ser querido.

Me tildan de escritor costumbrista, de narrador erótico, de escribir prosa poética… Creo que hay un poco de todo, como en la vida. Con mi escritura intento evadir al lector del tedioso día a día. También dar esperanzas a todo lo que nos pueda acontecer. Siempre hay luz al final del túnel. Una nueva residencia donde empezar de nuevo. La vida es una lucha, y no debemos rendirnos. El amor todo lo puede.

Mi preocupación constante es el hombre frente a sí mismo y el paso del tiempo. El carpe diem, el tempus fugit. Aprovecha el día, la hora; el tiempo huye… Debemos vivir cada día apasionadamente como si del último se tratara.

¿Cómo ha sido tu carrera literaria hasta la fecha? ¿Algún hito especial?

Ha sido fructífera. En pocos años he sacado varios libros a la calle, tanto en poesía como en prosa. Tengo dos poemarios, más de 150 relatos publicados, dos novelas (Nueva residencia y El marqués de Alféizar), y otro libro de relatos a punto de publicarse en breve (El mar no cesa).

No hay un hito en mi escritura. Sí, como os he dicho, el paso del tiempo muy presente y la libertad. En palabras de Miguel de Cervantes, la libertad es el don más preciado que a los hombres dieron los cielos, y debemos defenderla frente a censores que se rasgan las vestiduras y se la cogen con papel de fumar. La vida es tan breve que hay que vivirla intensamente.

¿Encuentras en tu profesión elementos que te inspiren para escribir?

Sí. De hecho hay varios de mis relatos en los que el protagonista es un anticuario, o el mundo de las antigüedades aparece como telón de fondo. Siento verdadera pasión por la historia, y devoción por las antigüedades. Mi inspiración es imaginar quién o quiénes, en años pasados, han poseído esa pieza que ahora tenemos en las manos, además del valor artístico que puedan tener. Alrededor de cualquier antigüedad hay historias de amor, desamor, éxitos, fracasos, vida y muerte.

¿Cómo es tu momento actual?

Vivo un buen momento. Estoy contento con lo conseguido y tengo proyectos en breve. Este verano presentaré en Cuenca el libro Redes y otros relatos, prologado por Alberto Vázquez-Figueroa. Una novela a la que tengo un especial cariño.

¿Cómo es tu relación con Villaverde?

Buena. Llevo más de 30 años aquí. Estuve trabajando en Villaverde Alto, paseo de Talleres, muchos años, y posteriormente tuve una casa en la calle Artesanía. Juan Bouzzón, amigo desde la infancia, sobresaliente artista en el arte de la decoración, es el dibujante de algunas de mis portadas, y solemos quedar en Villaverde Bajo, donde él reside, para nuevos proyectos.

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