Creaciones: El Libro del desasosiego

POR J.M.M. CAMINERO

Todo ser humano tiene una asignatura pendiente, todo ser humano intenta aprobarla, que es entrar en su mismidad-hondón-interior más profundo de su ser. Ciertamente, unos llegan más adentro y con más verdad-bondad, y otros, arriban más superficialmente, con menor verdad-bondad.

Creo que Pessoa, con este libro-autoría-creación-invención, es una de las personas, que en Occidente, al menos, ha bebido en las aguas más profundas de su yo. Y si es de su yo, es algo del yo de todos. Aquí mi pequeño homenaje, a este gran laberinto-espiral-foso taurino que es esta obra y es éste autor, con sus luces-sombras, blancuras-negruras, alegrías-tristezas, corduras-locuras.
El Libro de desasosiego de Fernando Pessoa, escrito entre 1913-1935 consta de pequeños fragmentos, aforismos, divagaciones, cuestiones filosóficas en un total de más de quinientos textos-párrafos. Está escrito bajo un heterónimo, Bernardo Soares, como si fuese su autobiografía-diario-memoria-memorias.
– Se plantea el problema de Dios, por qué, diríamos esa generación, había empezado a dejar en creer o en tener dicha creencia. Antes, durante siglos ha existido agnosticismo o ateísmo o deísmo, pero eran elites intelectuales o alguna proporción de las altas elites, pero ahora, en su época, empezó a extenderse al resto de los estratos sociales.
En algunos fragmentos de esta obra, sea representación de su pensamiento o narración de la posibilidad literaria, se plantea “aunque Dios sea improbable, podría ser, pudiendo, pues, ser adorado”.
Diríamos que esta es una postura, que yo denomino “pragmatismo religioso”, o quizás una variedad de la prueba de la existencia de Dios, que denomino de Pascal-Unamuno. Y que la mayoría de ustedes, la conocen, o por prueba de Pascal o en España de Unamuno. Que dice, sin extenderme, “hay que pensar que Dios existe, si existe y admites que existe te encuentras con todo y Todo, si no existe, cuándo fallezcas, no habrás perdido nada…”.
– Podemos pensar, que al final, la poesía, los poemas son fragmentos de emociones-ideas, y los textos en prosa, como esta obra, son lo mismo fragmentos de emociones-conceptos pero en prosa. Ambas realidades son como dos perspectivas de las múltiples de la existencia. Quizás, los demás, tengamos que empezar a pensar, que la realidad es polifónica, por lo cual, no existe las diferencias de géneros mayores, ni géneros menores, ni artes mayores, ni artes menores. Simplemente existe arte o género que roza la esencialidad y lo fundamental o solo los flecos.
Creo que en esta obra, en el conjunto de su obra, Pessoa roza lo esencial y la esencialidad de los actos humanos, de los sones humanos, de los cimientos humanos. Pessoa, será, creo uno de los diez o doce autores, de todas las culturas del siglo veinte, que se seguirán estudiando-analizando-sintiendo-pensando dentro de mil años, si nuestra especie, tal y como hoy la conocemos, sigue existiendo en sus parámetros esenciales…
– Se publicó esta obra en 1982. Me pregunto muchas veces, qué habría sucedido si el arcón o arca de Pessoa con todos sus manuscritos se hubiese perdido, porque hasta donde mi memoria recuerda, solo publicó una obra en vida, y algunos poemas en revistas.
Decir-escribir-recordar otra vez, que hay que buscar una racionalización más positiva y eficiente de la industria cultural. Es volver a hablar a las paredes de las nubes.
– Un libro es un ente-artilugio-instrumento-aparato, que diríamos tiene muchas perspectivas, una, las diferentes que el autor le ha dado consciente e inconscientemente, muchas de ellas, posiblemente desconocidas para el mismo autor, en segundo lugar, cada dimensión que cada hipotético lector-sociedad-entidad-cultura-ideologías descubre.
Un libro es en definitiva un enorme laberinto-espiral-ciudad llena de espejos que reflejan multitud del mundo interior-exterior. Un libro, al menos, que sea en sí y sea considerado por los demás genial u obra maestra. Que quiere decir, simplemente, en el cual muchas generaciones se mirarán, de dentro afuera, de fuera-adentro.
– Pessoa se pregunta, ¿cómo eres o cómo soy o cómo te definirías ante ti mismo, ante los demás?
Y Pessoa nos diría, existen cientos de substantivos-verbos-adjetivos-adverbios enunciados-frases-conceptos-juicios-abstracciones que nos definirían, o nos diría Pessoa que cada determinado tiempo, nos ponemos un adjetivo-máscara o nos ponemos otros.
Quizás, podamos adjetivarnos de muchos modos, pero quizás, cada persona, tiene unos sustantivos-adjetivos, esencias-accidentes que le definen más que otras, igual que tenemos una altura más o menos o un color de piel, unos hábitos buenos y otros menos buenos, que imperan en nosotros. En cada uno, unos cuantos diferentes…
– Quizás, la vida, no podamos meterla-sintetizarla todavía en una fórmula-frase-juicio. Y esto es lo que nos sucede, vivimos-existimos en la vida y con vida, sabemos que existimos y sabemos que dejaremos de existir, al menos en este mundo, pero no somos capaces de “encontrar la fórmula-concepto” de la vida, y por eso nos trae más angustia-desasosiego, sin contar que quizás, tomamos decisiones-respuestas-soluciones, conceptuales y prácticas erróneas. Y esas como enormes fardos-pesos los llevábamos como toneladas sobre nosotros mismos.
– En un verso indica: “todos tiene en su futuro el pasado”.
Enigmático verso que quizás pueda darnos luz sobre El Libro del Desasosiego, quizás, el futuro para el autor era el pasado, y para el autor el pasado no era alegre-bonito-sosegador-colorido, sino más bien triste-entristecido, debido a múltiples factores, la muerte de su padre, la semilocura de algunos de sus familiares, su timidez casi enfermiza, su tenerse que ir a Sudáfrica, el segundo matrimonio de su madre, el no poder irse a estudiar a Oxford, el volver a Lisboa solo a edad adolescente, a su dipsomanía, a y a… Errores del pasado que se combinan y recombinan con errores del presente, y por tanto, el futuro es la combinación del pasado, pero además, combinación no positiva del pasado…
Para terminar, quizás una pregunta-consejo, quizás los observadores-escritores-artistas-pensadores, se fijan demasiado en lo negro del cuadro de la existencia, y se fijan menos en todo el resto de colores, de todos los paisajes posibles. De alguna manera, quizás, los redactores de palabras, grandes genios o menores o mediocres, les influye más, lo triste-enenegrecido-pena-angustia-desaliento-desasosiego-melancolía-desamor, y se olvidan que en este planeta, por lo general, hay más horas de día que de noche, e incluso en la noche, existen las estrellas y la luna y los meteoros. Quizás, los poetas, deben narrarnos lo obscuro del existir, pero también, nosotros debemos ser consciente de las claridades y de las obscuridades, y después, quizás, eso sea la vida, encontrar en que proporción existen unas y otras.
Paz y bien-bondad.

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